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Columnista

Entre Lula y Trump

Oscar Monett Rercabal

Economista. Faro UDD

por Oscar Monett Rercabal

El domingo, Luiz Inácio «Lula» da Silva ganó su cuarto mandato, con cerca del 51,8% de los votos. Si miramos las exportaciones del Biobío a ese país, nos afecta casi nada. Brasil compra el 1,7% de todas las exportaciones de la región. La pregunta está más al norte: Estados Unidos, donde Brasil compite con nosotros.

Desde agosto de 2025, Washington ha castigado a Brasil con aranceles. Primero lo justificó con el juicio a Jair Bolsonaro, y hoy, con una investigación comercial. Las molduras de pino brasileñas pagan un recargo del 37,5%, mientras las chilenas apenas un 12,5%. Un triunfo de Flávio Bolsonaro hacía más probable que esos aranceles bajaran o se eliminaran. Con Lula, lo más probable es que el recargo siga, lo que puede verse como una buena noticia para el Biobío.

Lo es, pero solo en principio. En molduras de pino, Brasil era el principal proveedor de Estados Unidos. Entre enero y agosto de 2025, por cada dólar que Estados Unidos importaba desde Brasil, importaba 70 centavos desde Chile. Un año después, la relación es inversa, y más que eso: Chile le vende casi el doble que Brasil. En una región con desempleo sobre el 10%, esto importa: en el Boletín Regional N°71 de Faro UDD mostramos la importancia de la industria intensiva en mano de obra, y molduras y contrachapados son el segmento forestal que más trabajo ocupa.

Miremos, entonces, los montos en lugar del ranking. Entre agosto de 2025 y febrero de 2026, cuando la diferencia arancelaria fue máxima, Chile exportó en promedio 16,8 millones de dólares mensuales en molduras a Estados Unidos. En 2024, sin esa ventaja, exportaba 18,2 millones. Nuestro principal competidor se encareció casi 40 puntos y nosotros terminamos vendiendo menos. La participación chilena subió de un 24 a un 33%, pero solo porque el mercado importado cayó un 37%.

Lo que perdió Brasil se lo repartieron la industria estadounidense y otros proveedores. México, que paga un arancel menor al nuestro, también cayó (un 6%) y ganó 5 puntos de participación. Chile paga 12,5% porque no tiene una ley que prohíba importar bienes hechos con trabajo forzoso. El gobierno defendió nuestra institucionalidad laboral, que nunca fue cuestionada. Washington sugirió aprobar una ley; aún no hay proyecto.

La reelección de Lula parece ser más una buena noticia con plazo. Va a durar hasta que Washington y Brasilia lleguen a un acuerdo, si es que llegan. Todos nos encarecimos ante Estados Unidos, Brasil más que nadie, y no supimos ni pudimos traducir esa ventaja relativa en más ventas ni empleo. Esta columna no busca proponer una estrategia, pero esperar que nuestra competencia siga siendo cara no equivale a tener una. Cualquier estrategia debería partir por saber por qué no vendimos más: si faltó demanda, madera o costos competitivos. La competitividad del Biobío no puede depender de las elecciones ni de la política brasileña, ni de los ánimos en la Casa Blanca.

Oscar Monett Rercabal

Economista. Faro UDD

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