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Economía

Pequeña agricultura estaría afectada en su producción por la violencia rural

Los usuarios de los distintos servicios son agricultores vulnerables, que trabajan la tierra para generar sus propios alimentos y vender el excedente de sus cosechas para generar ingresos.


 Por Jorge Guzmán B.

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La intermitencia en el servicio de la institución a la que empujaban los incidentes obligó a instalar un modelo telemático de entrega de capacitaciones, que a veces es insuficiente para una correcta capacitación de los pequeños agricultores.

Los atentados ocurridos en la Macrozona sur han afectado la productividad de los pequeños agricultores, viéndose dificultada la entrega de ayuda por parte de los organismos del Estado. 

El director regional del Instituto de Desarrollo Agropecuario de Biobío, Odín Vallejos, dijo a diario La Tribuna que “en nuestra región y sobre todo en la provincia de Arauco, tenemos agricultores que son parte de la agricultura familiar campesina, pequeños agricultores que son vulnerables y centran su producción en el autoconsumo y efectivamente la violencia y el terrorismo en la provincia de Arauco está significando que nuestros equipos técnicos no puedan llegar al agricultor”.

El hecho de que dichos servicios, asesoría técnica, entrega de créditos, incentivos e inversión no sean entregados “afecta a un sector que no es menor, por ejemplo, el Programa de Desarrollo Territorial Indígena, donde participan 2.754 usuarios en Arauco o el programa Prodesal en las diferentes comunas como Tirúa, Cañete o Contulmo, pero que lamentablemente no se pueden aplicar, por cortes en los caminos, corte de redes de telefonía, ataques a los vehículos institucionales o particulares de algunos agricultores, que genera una situación compleja tanto para que el agricultor salga a vender sus productos como para aquellas personas que quieran prestar estos servicios de asesoría técnica”. 

COSECHAS DEFICIENTES 

En el caso del Programa de Desarrollo Territorial Indígena, que está instalado en la provincia de Arauco, Vallejos explicó que “hay 4.184 usuarios del programa a nivel regional, de los cuales 2.754 están en la provincia de Arauco, y de estos últimos, por lo menos el 30 por ciento hoy se ve afectado producto de esta violencia rural, es decir 830 usuarios, que tienen familias, lo que significa que entre 2.400 a 2.500 personas están siendo afectadas por este tema, y las cifras irán al alza, por lo que no me sorprendería que llegáramos a un 40 o 45 por ciento de usuarios que no pueden recibir nuestro apoyo producto de esta situación”. 

El director regional del Instituto de Desarrollo Agropecuario de Biobío dijo que “como estamos hablando de más o menos 1000 agricultores, que no tienen una asesoría constante por parte de Indap, tratamos de ayudarlos a través del celular y la tecnología, pero no es lo mismo, ellos necesitan un trato directo con un funcionario en terreno, explicándoles y demostrándoles lo que se debe hacer”. Odín Vallejos hizo hincapié en el hecho de que “esta violencia afecta a un agricultor que es vulnerable, que trabaja la tierra para generar sus propios alimentos y vender el excedente”. 

A lo anterior se le suma el hecho de que “el campo no espera, hay tiempos específicos donde hay que sembrar o cosechar, por lo que hemos reinventado los programas a la realidad de la situación que se vive, flexibilizándolos lo más posible considerando la pandemia y el presupuesto”. Sin embargo, el vocero de Indap también apuntó a “la importancia de cuidar la integridad de nuestros funcionarios a la hora de enviarlos a terreno en estos sectores”. A pesar de lo anterior, Odín Vallejos dijo que “podemos llegar y cumplir el compromiso con los agricultores de distintas zonas, pero complica al funcionario, que tiene que transitar por vías alternativas, y al agricultor, que a veces se tiene que movilizar para encontrarse con el funcionario, pero en algunos casos no hemos podido cumplir y no hemos tenido la posibilidad de contactarnos con esos agricultores, pero el impacto se verá en su invernadero, porque había que enseñarle cómo se hacía y nadie pudo ir, esa es la realidad”. 

PAZ SOCIAL: MOTOR DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO  

Respecto a las acciones realizadas por el Instituto de Desarrollo Agropecuario para evitar que estas situaciones se mantengan, Odín Vallejos dijo que “hemos conversado con el delegado regional sobre estos temas, como quema de galpones, abigeato y quema de casas que han sufrido nuestros agricultores, problemas que hemos atendido como Indap, para poder entregarles ayudas, de manera que puedan poner sus sistemas productivos en pie”. Respecto a las cifras de afectados por situaciones como robos de animales o quemas de instalaciones agrícolas, Vallejos dijo que “un porcentaje importante de nuestros asociados sufre de, por ejemplo, la toma de sus predios, donde los ocupantes se toman predios listos para cosechar y piden un porcentaje para irse, cosa que se ve en Arauco y Malleco”. 

El director regional de Indap Biobío dijo que “existen programas de apoyo a pequeños agricultores que hayan sufrido violencia rural, pero aquí debemos abogar por la paz social y que la agricultura siga creciendo, permitiendo a los agricultores desarrollar su actividad y llegar con nuestros recursos y servicios de apoyo sin estos factores que escapan de Indap, pero que afectan a estas personas directamente y le hacen un daño tremendo a la agricultura nacional”.

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