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“Rossy Tejidos”: De un hobby escolar al sueño de exhibir en las vitrinas de las grandes tiendas

por Millaray Hermosilla

Lleva siete años tejiendo con palillo y crochet. Participó en la Tribuna de las Pymes y hoy busca posicionar su marca a nivel regional y nacional sin perder el sello artesanal.

"Rossy Tejidos": De un hobby escolar al sueño de exhibir en las vitrinas de las grandes tiendas / cedida

Entre ovillos de lana de colores, patrones dibujados a mano y horas de crochet, Rosa Rodríguez ha construido durante los últimos siete años "Rossy Tejidos", un emprendimiento que hoy destaca por la creación de amigurumis, tejidos a palillo y crochet 100% personalizados.

Rosa es la dueña y creadora de la marca. Y aunque partió tejiendo para pasar el tiempo en casa, hoy su trabajo es reconocido por la prolijidad de sus terminaciones y por un detalle clave: cada pieza es única y no existe otra igual. Su participación en la Tribuna de las Pymes marca un nuevo paso para visibilizar el trabajo artesanal de la zona.

Un trabajo hecho a mano

"Mi emprendimiento es la creación de amigurumis, tejidos a palillo y crochet", cuenta Rosa. Pero lo que realmente distingue a Rossy Tejidos no es solo la técnica, sino el concepto detrás de cada creación.

"Mi trabajo se caracteriza por ser completamente único; cada pieza es artesanal y no existe otra igual, ya que realizo diseños personalizados según los gustos y necesidades de cada cliente", explica.

Esa personalización implica conversar con quien encarga, entender lo que busca, elegir colores, tamaños y detalles. Para Rosa, ese proceso es parte fundamental del valor del producto.

"Además, utilizo materiales de excelente calidad, lo que garantiza terminaciones prolijas y duraderas", agrega. En un mercado lleno de producción en serie, ella apuesta, por lo contrario: tiempo, detalle y dedicación.

"Es un emprendimiento que hago con pasión, creatividad y mucha dedicación, donde cada creación refleja el amor y el valor del trabajo artesanal", resume.

Cómo comenzó todo

La historia de Rosa con el tejido no empezó con un plan de negocio. Empezó en el colegio.  "Llegué a este emprendimiento gracias a un hobby y al gusto que siempre tuve por las manualidades. Desde que estaba en el colegio me destacaba en esta área y disfrutaba mucho creando con mis propias manos", recuerda.

Años después, la vida le dio un nuevo impulso. "Más tarde, cuando me convertí en madre, busqué una forma de aprovechar mi tiempo desde casa y recordé esa pasión que me acompañaba desde la niñez".

Fue así como comenzó a elaborar pequeños amigurumis. Lo que eran regalos para cercanos y encargos de amigas, se transformó poco a poco en pedidos constantes.

"Con el tiempo fui adquiriendo nuevos conocimientos y perfeccionando la técnica. Gracias a la práctica, la dedicación y el aprendizaje constante, pude ampliar mi trabajo, creando piezas cada vez más elaboradas y personalizadas, hasta convertir esta pasión en mi emprendimiento actual".

Hoy lleva aproximadamente siete años desarrollando su emprendimiento. Y desde el año 2024 se encuentra formalizada, un paso que según ella le permitió "fortalecer mi negocio y continuar creciendo de manera responsable y profesional". Contar con iniciación de actividades, boletas y redes más ordenadas le abrió puertas para postular a fondos, ferias y vitrinas comerciales.

La Tribuna de las Pymes

"Llegué a La Tribuna de las Pymes gracias a la recomendación de una amiga que trabaja en el municipio. Ella me comentó sobre este premio y me animó a postular, ya que, considera que mi trabajo destaca por la elaboración de piezas únicas y personalizadas", señala Rosa.

Su amiga también valoró "la calidad de los materiales que utilizo y las terminaciones prolijas de cada creación, aspectos que reflejan la dedicación y el compromiso que pongo en cada uno de mis productos".

Para Rosa, participar ha sido una oportunidad de mostrar que también hay emprendimientos con alto valor agregado, capaces de competir con propuestas diferenciadoras.

Los principales desafíos

Si hay algo que Rosa tiene claro es que el mayor desafío de un emprendimiento artesanal no es solo vender, sino dar a conocer el valor de lo hecho a mano.  "Mis principales desafíos son dar a conocer mi emprendimiento a nivel regional y nacional, para que más personas conozcan el valor de mi trabajo artesanal", afirma.

En un contexto donde muchas personas optan por productos importados y de bajo costo, explicar por qué un amigurumi tejido a mano vale más es parte del trabajo diario.

Pero su desafío más grande tiene nombre y apellido: grandes tiendas. "Asimismo, uno de mis mayores objetivos es lograr que mis productos lleguen a grandes tiendas, como Falabella y otras cadenas reconocidas, ampliando así su alcance y posicionando mis creaciones en nuevos mercados, sin perder la calidad y el sello único que caracteriza cada pieza".

Ese equilibrio entre escalar y mantener la artesanía es el punto central de su proyección. Para ello sabe que debe seguir profesionalizando procesos, manteniendo stock, cuidando tiempos de entrega y fortaleciendo su marca.

Las metas de Rosa para los próximos años son ambiciosas, pero van paso a paso.

"Mis próximas metas son seguir haciendo crecer mi emprendimiento, aumentar mi presencia a nivel regional y nacional, llegar a más clientes y consolidar mi marca", detalla.  Para Rosa, capacitarse es clave. Las tendencias en tejidos cambian, los materiales evolucionan y los clientes piden cosas nuevas. Estar al día le permite ofrecer propuestas frescas sin dejar de lado la técnica tradicional, por eso no compite con el precio.  Compite por historia, por exclusividad y por cercanía. "Cuando alguien me pide un amigurumi para un hijo, para un regalo de cumpleaños o para recordar a alguien, esa pieza lleva una emoción. Y eso no se compra en serie".

Por eso, siete años después de ese primer tejido hecho desde casa, Rosa Rodríguez sigue soñando en grande. Quiere que desde Quilaco su lana viaje a todo Chile. 

Próximos pasos

1. Ampliar su catálogo de productos: Sumar nuevos diseños de amigurumis, ropa tejida y accesorios para distintas temporadas.

2. Participar en más ferias y vitrinas comerciales: Para llegar a público que valora el trabajo artesanal y busca regalos con historia.

3. Lograr comercialización en grandes tiendas: Cómo Falabella y otras cadenas reconocidas, sin perder el trato personalizado.

4. Seguir capacitándose: "Quiero continuar capacitándome para perfeccionar mis técnicas y ofrecer productos innovadores, manteniendo siempre la calidad y el sello artesanal que caracteriza mi trabajo".

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