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Tularemia o Fiebre del conejo: cómo se contagia y qué riesgo representa para Chile

por Stephanie Ramírez M.

La infección causada por la bacteria Francisella tularensis puede transmitirse por picaduras de garrapatas, contacto con animales infectados o inhalación de partículas contaminadas.

La tularemia o fiebre del conejo puede ser mortal sin tratamiento. / Edición Diario La Tribuna

La tularemia, conocida como fiebre del conejo, vuelve a generar preocupación en Estados Unidos ante el aumento de los casos registrados durante la última década y las alertas sobre enfermedades transmitidas por vectores, como las garrapatas. La infección es causada por la bacteria Francisella tularensis y puede ser mortal si no recibe tratamiento, aunque el uso oportuno de antibióticos reduce considerablemente ese riesgo.

El tema cobró atención tras conocerse el caso de un hombre de 36 años en Florida que acudió en varias ocasiones a servicios de urgencia antes de que se identificara la enfermedad, según antecedentes difundidos por medios estadounidenses.

La tularemia se encuentra principalmente en América del Norte y también está presente en algunas zonas de Europa y Asia. En Chile, los antecedentes revisados para esta nota no mencionan casos, aunque la normativa sanitaria establece exigencias específicas para el ingreso de conejos y liebres al país.

¿Qué es la fiebre del conejo y cómo se transmite?

La tularemia es una infección bacteriana que afecta principalmente a animales silvestres, entre ellos conejos, liebres y roedores. Su nombre popular se relaciona con estos animales, que pueden actuar como reservorios de la bacteria.

De acuerdo con el Manual MSD, las personas pueden contraer la enfermedad por distintas vías:

  • Picaduras de garrapatas, tábanos y otros insectos: los vectores pueden transmitir la bacteria durante la picadura.
  • Contacto con animales infectados: manipular cadáveres de animales, por ejemplo durante la caza o el desollado de un conejo, representa una vía de exposición.
  • Consumo de carne contaminada poco cocida: la ingestión de productos infectados puede provocar la infección.
  • Agua contaminada: beber agua que contiene la bacteria también constituye un riesgo.
  • Inhalación de partículas contaminadas: respirar partículas que transportan el microorganismo puede causar una forma respiratoria de la enfermedad.

Una diferencia importante respecto de otras infecciones es que la tularemia no se transmite habitualmente de persona a persona, según el Manual MSD.

La posibilidad de contraerla depende de la exposición a la bacteria, por lo que el contacto con animales silvestres, las actividades al aire libre y las picaduras de vectores son factores relevantes para comprender su propagación.

Síntomas de la tularemia: cómo reconocer la infección

Los síntomas suelen aparecer entre tres y cinco días después de la exposición, aunque el período de incubación puede variar. Según MedlinePlus, el inicio tiende a ser repentino y puede confundirse con otras enfermedades infecciosas.

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:

  • Fiebre alta.
  • Escalofríos.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Dolores musculares.
  • Úlceras en la piel, cuando la bacteria ingresa por esa vía.
  • Hinchazón y dolor de los ganglios linfáticos.

La presentación clínica depende de cómo ingresa la bacteria al organismo. Cuando la infección afecta las vías respiratorias, puede provocar neumonía. En los cuadros más graves, también puede extenderse por el torrente sanguíneo y comprometer otros órganos.

La presencia de fiebre y otros síntomas no permite confirmar por sí sola una tularemia. Ante un cuadro compatible y un antecedente de contacto con animales silvestres, picaduras o posible exposición a agua contaminada, es importante informar esos antecedentes al personal de salud.

Por qué es importante el diagnóstico oportuno

La tularemia se trata con antibióticos. Entre los medicamentos utilizados se encuentran la estreptomicina y la gentamicina, cuya indicación depende de la evaluación clínica y de la gravedad del cuadro.

Con tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes se recupera. En cambio, la ausencia de atención puede aumentar considerablemente el riesgo de complicaciones y muerte.

Los antecedentes médicos citados estiman que la mortalidad puede acercarse al 10% en los casos no tratados, mientras que con antibióticos puede reducirse a menos del 1%. Algunas presentaciones graves, como la neumónica y la tifoidea, pueden alcanzar tasas de mortalidad mucho mayores cuando no reciben tratamiento.

Actualmente, según los antecedentes disponibles para esta nota, no existe una vacuna de uso general aprobada contra la tularemia.

¿Por qué la tularemia preocupa en Estados Unidos?

En Estados Unidos se notifican alrededor de 200 casos de tularemia al año, concentrados principalmente en la zona centro-sur del país. En 2023 se registraron 196 casos, cifra que representó un aumento del 56% respecto de una década antes, de acuerdo con los datos citados en los antecedentes de esta nota.

La evolución de estas cifras mantiene la atención sobre las enfermedades que pueden transmitirse mediante vectores y el contacto con animales silvestres.

En el caso de Florida, los médicos que advirtieron sobre el diagnóstico del paciente de 36 años también plantearon la preocupación por posibles reemergencias de patógenos infecciosos poco frecuentes en un contexto de cambios climáticos. Esta observación constituye una advertencia sobre un riesgo sanitario que requiere vigilancia, no una demostración de que el cambio climático explique por sí solo el aumento de los casos.

La tularemia también figura entre los agentes que han sido estudiados por su potencial uso como arma biológica, debido a que puede propagarse por el aire en determinadas circunstancias. Esta característica explica parte del interés de las autoridades sanitarias en su vigilancia, pero no significa que los casos descritos correspondan a un ataque deliberado.

¿Cuál es el riesgo de tularemia para Chile?

En Chile, uno de los antecedentes normativos relacionados con esta enfermedad es una resolución del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), disponible en la Biblioteca del Congreso Nacional.

La normativa establece requisitos sanitarios para la internación de conejos y liebres, entre ellos que el país de origen esté oficialmente libre de tularemia y que los animales cuenten con un certificado sanitario oficial.

Estas disposiciones buscan controlar los riesgos asociados al ingreso de animales y forman parte de las medidas de protección sanitaria. Sin embargo, la existencia de requisitos de importación no permite concluir, por sí sola, cuál es el nivel actual de riesgo epidemiológico en el país.

Por eso, para establecer si existe una amenaza concreta para Chile, es necesario considerar información epidemiológica nacional actualizada y los antecedentes de las autoridades sanitarias competentes.

Mientras tanto, conocer las vías de transmisión y consultar oportunamente ante síntomas compatibles después de una exposición de riesgo son medidas relevantes para reducir las consecuencias de una infección que, pese a ser poco frecuente, puede evolucionar de manera grave si no se diagnostica y trata a tiempo.

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