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Santa Bárbara: miel, naturaleza y patrimonio entre los atractivos de la comuna

por Claudia Robles Maragaño

Atractivos naturales, santuarios, parques y recorridos históricos se suman a la tradición apícola de Santa Bárbara, una comuna donde el patrimonio y la naturaleza forman parte de su identidad.

Santa Bárbara: miel, naturaleza y patrimonio entre los atractivos de la comuna / Diario La Tribuna

La historia, las tradiciones, los oficios y la naturaleza se entrelazan en Santa Bárbara, comuna de la provincia de Biobío que reúne atractivos patrimoniales, emprendimientos locales y espacios de alto valor natural. Su identidad se expresa tanto en los lugares que conservan la memoria histórica y religiosa como en las actividades que mantienen vivas las costumbres y los saberes de sus habitantes.

Reconocida como la capital de la miel, la comuna destaca por el trabajo de sus apicultores, un oficio estrechamente ligado a la flora nativa y a las condiciones naturales. A esta actividad se suma el Área de Conservación Laguna Cañicura, en la cordillera de Tricauco, donde bosques nativos, lagunas, senderos y una amplia biodiversidad forman parte de una propuesta orientada a la conservación y al turismo responsable.

Estas historias, oficios y lugares forman parte de EcoRutas de Biobío, un proyecto financiado por el Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Ministerio Secretaría General de Gobierno.

"Hay que valorar lo que la naturaleza nos otorga": Edgardo Burgos, experto en crianza de reinas

Para Edgardo Burgos Urrutia, valorar la naturaleza y el trabajo de la abeja van juntos, porque "la abeja no puede existir actualmente sin los apicultores". Los manejos, el clima y las enfermedades exigen cuidado permanente, algo que conoce de primera mano como criador de reinas, formado en inseminación artificial y selección genética.

Mientras se encontraba en terreno, en el predio de uno de los integrantes de la Asociación Gremial de Apicultores, relató que preside esta organización, creada en 2023 y que reúne a unos 50 apicultores de Santa Bárbara, Quilaco y Alto Biobío. Su relación con el campo viene de la infancia: nació y se crió en Arilahuén, camino a Villucura, en una familia campesina. Antes de dedicarse a las abejas trabajó en un banco, un supermercado y labores de aseo. También se vinculó tempranamente a la dirigencia vecinal, hasta llegar a encabezar la asociación gremial.

La apicultura, cuenta, es un oficio que se aprende con el tiempo. "Es un trabajo que requiere experiencia, aprendizaje, errores", afirma. Hoy, el grupo desarrolla distintas etapas de la actividad: fabrica materiales, ofrece servicios de polinización y produce miel y reinas. De todas ellas, la crianza es la que más le gusta. Recuerda que la noche anterior a la entrevista trasladaba colmenas desde un huerto de manzanos cuando comenzó una tormenta: "Terminé empapado de pies a cabeza". Por eso le molesta que no se valore el trabajo de los apicultores y que, en algunos casos, se adultere la miel.

Lo que más rescata del oficio es su conexión con la naturaleza. Trabajar con abejas es más que tener una mascota, porque "uno se encariña con la abeja". Con la experiencia también se aprende a leer lo que ocurre en la colmena: "Ellas son un parámetro de medición del campo, de lo que hay alrededor". La presencia de néctar y polen permite reconocer las condiciones del entorno; si el campo es pobre, advierte, la colmena se debilita y puede morir.

De ahí su llamado a cuidar los árboles nativos. Lamenta que en algunos lugares se tale el quillay para mantener los campos despejados, pese a que "la abeja requiere que haya naturaleza para producir la miel". Recomienda plantar quillay, guindo santo y radal, además de lavanda, romero, salvia y árboles frutales. En definitiva, plantea, sirve "cualquier árbol que florezca". La conservación de esa flora también se relaciona con la identidad de la producción local: "La riqueza de la flora nativa está reflejada en lo que es la miel que se produce".

En Santa Bárbara se producen distintos tipos de miel, entre ellas de pradera y de quillay. Un estudio de la Universidad de Concepción realizado en Santa Bárbara, Antuco y Alto Biobío identificó mieles monoflorales y multiflorales nativas, con presencia de especies como guindo santo, maqui y quillay. Edgardo explica que parte del trabajo se desarrolla junto al municipio y Apícola Santa Bárbara, de Mario Catalán, con la idea de fortalecer la colaboración con universidades, profundizar los estudios y avanzar hacia una denominación de origen.

La actividad también busca abrirse a mercados internacionales. Con apoyo de Indap y el programa Alianzas Productivas, Apícola Santa Bárbara compra miel a productores y la exporta. Además, Edgardo viajará a Canadá a fines de noviembre junto a Mario Catalán, en una gira con ProChile para explorar nuevas oportunidades. "Nos han ayudado bastante para poder exportar reinas directamente", señala. Hasta ahora, explica, las reinas de Santa Bárbara se han exportado "a través de terceros", por lo que buscan establecer una vía directa y compartir el material genético obtenido mediante selección. "La idea es que nosotros podamos aportar el material genético, el mismo trabajo que vamos haciendo de selección genética, podérselo entregar a los apicultores para que haya un estándar de calidad que se pueda llevar a Canadá".

Entre los desafíos pendientes, Burgos plantea la necesidad de una mayor coordinación entre apicultores, empresas, universidades e instituciones, además de más alternativas para los tratamientos sanitarios de las abejas. Espera impulsar parte de ese trabajo en la Api Expo de octubre y considera que la Ley Apícola contribuirá a ordenar la actividad. Pese a las dificultades, mantiene una mirada optimista sobre el potencial de la zona: "Hay harto potencial, pero hay harto trabajo que hacer también y falta a veces tiempo".

"Buscamos consolidar un modelo de turismo de naturaleza regenerativo en Biobío": "Jonathan Moraga, Área de Conservación Laguna Cañicura

Entre bosques nativos, paredes de granito, lagunas cordilleranas y una gran biodiversidad, el Área de Conservación Laguna Cañicura busca resguardar el patrimonio natural de Santa Bárbara y promover una forma más responsable de relacionarse con la naturaleza. Emplazado en la cordillera de Tricauco, el proyecto surgió como respuesta a más de una década de visitas sin regulación, que provocaron daños al bosque nativo para hacer fuego, microbasurales, contaminación de cuerpos de agua y afectación en la flora y la fauna.

A estos impactos se sumó el incendio de marzo de 2025, que afectó más de 500 hectáreas y marcó un punto de inflexión para impulsar la conservación del sector. Jonathan Moraga, cofundador y encargado de operaciones del proyecto, explica que la iniciativa nació del trabajo conjunto entre distintas personas y los propietarios del predio, con el propósito de proteger este entorno a largo plazo.

"A raíz de este punto de inflexión, una serie de actores, en conjunto con los propietarios, iniciaron esta cruzada para poner en valor el patrimonio natural de este lugar y conservarlo para las futuras generaciones", señala.

Actualmente, uno de los principales objetivos es lograr el reconocimiento oficial del área por parte del Estado, para lo cual trabajan en la presentación de los antecedentes ante el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. El incendio de marzo afectó más de 500 hectáreas en la cordillera de Tricauco. Según explica, el fuego alcanzó principalmente la vegetación de los sectores de mayor altura, donde predomina el matorral andino con coirón y pulla, junto al bosque nativo caducifolio de transición.

Uno de los atributos de Laguna Cañicura es su acceso relativamente asequible para quienes se inician en el senderismo, aunque la dificultad de la ruta puede variar según las condiciones del camino, la lluvia y la humedad. Estas características representan una oportunidad para acercar a las personas al entorno cordillerano y enseñarles a recorrerlo con respeto por sus ecosistemas.

"Nuestro propósito es promover la educación ambiental en terreno, capacitando a los visitantes en buenas prácticas al aire libre y fomentando una relación respetuosa con el entorno natural"

, explica el encargado de operaciones. La experiencia del paisaje cambia durante el año.

En invierno, el bosque se mantiene verde, cubierto de musgos y helechos, mientras las paredes de granito de los cerros pueden aparecer coronadas de nieve. En primavera comienzan a observarse flores, insectos y reptiles, mientras que en verano también se manifiestan distintas expresiones de la biodiversidad. Según Moraga, en el área se han identificado siete ecosistemas terrestres, con fauna nativa como vizcachas, monitos del monte, pumas y zorros. También destaca la presencia del gruñidor del sur, el lagarto llorón, el carpintero negro y carpinteritos, junto a una amplia diversidad de aves. Actualmente, agrega, hay parejas de patos rana anidando en la laguna.

La flora incluye bosques de Nothofagus, con especies como raulí, coigüe y hualle, además de arrayán, luma, mañío, canelo y avellano. Entre las especies menos comunes que identifica están el guindo santo, el trevo (palo santo) y el temu, algunas de las cuales se encuentran en categorías de conservación. A este trabajo de reconocimiento se suma el estudio de los hongos presentes en el área. En colaboración con profesionales de la Universidad de Concepción, el equipo desarrolla una línea base de la funga de Laguna Cañicura, que hasta ahora registra más de 60 especies identificadas y que esperan reunir en una guía de campo.

La conservación de este patrimonio natural se vincula también con una nueva forma de gestionar la actividad turística. Moraga explica que históricamente el sector ha sido visitado con fines recreativos, por lo que la propuesta no consiste en restringir esa actividad, sino en ordenarla para reducir sus impactos y generar beneficios para las comunidades cercanas. "Este proyecto viene ahora a ordenar la visitación y a generar beneficios para las comunidades de forma directa", afirma.

Desde la puesta en marcha de la iniciativa se ha considerado mano de obra local para la construcción de los senderos y parte del personal corresponde a habitantes de Santa Bárbara y Alto Biobío. En el proyecto también se trabaja con la Junta de Vecinos Aguas Blancas, considerada la comunidad portal, y con emprendedores locales, buscando fortalecer la colaboración en torno al turismo de naturaleza. De acuerdo con Moraga, los cambios en la gestión han favorecido la llegada de visitantes interesados en recorrer el lugar de manera más responsable y que también consumen servicios locales, como gastronomía y alojamiento.

La intención es que esa actividad contribuya al desarrollo de las comunidades y, al mismo tiempo, mantenga como prioridad el cuidado del entorno. Como parte de ese trabajo, para fines de octubre están contemplados talleres participativos con las juntas de vecinos de Aguas Blancas y Quillaileo.

En el primer caso, buscan identificar las costumbres y los elementos de identidad que la comunidad desea poner en valor para atraer al tipo de visitante que considera adecuado.

En Quillaileo, en tanto, se espera reunir a vecinos y emprendedores para aportar sobre el desarrollo turístico de naturaleza a mediano plazo, considerando las amenazas (riesgo de incendios y contaminación) que enfrenta esa comunidad en relación con el acceso desregulado a la Laguna Huequecura. Moraga señala que también se están generando instancias para compartir estas experiencias, con la finalidad de promover una mejor coordinación entre los habitantes, los emprendedores y quienes participan en la gestión turística de la cordillera de Tricauco, expresando que la meta del equipo del Área de Conservación Laguna Cañicura "es colaborar en la educación de visitantes conscientes que se conviertan en aliados y agentes de conservación activa, replicando este compromiso más allá de nuestras fronteras".

Para quienes deseen conocer este entorno cordillerano y planificar su visita de manera responsable, la iniciativa mantiene abiertos sus canales oficiales de comunicación.

A través del sitio web www.lagunacanicura.cl y su cuenta de Instagram @laguna.canicura, los visitantes pueden consultar información detallada sobre la dificultad del sendero, los tiempos de recorrido, la indumentaria recomendada y el proceso para reservar su cupo, garantizando así una experiencia segura y en armonía con la protección del ecosistema.

LUGARES QUE PUEDES VISITAR

-Centro Histórico y Cultural

-Plaza de Armas Isabel Riquelme

-Santuario Teresa de los Andes

-Parroquia y Santuario de Santa Bárbara Bendita

-Área de Conservación Laguna Cañicura

-Costanera de Santa Bárbara

-Calvario del sector Los Notros (Kwel) Sitio de valor ceremonial y religioso, escenario de peregrinaciones en enero y marzo.

-Parque Los Castaños con acceso a la laguna Danubio Azul.

-Parque Angostura - Mirador del Biobío

-Playa Pública de Santa Bárbara con balneario de temporada estival

-Río Huequecura

FUENTE: Municipalidad de Santa Bárbara

RUTA HISTÓRICA DE O’HIGGINS:

La historia de Bernardo O’Higgins y sus vínculos con la precordillera de Biobío cobran vida cada agosto en Santa Bárbara, a través de una iniciativa cultural y patrimonial que recrea los recorridos que el prócer realizaba entre la hacienda Las Canteras y el antiguo santuario de la comuna. Creada en 2018 por el Museo Rural Butalebu y la Municipalidad de Santa Bárbara, la Ruta Histórica de O’Higgins busca rescatar la memoria de la antigua frontera de Biobío y relevar los lazos religiosos, comerciales y de amistad que el Libertador mantuvo con hacendados, comunidades locales y el pueblo Pehuenche.

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