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Columnista

El castaño de O'Higgins: patrimonio vivo que debemos preservar

Luis Garretón Munita

Instituto O'Higginiano de Los Ángeles Sociedad de Historia de Concepción

por Luis Garretón Munita

Hay árboles que forman parte del paisaje y otros que forman parte de la historia. El Castaño de O’Higgins, en Las Canteras, sin lugar a dudas pertenece a la segunda categoría. Su valor está en la profunda relación que la tradición ha establecido entre él, la antigua hacienda, y la figura de Bernardo O’Higgins.

CONAF incorporó al Castaño (Castenea sativa) a su registro de Árboles Patrimoniales de Chile, y en 2022 estimó su edad en 212 años, registrando además un DAP (diámetro a la altura del pecho) de 1,86 m y una copa de unos 15 m. Su condición sanitaria fue entonces considerada entre regular y mala. Hoy se estudia la posibilidad de determinar científicamente su edad y conservar material genético mediante propagación vegetativa. Es una iniciativa que debemos respaldar decididamente. Pero debemos tener claro, qué puede y qué no puede demostrar la ciencia. Si la datación resulta compatible con los años en que Bernardo O’Higgins residió en Los Ángeles y Las Canteras, entre 1803 y 1813, fortalecerá extraordinariamente la tradición, aunque no demostrará por sí sola que él lo plantó. Sin embargo, si no fuera así, no deberíamos confundir una eventual discrepancia científica con la pérdida del patrimonio.

Como ingeniero forestal, historiador y o’higginiano, considero que debemos abordar su historia con rigor, pero sin perder de vista algo fundamental, y es que, una cosa es investigar científicamente la edad del árbol, y otra es promover el valor histórico y patrimonial de la tradición que lo vincula a O’Higgins. La tradición de que O’Higgins plantó este árbol forma parte de la memoria histórica, y por supuesto, merece ser estudiada: cuándo aparece, quién la transmitió, y cómo llegó hasta nuestros días.

Como profesional del área, además, considero urgente que la conservación no debe esperar los resultados de la investigación. Un árbol añoso como este, requiere evaluación fitosanitaria y biomecánica, de su sistema radicular, grado de pudrición, monitoreo, manejo del entorno y ornato, entre otras acciones. Y resulta especialmente importante asegurar su continuidad mediante la propagación de material vegetativo, conservando así su patrimonio genético, algo que afortunadamente ya se ha venido haciendo hace unos años. El Castaño es un elemento vivo, capaz de conectar el presente con Las Canteras en tiempos de O’Higgins. Las Canteras fue mucho más que una hacienda, fue donde O’Higgins desarrolló una parte decisiva de su formación adulta, como agricultor y hombre de frontera. Por eso, al Castaño no deberíamos verlo simplemente como un árbol antiguo o senescente, sino como un patrimonio natural, un testigo vivo asociado a uno de los lugares fundamentales de la historia de la Independencia de Chile.

Podemos investigar su edad, podemos discutir quién lo plantó, podemos someterlo a análisis dendrocronológico y genético. Pero insisto, no necesitamos esperar la respuesta de todas esas preguntas para comenzar a protegerlo. La ciencia debe ayudarnos a establecer qué edad tiene, y por su parte la historia, qué podemos afirmar sobre su origen. Pero la responsabilidad de conservarlo es nuestra, y esa responsabilidad debemos asumirla ahora, mientras el Castaño de O’Higgins esté vivo.

Luis Garretón Munita

Instituto O’Higginiano de Los Ángeles

Sociedad de Historia de Concepción

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