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La Tribuna

Derrumbes, nieve y lluvias: los riesgos que amenazan la conectividad cordillerana en Biobío

por Nicolás Maureira

El reciente desprendimiento de una roca de gran tamaño en la Cuesta de la Culebra puso nuevamente la mirada sobre la realidad de los caminos que atraviesan la zona cordillerana de la provincia. Los municipios de Alto Biobío y Santa Bárbara exponen los puntos críticos que requieren atención, mientras el MOP y la Delegación Presidencial Provincial abordan las acciones de monitoreo, conservación y respuesta ante emergencias.

Trabajos de despeje de ruta en Alto Biobío / Cedida

El desprendimiento de una roca de gran tamaño que obligó a desplegar maquinaria en la Cuesta de la Culebra, en la comuna de Alto Biobío, fue una de las emergencias que marcaron las últimas semanas en la provincia de Biobío. Aunque el tránsito pudo restablecerse tras las labores de despeje, el episodio volvió a evidenciar la vulnerabilidad de una red vial que cada invierno enfrenta amenazas para mantener la conectividad cordillerana y abrió nuevamente una pregunta: ¿qué tan preparada está para responder a este tipo de contingencias?

Las condiciones geográficas propias de la montaña, sumadas a lluvias intensas, nevazones y bajas temperaturas, exigen una preparación permanente para resguardar el tránsito hacia localidades donde, en diversos sectores, estos caminos representan la única o principal vía de acceso para las comunidades.

Frente a este escenario, Diario La Tribuna recopiló antecedentes y conversó con autoridades regionales y provinciales para conocer cómo se prepara la red vial cordillerana.

El análisis también considera la mirada de los municipios de Alto Biobío y Santa Bárbara respecto del estado de la infraestructura vial, además de uno de los principales desafíos que enfrenta la institucionalidad durante el invierno: resguardar la conectividad hacia las comunidades cordilleranas frente a eventos climáticos que pueden interrumpir el tránsito.

LAS RUTAS QUE CADA TEMPORADA DESAFÍAN LA CONECTIVIDAD

Las características geográficas de la provincia de Biobío obligan a concentrar una parte importante del trabajo preventivo en los caminos de montaña, donde las condiciones climáticas cambian rápidamente y las emergencias pueden desarrollarse en pocas horas. 

Sobre ese escenario, el seremi de Obras Públicas del Biobío, José Piña, explicó que la complejidad del territorio hace necesario un monitoreo permanente de los sectores que históricamente presentan mayores dificultades durante los meses de invierno.

"La provincia de Biobío posee una extensa red vial cordillerana que durante el invierno se ve expuesta a fenómenos propios de las condiciones climáticas de montaña. Entre los tramos que requieren un monitoreo permanente destacan la Ruta Q-45, entre Los Ángeles y Antuco; la Ruta Q-61-R, entre Santa Bárbara, Ralco y Alto Biobío, además de diversos caminos secundarios de la alta cordillera", señaló.

El seremi agregó que estas vías enfrentan amenazas como desprendimientos de rocas y material de ladera, remociones en masa, caída de árboles, acumulación de nieve, formación de hielo sobre la calzada y aumentos de caudal, riesgos que suelen intensificarse durante los sistemas frontales de mayor magnitud.

Las últimas semanas dejaron varios ejemplos de ese escenario. Así quedó reflejado en el reporte de la Dirección de Vialidad, difundido por Diario La Tribuna este viernes 24 de julio, en el que se informó que tres rutas de la región permanecen con cortes preventivos, mientras otras cuatro continúan habilitadas con restricciones debido a la acumulación de nieve, inundaciones y procesos de erosión.

Entre los casos reportados en la provincia de Biobío figura la ruta Q-533, que conecta el Enlace Duqueco con Los Copihues y continúa interrumpida preventivamente por el aumento del caudal y la erosión registrada en las obras de reparación del puente sobre el canal Cuel. El mismo reporte consigna labores permanentes de despeje en la Ruta Q-699, entre Ralco, Trapa Trapa y Butalelbún, debido a la acumulación de nieve, además de trabajos de despeje y reperfilado en la Ruta Q-61, donde persisten condiciones invernales.

Uno de los casos más recientes se registró el 12 de julio en la Ruta Q-61-R, a la altura del kilómetro 73,750, a cerca de un kilómetro del puente Queuco, en el sector de la Cuesta de la Culebra. En ese punto, el desprendimiento de una roca de gran tamaño obligó a habilitar inicialmente el tránsito por una sola pista, mientras cuadrillas de emergencia y maquinaria pesada trabajaban en el despeje. Las labores se extendieron durante los días siguientes y concluyeron el 15 de julio con el retiro de la roca, permitiendo restablecer las condiciones de circulación en el sector.

TRABAJO PREVENTIVO

Tal como lo identifica el Ministerio de Obras Públicas, existen rutas de la provincia que, por sus características geográficas y las condiciones climáticas, requieren una mayor atención durante el invierno. En ese sentido, el seremi de Obras Públicas del Biobío, José Piña, aseguró que la Dirección de Vialidad desarrolla un trabajo preventivo en la red vial antes y durante la temporada invernal. 

"Entre las principales acciones se encuentran inspecciones preventivas de sectores críticos, limpieza y conservación de fosos, alcantarillas y obras de drenaje para facilitar el escurrimiento de aguas lluvias, despeje preventivo de vegetación que pueda representar un riesgo para la circulación, y vigilancia permanente de taludes con antecedentes de desprendimientos", expresó.

El seremi agregó que, cuando las condiciones climáticas afectan la infraestructura vial, las medidas pueden incluir restricciones de tránsito o cortes preventivos para resguardar la seguridad de los usuarios, además del despliegue de maquinaria destinada a restablecer la conectividad. Asimismo, indicó que, una vez superada la emergencia, se ejecutan intervenciones provisorias mientras se evalúan las soluciones definitivas para la infraestructura dañada.

Respecto de la capacidad de respuesta ante este tipo de contingencias, Piña explicó que la Dirección de Vialidad dispone de diversos recursos para intervenir cuando las emergencias afectan la conectividad.

"Tenemos contratos globales de conservación, equipos de Administración Directa y empresas especializadas que permiten atender emergencias en la red vial. Contamos con maquinaria pesada como excavadoras, retroexcavadoras, cargadores frontales, motoniveladoras, camiones tolva y camiones aljibe, además de cuadrillas especializadas para intervenir ante derrumbes, socavaciones, caída de árboles y otros eventos queafecten la conectividad", manifestó.

LAS PREOCUPACIONES DE LOS MUNICIPIOS

Desde los municipios cordilleranos, en tanto, las inquietudes apuntan al estado que presentan algunos caminos y a la necesidad de reforzar las intervenciones en sectores que cada invierno registran dificultades para la conectividad.

En Alto Biobío, el alcalde Félix Vita entregó su diagnóstico sobre la situación vial de la comuna durante el invierno, con especial énfasis en la ribera del Queuco.

"La situación de los caminos, especialmente por el sector de la ribera del Queuco, está en muy malas condiciones. Esperamos que el contrato global empiece a hacer un repaso con maquinaria pesada (...) Todos los caminos secundarios están habilitados, salvo algunos que no lo están por el tema de la nieve", comentó.

Respecto de las medidas que ha debido adoptar el municipio, el jefe comunal explicó cómo han enfrentado las dificultades que se presentan en sectores que no forman parte de los contratos de conservación.

"Nosotros como municipio también estamos desplegados con maquinaria pesada. Hemos estado despejando caminos vecinales donde no tenemos contrato global y habilitando algunos sectores que se habían deteriorado", expresó.

En Santa Bárbara, el alcalde Cristián Oses también planteó observaciones respecto de la infraestructura vial de la comuna y de las acciones que, a su juicio, siguen pendientes antes de la llegada de nuevos sistemas frontales.

"Tenemos un problema grave: no se han hecho los roces, no se han preparado los caminos de Vialidad y los tenemos en pésimo estado. Vamos a volver a hacer la solicitud porque tenemos muchos problemas", indicó.

EVITAR EL AISLAMIENTO

Más allá del estado de los caminos y de los trabajos que se desarrollan durante la temporada invernal, uno de los principales desafíos que enfrenta la provincia es evitar que las comunidades queden aisladas cuando las lluvias, la nieve o las remociones en masa afectan la conectividad.

Evitar el aislamiento de las comunidades cordilleranas no es un desafío nuevo para la provincia. En distintos inviernos, los sistemas frontales han provocado cortes de rutas, derrumbes y nevazones que han restringido el acceso a sectores de Alto Biobío. En 2019, por ejemplo, un derrumbe en el kilómetro 5,4 del sector La Rapa limitó el tránsito por la ribera del río Queuco únicamente a vehículos de emergencia, en medio de dificultades que también afectaron el transporte público, el suministro eléctrico y las comunicaciones.

Una situación de mayor magnitud se registró en junio de 2024, cuando cerca de 299 personas quedaron aisladas en sectores vinculados a las comunidades de Pitril, Cauñicú, Malla Malla, Trapa Trapa y Butalelbún. El aumento del caudal del río Queuco inutilizó los vados que permitían cruzar provisoriamente, luego de que las pasarelas del sector resultaran afectadas por las inundaciones del invierno anterior.

Sobre ese objetivo se refirió el delegado presidencial provincial del Biobío, Juan Pablo Mellado, quien entregó su visión respecto de los desafíos que implica mantener la conectividad durante la temporada invernal.

"Hay un trabajo coordinado entre Vialidad, empresas que tienen contrato y responsabilidades sobre los caminos y también los municipios. Enfrentar la reparación de caminos con lluvia es muy complicado porque al poco tiempo vuelven a presentar complicaciones", manifestó.

Consultado por las emergencias registradas durante este invierno en la provincia, el delegado se refirió a la respuesta desplegada frente a los cortes de caminos.

"Hemos tenido cortes de camino en Alto Biobío, pero se solucionaron inmediatamente. Nunca hemos perdido la conectividad y ese es el principal objetivo de la mantención de estos caminos: que nadie quede aislado", concluyó.

Los antecedentes recopilados muestran que la Provincia de Biobío cuenta con un sistema de monitoreo, contratos de conservación y capacidad de respuesta para enfrentar contingencias en la red vial cordillerana. Sin embargo, las observaciones planteadas por los municipios y los antecedentes de aislamiento registrados en años anteriores evidencian que la mantención preventiva y la inversión en infraestructura siguen siendo desafíos permanentes para reducir el impacto de los eventos climáticos.

Rutas bajo monitoreo durante el invierno

•Ruta Q-45: entre Los Ángeles y Antuco.•Ruta Q-61-R: entre Santa Bárbara, Ralco y Alto Biobío.•Caminos secundarios de la alta cordillera.

Trabajo preventivo en la red vial cordillerana

•Limpieza de cunetas para facilitar el escurrimiento de aguas lluvias.•Despeje de fajas y retiro de vegetación en sectores de riesgo.•Conservación de alcantarillas y obras de drenaje para evitar anegamientos.•Reperfilado de caminos en rutas no pavimentadas.•Monitoreo permanente de los tramos identificados como críticos.•Despeje de nieve, barro y material rocoso cuando las condiciones climáticas afectan el tránsito.

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