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Política

Presidenta de la UDI visitó Los Ángeles en absoluto silencio para informar sobre situación del gremialismo en medio de la crisis social

En paralelo relató los duros momentos que ha vivido junto a su familia en medio de su total ausencia en actividades del Gobierno.


 Por La Tribuna

Van Ryselbergue (23)

El karma de ser la sucesora en el poder del ideólogo de la Constitución Política del Estado vigente (Jaime Guzmán) parece haber llegado para quedarse en la vida de la presidenta de la UDI y senadora por Biobío, Jacqueline Van Rysselberghe.

Esto, en medio de las manifestaciones sociales que lograron identificar al gremialismo como uno de los responsables de la desigualdad en Chile, pero no por su historia que los llevó a convertirse en el partido más votado de Chile, sino porque fue su fundador quien guió el proceso constituyente de 1980.

Los ciudadanos han hecho sentir su malestar frente al partido que preside Van Rysselberghe y el lumpen se ha encargado de manifestar esos descontentos quemando las sedes parlamentarias en Cañete del diputado Iván Norambuena, apedreando y atemorizando a la familia de la presidenta del Consejo Regional, Flor Weisse, prendiendo fuego a la sede parlamentaria de la senadora en Concepción y atacando la sede del partido en la calle Suecia de Santiago.

Al menos esa es la interpretación que se puede sacar después de conversar con los militantes de un partido que se encuentra en un pie difícil y que debe comenzar a repensarse, si quiere seguir como uno de los más importantes de nuestro país.

Independiente de la posición ideológica de cada uno de nuestros lectores, hay algo que no se puede dejar pasar por alto y eso es la violencia que han recibido los militantes de la colectividad que dirige la senadora por Biobío.
Nada justifica la violencia política y a sabiendas de eso, Jacqueline Van Rysselberghe visitó a los militantes de la provincia de Biobío, se trató de una reunión privada marcada por los sentimientos de la parlamentaria.

“En abril vamos a estar enfrentados a un plebiscito, hemos planteado que en la UDI no hay órdenes de partido, pero tengo el convencimiento que mayoritariamente vamos a votar que no queremos partir de cero, que no creemos que hay que hacer borrón y cuenta nueva, que creemos que el país que se ha construido y sin duda tiene cosas que hay que mejorar, y en las cuales hay que avanzar, pero también es cierto que es un país que nos ha permitido salir adelante y haber logrado disminuir la extrema pobreza y disminuir también los índices de desigualdad”, expresó la senadora.

LA VIOLENCIA Y LAS AMENAZAS

Para gran parte del país es necesario detener la violencia que se registra en las calles de las principales capitales regionales.

Parte de los ataques, como lo explicaron en la reunión, los ha vivido el gremialismo, de ahí su deseo para apoyar los Mensajes Presidenciales (proyectos de ley del Ejecutivo), que buscan fortalecer las facultades de las fuerzas armadas, de orden y seguridad.

En este sentido la presidenta de la UDI detalló a sus compañeros de partido que “lo que está pasando ahora en la calle, los saqueos el daño a la propiedad pública, privada, es simple delincuencia y vandalismo y por lo tanto tenemos que condenarlo fuertemente, y para eso, obras son amores. Acá no basta con decir que estamos en desacuerdo, queremos que nos entreguen las herramientas, que le entreguemos las herramientas a carabineros”.

Para ejemplificar sus palabras Van Ryssenbergue dijo que “no es lo mismo que alguien quiere cometer un delito a cara descubierta, que se haga responsable, que con la cara tapada. Porque con la cara tapada están tratando de eludir su responsabilidad, por lo tanto tiene que ser un agravante en el delito que se cometa. Y tampoco es posible que hoy día tengamos al nuestros carabineros absolutamente indefensos”.

Sobre las amenazas, la parlamentaria fue clara en que presentaron las “denuncias correspondientes porque nos parece que si llegara a pasar algo es lo que había que hacer responsablemente. Eso pasó hace un par de semanas. A través de redes sociales, no sólo yo, sino que también mi familia ha sido amenazada. Lo mismo, llegaron autos a mi casa que quedaron grabados en la cámaras que están en la zona, a sacar fotos”.

Una situación similar ha vivido el concejal de Los Ángeles, también de la UDI, Francisco González quien reconoció que a él no lo han amenazado directamente, pero “sí he recibido mensajes, cosas medias raras. En una población anduvo como a 10 centímetros un palo de mi cabeza, entonces han pasado hechos de violencia que no se ven, pero en realidad es complejo porque intentan atemorizar al político para que deje de hablar”.

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