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Francés encuentra a su madre: Sólo falta el resultado del examen de ADN

Durante el pasado fin de semana muchas personas se movilizaron en distintas partes de la provincia para ayudar a Bertrand Ducastaing a encontrar su familia biológica. Equipo de La Tribuna tuvo la fortuna de acompañarlo para documentar este proceso que ha conmovido a la comunidad


 Por La Tribuna

7.2 Bertrand Ducastain Chile la tribuna

Dos días de búsqueda intensa, y después de entrevistar a decenas de personas, en un trabajo conjunto entre la familia, funcionarios de distintas municipalidades, agrupaciones sociales y personas anónimas que facilitaron voluntades e historias encontramos a la que, según todo indica, sería madre del joven francés a quien por el momento, y hasta que termine la investigación, llamaremos Sandra.

Viernes

Todos los datos que tenemos respecto del nacimiento y del parto son rumores de finales de 1991 que nos indican nada más que tres cosas: 1. Que la madre biológica en esa época era muy joven, 2. Que tenía una hija dos o tres años mayor que Bertrand, 3. Que los documentos se destruyeron hace unos años y no hay forma de acceder a ellos a menos que sea a través de un largo proceso judicial. Aún así nos pusimos en marcha.

Sábado: mañana

La mañana del 7 de diciembre salimos del hotel a las 10:00 de la mañana para seguir una pista que dice que una mujer, a quien para proteger su identidad llamaremos con el nombre de Laura, sería la madre de Bertrand. Laura vive en Yumbel. La pista indicaba que una mujer coincidía con ser la madre biológica de Bertrand. Nos subimos al auto.

Mientras tanto no dejamos de responder y analizar todas las otras llamadas y mensajes de Whatsapp que seguían entrando a nuestros teléfonos. Todas enviaban nombres, fechas, historias íntimas y muchos datos de mujeres que, en la provincia, buscan a sus hijos. Al volante Bernard Ducastaing, padre de Bertrand, conducía con cariño y rigor la decisión de su hijo llevándonos de un lado a otro.

A eso de las 11:00 llegamos a buscar a la Señora J., quien las ofició de contacto y guía por la ciudad de Yumbel. Ubicamos el hogar de Laura y esperamos para hablar con ella. Nos estacionamos a media cuadra de la casa. Bernard y Bertrand esperaron en el auto.

Luego de un rato logramos hablar con la mujer a quien, con mucho cuidado, le contamos que teníamos un dato de adopción que nos llevaba hasta ella. Nos escuchó y se emocionó. Nos contó su historia, y la de su bebé recién nacido. Todo coincide, pero durante la conversación ella no logra recordar ni el día, ni el año en que nació su hijo.

Nos cuenta que lleva muchos años esperando a saber de ese bebé que le arrebataron hace más de treinta años, casi cuarenta. Y en ese momento no sólo supimos que el caso de Bertrand no era el único, sino que además que el nacimiento del hijo de Laura no coincidía con la fecha del nacimiento de Bertrand. Dos horas después nos confirman que nuestra historia en esta oportunidad no era la suya.

Sábado: mediodía

Después de Yumbel nos fuimos a Nacimiento y a eso de las 14:00 llegamos a Los Ángeles. Decidimos ir a comer y nos metimos a un auto junto con Ginou, mamá de Bertrand, y dos personas muy importantes en esta historia: Irma y Ana. Ambas conocieron a la familia de Bertrand en el año 91 durante el proceso de adopción. 28 años después se sumaron a la búsqueda.

Alrededor de las 14:30 horas Bertrand y su familia estaban perdiendo las esperanzas ya que, a pesar de revisar muchos documentos y pistas, la historia que más se asemejaba a la suya, se había caído. Cuando íbamos de camino a un restaurante para que todo el grupo comiera algo y definir el resto de la jornada, suena el teléfono.

Es Jeannette Aguilera, que participa en la organización “Madres buscan a sus hijos”. Contesto y me dice con voz segura: “Tengo un dato y todo calza. Se llama Sandra. En el año 91 tenía la misma edad. Es la misma historia de vida. Toda su vida ha vivido en Cabrero”.

En ese momento todos los que íbamos arriba del auto comprendimos que no sólo se abría otra puerta en nuestra investigación, la que teníamos que revisar sino que, además, inmediatamente después de almorzar nos íbamos todos juntos a Cabrero.

Sábado: tarde

Después de un largo periplo entre casas de conocidos de Sandra, de algunos de sus familiares lejanos, y luego de muchas llamadas telefónicas para cruzar los datos que teníamos fue que terminamos, alrededor de las 18:00 horas, parados Irma y yo afuera de la casa de Sandra para tratar de hablar con ella. A dos cuadras, el resto del grupo nos esperaba con el deseo de que esta vez por fin la mujer fuera la madre biológica de Bertrand y que, además, quisiera recibirnos.

Luego de tocar la reja salió Sandra con una sonrisa amable y nos pregunta “¿qué desean?”. “Es posible que tengamos información acerca del hijo que diste en adopción hace ya casi treinta años”, le dijimos. Y ella sonrió. Emocionada y sorprendida es que sonrió, y nos dijo que en el caso de ser la madre cumpliría su sueño: reencontrarse con su bebé perdido, conocer a Bertrand.

Por lo delicado de la conversación buscamos un lugar privado para relatarle los hechos, y ella por su parte nos fue contando con mucha paciencia su dura historia. Nos habló del nacimiento de ese segundo hijo. Hablamos de la adopción y de las razones terribles que la llevaron a tomar la decisión de dejarlo partir por no poder cuidarlo.

Cuando Sandra se despidió de su bebé, en el año 91, lo hizo pensando en darle un mejor futuro, sin embargo 28 años después fue precisamente él quien volvió para encontrarse con ella y devolverle esa misma promesa. Ya son casi las 20:00 horas y a la luz de los datos que hemos confrontado, y en base a todos los antecedentes que mantuvimos secretos y que Sandra ha podido corroborar, creemos que estamos en presencia de la mamá de Bertrand.

Pero aún es demasiado pronto, tenemos que seguir juntando pruebas. Aún así sabemos que la única y definitiva es precisamente el examen de ADN.

Le preguntamos a Sandra si estaría dispuesta a hacerlo al día siguiente o temprano el lunes. Accede gustosa. Y sin conocer aún a Bertrand quedamos de vernos a las 10 de la mañana del domingo.

Nosotros debemos volver donde nos espera la familia Ducastaing para contarles lo que hemos recopilado y ver los pasos siguientes.

Domingo

Durante el lapso que va desde el momento en que nos despedimos el sábado, hasta la mañana del domingo, Bertrand decide que quiere conocer a Sandra a pesar de no tener el resultado del examen.

Sandra está nerviosa y contenta. La cita que era originalmente a las 10:00 se aplaza una hora y será una primera reunión entre Bertrand y su familia con Sandra.

A las once en punto entramos con la familia Ducastaing al café donde nos esperaba Sandra. Ella en el fondo y con la mirada fija en sus rodillas esperaba, sentada en su silla, con un gesto que cualquiera pudiera definir como un rezo. Entré para presentarlos a todos y entonces Sandra levantó la vista. Por encima de mi hombro miró a Bertrand, y se abrazaron con un cariño incontenible. Estando ellos dos, frente a frente, se miraban como quien se mira en un espejo tratando de encontrar alguna marca, un gesto distintivo común en la cara del otro que los vinculara inmediatamente.

Y si bien muy pocas personas en el mundo pueden saber lo que pasaba por sus cabezas, sí podemos imaginar que cada uno sentía esa satisfacción de haber llegado hasta muy lejos para alcanzar un destino que parecía imposible. Ginou y Bernard abrazaron a Sandra con la familiaridad y cariño que solo puede entender quien piensa en el beneficio de otros por encima del beneficio propio.

Y en ese momento, cuando Sandra escuchó 28 años más tarde por primera vez la voz de su hijo, nosotros salimos del café y los dejamos con ese espacio privado que, a partir de ahora en adelante y para siempre es únicamente de esa nueva familia que nació a razón de esta búsqueda.

Comprobante del examen de ADN que determinará el final de esta historia

A LAS 11:00 HORAS de este lunes se realizaron los exámenes genéticos para determinar el vínculo entre ambos.

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Revisa la historia completa:

PRIMERA PARTE: Joven francés viaja a Chile para encontrar a su familia biológica

SEGUNDA PARTE: Vecinos y autoridades se suman al deseo de Bertrand Ducastaing para conocer a sus padres biológicos

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