Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna
Columnista

Cuando se acerca fin de año

Luis Rozas Mardones, psicólogo

por Luis Rozas Mardones, psicólogo

Es habitual observar en noviembre un notorio desgaste físico, mental y emocional. Cuesta cada vez más levantarse, pues nos sentimos agotados y lentos, sin tener claridad sobre el porqué. La explicación de todo esto se encuentra, en gran medida, en el cerebro, ya que toda la alta exigencia y el estrés acumulado sobrecargan la corteza prefrontal, visualizándose como problemas en la concentración, en la planificación, dificultad para tomar decisiones, controlar los impulsos y, por cierto, regularnos adecuadamente.

Presentar mayor reactividad emocional tiene su origen en la "amígdala cerebral", que es el lugar donde se procesan las emociones y amenazas, por lo que puede suceder que, ante situaciones cotidianas, respondamos con intensidad desmedida, nos mostremos más irritables, menos tolerantes y más sensibles, afectando directamente nuestras relaciones.

El sentirnos igualmente desmotivados proviene de la alteración a nivel cerebral en los sistemas de recompensa, haciéndose visible en las actividades que nos resultaban agradables, las que a esta altura pueden sentirse pesadas o abrumadoras, producto del agotamiento y estrés acumulado.

Nuestro organismo, al permanecer mucho tiempo en un estado de activación, eleva la hormona del cortisol, la adrenalina y nuestro sistema nervioso autónomo, provocando sendos cambios en lo anímico y en nuestra conducta en general.

Como ves, lo que sucede no es solo cansancio físico, sino que tiene una explicación desde la neurociencia, pudiendo agregar que el cierre inminente del año nos lleva a evaluarnos, cuestionándonos de forma crítica los logros, fracasos, ganancias y pérdidas, al punto de sobrepensar todo, absolutamente todo.

Si piensas que todo esto ya es bastante, súmale que, en Chile, se viene el cambio de estación, aumento de las temperaturas y modificaciones obligadas a nuestra exposición a la luz, con lo cual se afecta la calidad del descanso nocturno y la dificultad para desconectarnos de verdad.

¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor? Considero importante poner atención en lo siguiente:

Reducir el uso de pantallas y redes sociales.

Socializar, no aislarse.

Disminuir las exigencias que no son indispensables.

Alimentarse e hidratarse adecuadamente.

Realizar actividad física y recreativa moderada.

Recuperar los horarios regulares de sueño.

Reconectar con la naturaleza y exponerse a la luz natural.

Aprender a descansar y a priorizarnos, entre otros.

Tal como ha quedado de manifiesto, el ser humano no solamente se cansa por lo que hace, sino también por todo lo que piensa y debe sostener emocionalmente durante el año, por lo que preocuparnos en exceso, resolver problemas, contener a otros, afrontar frustraciones y tratar de mantenernos íntegros nos pasa la cuenta.

Por último, a esta altura, tratar de hacer lo que no hiciste antes es solo una pérdida de energía. En cambio, invierte tiempo en ti, en eso que te hace feliz, en las personas que te suman, no en las que te drenan. Solo así construirás paz para cerrar el año con una sonrisa y el corazón llenito. ¡Que tengas un maravilloso día!

Luis Rozas Mardones, psicólogo

banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
En vivo

Más visto