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Turismo en Quilaco: paisajes naturales, gastronomía campesina y emprendimientos locales

por Claudia Robles Maragaño

Ríos, bosque nativo, patrimonio y gastronomía campesina distinguen a la comuna, donde los emprendedores de Loncopangue trabajan de manera asociativa para promover servicios y productos.

Quilaco FFMCS 2026 / Diario La Tribuna

El bosque nativo, los ríos y los paisajes cordilleranos dan vida al entorno rural de Quilaco y sus localidades. Desde la municipalidad se relata que la historia moderna de la comuna comenzó el 13 de diciembre de 1760, cuando el misionero franciscano Fray Juan Matud fundó la casa misional "Purísima Concepción de Quilaco" en tierras dirigidas por el lonco Mallacán, con la presencia de comunidades vecinas lideradas por Pichipillán y Coñuepán. Alrededor de esa misión se formó un territorio marcado por el encuentro de culturas, que más tarde se consolidó con la llegada de trabajadores agrícolas, la construcción del Canal Biobío Sur y la parcelación gradual de los antiguos fundos.

Hoy se describe a Quilaco como un destino de paisajes y naturaleza virgen. Su nombre, en mapudungun, se asocia a "Tres Aguas", en referencia a los ríos Biobío, Quilme y Lirquén, en cuyas riberas se ubican balnearios como La Higuera y Rucalhue. Destaca también la Reserva Nacional Altos de Pemehue, un área protegida de casi 19.000 hectáreas de bosque nativo, y el sector de Loncopangue, a unos 28 kilómetros del centro urbano por la ruta Q-75, donde se encuentran los Saltos de Newenko, tres caídas de agua entre las que sobresale El Velo de la Novia, de aproximadamente 70 metros.

En Loncopangue, la naturaleza convive con la vida campesina y, desde el sector, se divisan los volcanes Callaqui y Copahue, este último en el límite con Argentina, y la montaña conocida como Siete Picos. En este escenario, los emprendimientos locales han encontrado una oportunidad para vincular la gastronomía, las tradiciones y los productos de la zona con el desarrollo turístico.

Según la nómina de socios de la Cámara de Turismo de Loncopangue, la agrupación reúne actualmente a 21 integrantes, entre alojamientos, restaurantes, cabalgatas, transporte, cerveza artesanal, miel y artesanía, que se coordinan para recomendar servicios y orientar a quienes visitan el sector.

Entre quienes forman parte de la Cámara está Luisa Ortega Riquelme, su tesorera. Su historia comenzó en 2006 , cuando comenzó su negocio propio con un pequeño kiosko construido con materiales reciclados de un gallinero.

A una escala mayor, Delia Hernández Loyola preside la Mesa de Turismo Destino Angostura del Biobío, que reúne a gremios turísticos, emprendedores, municipios, Sernatur y empresas con presencia en Quilaco y Santa Bárbara.

Estas historias, oficios y lugares forman parte de EcoRutas de Biobío, un proyecto financiado por el Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Ministerio Secretaría General de Gobierno.

"COCINAMOS COMO EN CASA": LUISA ORTEGA -fotito de Luisa-

En Loncopangue, el entorno natural impone su presencia: hay vegetación abundante, bosque nativo, ríos, aire puro, el canto de las aves se escucha por todas partes y se observa la imponente montaña.

Quienes viven en el sector están acostumbrados a esa belleza, que forma parte de su rutina diaria.

En ese paisaje funciona El Rincón de Loncopangue, un restaurante donde ofrecen platos con recetas "a la antigua", como cazuela de pollo de campo, cazuela de cerdo ahumado con chuchoca, pescado frito o porotos con riendas, entre otros. El local lo atiende su dueña, Luisa Ortega.

Cuando se le pregunta qué hay detrás del restaurante, responde que hay "una historia de harto sacrificio, de mucho trabajo, de solidaridad de vecinos, de harto trabajo familiar". Todo comenzó en 2006 con un negocio de provisiones, un kiosco de 2 por 2 que se levantó con mucho esfuerzo y "solamente con ganas de emprender, pero sin recursos".

Poco a poco el negocio fue creciendo. En 2008 sacó la patente de restaurante, aunque no la trabajó como tal hasta 2021. En el intertanto se trasladó siete años a Los Ángeles por los estudios de su hija mayor. Al regresar a Loncopangue, el local empezó a funcionar como restaurante.

Hoy trabaja con productos locales y de temporada. Sin carta y con un menú diario. "Nosotros cocinamos como en casa, servimos igual como en casa", explica. No es cocina gourmet, aclara: "los platos son abundantes y comida casera". En invierno, uno de los más pedidos es el estofado campesino con cerdo ahumado, preparado "como se hacía antes". En otras épocas se suman el pastel de choclo, los porotos granados y las humitas. Cuando es temporada de corderos, los compra a productores locales, y las verduras, en las huertas de los vecinos.

Las recetas antiguas conviven con algunas innovaciones: preparaciones con harina tostada y miel de la zona, y postres como la leche nevada, "un clásico aquí y lo que más nos piden", y la leche asada. También incorpora fruta en versiones algo más elaboradas, como las peras al vino tinto. El restaurante, además, es punto de venta de la cerveza artesanal de un emprendedor local, que los clientes piden incluso para llevar de regalo.

En cuanto a la Cámara de Turismo de Loncopangue expresa que se trabaja en coordinación entre socios. Si alguien pregunta dónde almorzar, lo envían a su restaurante. Ella, a su vez, llama a otros servicios para consultar si hay disponibilidad de alojamiento o quién está haciendo tortillas ese día. Entre los restaurantes del sector menciona Ruka Ayin, dedicado a la comida mapuche-pehuenche, y La Esperanza, que además ofrece cabañas. En verano, la época más visitada, se comunican durante todo el día a través de un grupo de WhatsApp.

"ANGOSTURA DEL BIOBÍO SE VIVE TODO EL AÑO": DELIA HERNÁNDEZ 

Delia Hernández Loyola preside la Mesa de Turismo Destino Angostura del Biobío, agrupación que reúne a gremios turísticos, emprendedores, los municipios de Quilaco y Santa Bárbara, Sernatur y empresas con presencia en el territorio. Explica que la identidad turística del destino se construye "desde nuestra propia historia, naturaleza y la identidad de las comunidades". Lo que lo distingue, afirma, es "esa combinación entre naturaleza, tranquilidad, cultura, gastronomía y experiencias auténticas", donde el visitante puede desconectarse y, al mismo tiempo, conocer la historia y la forma de vida de las comunidades.

A su juicio, el desafío es "que el territorio deje de ser visto solamente como un lugar de paso y se transforme en un destino en sí mismo". De ahí el concepto que impulsan, "Angostura del Biobío se vive todo el año", con el que buscan mostrar "una oferta que puede desarrollarse durante las distintas estaciones y no solamente en los períodos de mayor afluencia turística".

En calidad y sustentabilidad, cuenta que el territorio tiene tres campings certificados con Sello Q de Calidad Turística, "siendo los únicos campings de Chile que cuentan con esta distinción", y dos con Sello S de Sustentabilidad Turística. Para ella, estos reconocimientos son la señal de que los emprendedores "están profesionalizando sus servicios y elevando la calidad de la experiencia que entregamos a los visitantes". Entre las prácticas que se aplican menciona "el compostaje, el uso eficiente de la energía y del agua, la recolección y reciclaje de plásticos y latas, la educación ambiental dirigida a los turistas y la contratación de mano de obra local". Y precisa: "La sustentabilidad, por lo tanto, no la vemos solamente como un sello o una certificación. Es un compromiso que queremos seguir profundizando para que el crecimiento turístico sea compatible con la conservación del territorio".

"La asociatividad ha sido fundamental", señala. Según explica, la Mesa permite que actores que antes trabajaban de manera individual "puedan sentarse en una misma mesa, conversar, identificar necesidades y buscar soluciones conjuntas". Entre las empresas que participan menciona a Colbún y CMPC, y destaca al Centro de Emprendimiento Colbún como "un apoyo constante" para los emprendedores, que los acompaña "desde la etapa inicial, cuando existe solamente una idea de negocio, hasta lograr materializar y fortalecer ese emprendimiento". Para los pequeños emprendedores, esto se ha traducido en "mayor visibilidad, espacios de promoción, capacitaciones, participación en actividades y ferias, generación de redes y oportunidades para dar a conocer sus productos y servicios". Pero "quizás uno de los mayores beneficios es que estamos aprendiendo a mirarnos como un destino y no como emprendimientos aislados". La meta, agrega, es que quien llegue a Quilaco o Santa Bárbara encuentre "alojamiento, gastronomía, actividades, artesanía, comercio y experiencias" y "tenga razones para permanecer más tiempo y recorrer nuestro territorio".

Sobre el rol de las mujeres, afirma que "tienen un rol fundamental: "detrás de una cabaña, un restaurante, una experiencia de turismo rural, una artesanía o un servicio turístico hay una mujer que ha construido su emprendimiento con mucho esfuerzo y dedicación". Agrega que la Mesa ha generado espacios para que esas emprendedoras "se conozcan entre ellas, se visibilicen, puedan promocionar sus servicios, generar alianzas y sentirse parte de un proyecto colectivo de destino". Muchas, dice, "no solamente entregan un servicio turístico; transmiten nuestra identidad", y a través de la gastronomía, la artesanía, las historias familiares, los oficios y las experiencias que ofrecen "son verdaderas embajadoras del territorio". El desafío, plantea, es que tengan "un espacio de participación real en las decisiones y en la construcción del destino". Agrega que cuando una mujer emprende en turismo no solo desarrolla una actividad económica: "muchas veces genera oportunidades para su familia y para otras personas de su comunidad".

LONCOPANGUE, UN DESTINO EMERGENTE

Según la Municipalidad de Quilaco, Loncopangue se ha ido consolidando como un destino emergente, que combina naturaleza, gastronomía, alojamientos y actividades como trekking, cabalgatas y recorridos en bicicleta. Esa diversidad se refleja en la nómina de la Cámara de Turismo de Loncopangue, información que entregó su presidente, Mario Valdés, para esta publicación. De sus 21 socios, ocho ofrecen alojamiento en cabañas, cuatro corresponden a gastronomía, cuatro a productos locales, dos a transporte y dos a actividades, entre ellas las cabalgatas y los Saltos de Newenko. La coordinación entre ellos es parte de la rutina del sector. "Entre todos nos ayudamos en la época de más visitas", cuenta Luisa Ortega.

LUGARES QUE PUEDES VISITAR:

Centro Comercial Comunitario de Quilaco

A la entrada de la comuna, reúne a artesanos, productores locales y food trucks que ofrecen productos y sabores locales.

Balneario La Higuera

A orillas del río Lirquén, invita a disfrutar de aguas cristalinas, áreas verdes y el canto de las aves. Desde allí nace un sendero de unos 400 metros que conduce hasta El Remolino.

Puente de Quilaco

Sobre el río Biobío, es mucho más que una vía de acceso: una ventana al paisaje de la comuna. Desde este punto se abre una hermosa vista hacia el río, la Cordillera de los Andes y la inconfundible presencia del volcán Callaqui, formando una postal que invita a detenerse y contemplar.

Playa Pública de Quilaco (Playa Trompelhueno)

Espacio de descanso y recreación familiar, con salvavidas en temporada y acceso inclusivo. A un costado se encuentra un arboretum dedicado a la conservación de diferentes especies de árboles.

Sector Los Llanos

Junto a la Playa Pública, ofrece espacios ideales de contemplación y esparcimiento familiar.

Balneario Rucalhue

Uno de los balnearios emblemáticos de la comuna, junto a La Higuera. Los ríos Biobío y Lirquén.

Iglesia de piedra de Rucalhue

Construida en piedra laja de los cerros aledaños, se ubica frente a la plaza de Rucalhue, a unos nueve kilómetros del sector urbano por la ruta Q-75. Su nombre oficial es Nuestra Señora del Carmen y forma parte de las rutas de turismo rural y patrimonial.

Puente Colgante de Rucalhue

Icónico puente de la localidad de Rucalhue que regala postales inolvidables de la geografía cordillerana de la comuna.

Mirador El Risco

Punto de observación que regala postales de la geografía cordillerana, ideal para detenerse a contemplar el paisaje.

Loncopangue

A 28 kilómetros del centro urbano por la ruta Q-75, es uno de los grandes tesoros turísticos y de conservación de la comuna. Combina naturaleza, gastronomía local, alojamientos y actividades como trekking, cabalgatas y recorridos en bicicleta.

Saltos de Newenko

En el sector de Loncopangue, un sendero entre bosque nativo conduce a tres saltos: El Velo de la Novia, de aproximadamente 70 metros, y Las Mellizas, de unos 20 metros cada uno. Cuenta con área de camping y permite pasar por detrás de una de las caídas de agua.

Reserva Nacional Altos de Pemehue

Área protegida de casi 19.000 hectáreas de bosque nativo que preserva especies endémicas. Es un mirador natural hacia la cordillera y los volcanes Callaqui, Tolhuaca, Lonquimay y Llaima.

FUENTE: Municipalidad de Quilaco

SERVICIOS Y EMPRENDIMIENTOS EN LONCOPANGUE

Cabañas Loncopangue Lodge

Cabañas Río Quilme

Cabañas Rincón Verde

Cabañas La Esperanza

Cabañas Sitadey

Cabañas Donde Isis y Amanda

Cabañas Alsokada

Cabañas El Rosal

Rincón de Loncopangue

Restaurant La Esperanza

Restaurant Ruka Ayin

La Picada El Sol

Cervezas Loncopangue

Mieles Jaime Sánchez

Subproductos de la colmena

Artesanía en herradura

Transportes y Arriendos Loncopangue

Sociedad de Transporte Loncopangue

Cabalgatas Río Quilme

Los Saltos de Newenko

Inmobiliaria Pacífico Norte Ltda

FUENTE: Cámara de Turismo de Loncopangue.

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