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Opinión

Imposible no sorprenderse


 Por Prof. Juan Manuel Bustamante Michel, Pedagogo Socio fundador, director y secretario de la AFDEM Los Ángeles

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Sólo quienes conocen la magnitud del problema y sus orígenes saben, en verdad, del profundo drama que viven los profesores jubilados afectos a la archiconocida Deuda Histórica. Recuérdese nada más que con motivo del traspaso de la educación pública a las municipalidades en el año 1981 – pleno régimen autoritario y por acción directa de los alcaldes designados de la época y, en consecuencia, “funcionarios dependientes del poder central” -, los docentes dejaron de percibir el reajuste de remuneraciones del 90% que por medio del Decreto 3.551 se les otorgó a “todos los servicios del Estado sin excepción”; hecho que trajo como consecuencia desde un severo daño a los ingresos mensuales de estos profesionales y a sus futuras pensiones, hasta las condiciones de miseria con las que viven en la actualidad, sin duda indignas para cualquier profesionista del ámbito que sea, pero por sobre todo para quienes han tenido, tienen y seguirán teniendo ad eternum el compromiso de formar a las diversas generaciones de recambio que la sociedad requiere para su sobrevivencia.

Problema en torno al cual – y vaya que así ha sido – se han cruzado responsabilidades de políticos en general y de generaciones y generaciones de dirigentes gremiales, tanto por la ceguera y egoísmo de los primeros, como por la ineptitud e inconsecuencia de los segundos, al no haber logrado jamás una definitiva solución para los cerca de sesenta mil profesores DH (como ellos se autodefinen), que no hayan sido aquéllas provenientes de pequeños grupos de acción que por propia voluntad – como es obvio, al margen del Colegio de Profesores de Chile -, con sendas demandas en el país y en el extranjero, lograron por fin que se les resolviera la mencionada Deuda Histórica o se dictaminara su próximo pago total y definitivo en un plazo de tres años y tres cuotas de igual proporción (una por año), como es lo acontecido con los 846 docentes de Chañaral.

Entre los años 81 y 89 del siglo pasado, nada que hacer; total, se trataba, el vigente, de un gobierno – ya hemos dicho – autoritario; ello, por si se pretendiera argumentar, a modo justificación, que en aquellos tiempos campeaban los despidos masivos de docentes por razones ideológicas, que se perseguía a cuántos se permitían tener opinión, del mismo modo que se sucedían arbitrarias detenciones y encarcelamientos de terceros; situación que era tanto más comprometedora, si se tiene en cuenta que los dirigentes gremiales eran más encima designados y, por lo mismo, carentes de toda legitimidad y compromiso con las causas de los profesores, salvo su obediencia ciega y total a la autoridad de la cual dependían ideológicamente, como es de suyo y de todos conocido. Pero que desde el año noventa en adelante nada haya ocurrido al respecto y se tenga aún a los docentes DH acumulando fatigas, hambre, enfermedades, tristeza, decepciones, miseria en general, cuando lo que se ha tenido desde entonces hasta ahora ha sido sólo democracia, parece inaudito y vergonzoso – y así volvemos a lo mismo – que políticos y dirigentes gremiales se hayan quedado en la nada misma como última respuesta.

Pero lo más sorprendente de todo esto – y se entiende que por un absoluto imperativo de las circunstancias -, es esa tal vez forzada, o convencida, o impuesta renuncia de los profesores de la Deuda Histórica a su derecho de propiedad (ese que les fue vulnerado por papacito Estado) – pero también a su dignidad, autovaloración, autoestima e historia de vida – con su anuencia (ante la inminencia de la muerte, como han llegado a sostener) a esa “digna reparación” que se les ha ofrecido (con la cual no se hace otra cosa que validar el abuso del poder y el robo), misma que en concreto no viene a ser otra cosa que un insulto más en contra de quienes, donde fuera que hubiesen estado, haciendo abstracción de sí mismos y de su entorno (si sus labores así se lo exigían), lo entregaron todo para dar respuesta a las demandas educativas de sus estudiantes y a cada una de las exigencias del país durante los cuarenta o más años de ejercicio profesional que debieron enfrentar.

Prof. Juan Manuel Bustamante Michel, pedagogo

socio fundador, director y secretario de la AFDEM Los Ángeles


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