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Desarrollo

Emprendedor acusa serie de trabas que no permitieron apertura de su gimnasio

El tiempo y los recursos que se tuvo que invertir para tratar de llevar el proyecto adelante consumió los ahorros que estaban invertidos para poder operar legalmente.


 Por Jorge Guzmán B.

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Las instalaciones del recinto deportivo estaban listas para usarse cuando, intento tras intento, las normas de salud y municipales impidieron poner en marcha la empresa.

Un emprendedor angelino contó a Diario La Tribuna sobre cómo los trámites burocráticos y la necesidad de inversiones tanto monetarias como de tiempo frenaron su proyecto de abrir un gimnasio local, opción a las cadenas nacionales e internacionales, luego de meses de intentar conseguir los permisos y autorizaciones correspondientes, sin resultados que permitieran que el negocio se sustentara en el tiempo.  

El gerente de Ozaru Machines y Comercial Rojas y Fernández, emprendimiento de máquinas de ejercicios e implementos deportivos que empezó durante la pandemia del Covid-19, José Fernández, dijo a Diario La Tribuna que “en septiembre-octubre empezó el tema de la reactivación de los gimnasios y nosotros nos vimos en dos caminos, o seguíamos con la venta de máquinas de ejercicio, lo cual ya iba a la baja, o habríamos nuestro gimnasio propio, implementado con las máquinas que nosotros mismos hacíamos, pero conforme avanzaba el tema, en diciembre, nos encontramos con trabas del Seremi de Salud, porque había que tener espacios lavables, baños y camarines, que ni siquiera se iban a ocupar por la pandemia, pero igualmente era un requerimiento, por lo que tuvimos que invertir en eso, hacer gastos en infraestructura y acomodar todo”.

LAS TRABAS

El primer problema que encontró Fernández fue la regulación de las obras: “nos dijeron que la regularización se demoraba un año, y ningún negocio puede mantenerse sin funcionar durante ese periodo de tiempo, así que intentamos por todos los medios poder llevar el emprendimiento a puerto antes, pero sin resultados favorables, por lo que en enero decidimos rendirnos y liquidar las máquinas de ejercicios, pero seguir fabricando, no sé si máquinas de ejercicio u otras cosas como portones, mesones, estanterías y de todo un poco”. José Fernández dijo que “a futuro la idea es seguir vendiendo implementos de ejercicio hasta que se acabe la demanda, porque las pesas o máquinas son cosas que se venden una vez, además esta venta inició por la demora en la llegada de este tipo de implementos desde el extranjero, por lo que nos abocamos la nicho de la fabricación local de los mismos, pero una vez que se abrieron los gimnasios y se reactivó esa actividad nos vimos en desventaja, porque llegan con mejores precios y la gente prefería comprar máquinas hechas industrialmente en China, lo que hizo mella de nuestro emprendimiento”.

El vocero agregó que “primero nos dijeron que teníamos tener baño, después que teníamos que contar con agua caliente, así que tuvimos que poner cañerías, luego nos dijeron que había que tener demarcación de límites en los espacios, que está todo bien, pero después tuvimos que aislar los circuitos, una a una nos fueron diciendo las condiciones, que se tradujo en mucho tiempo invertido y en que las ganancias que teníamos por la venta de máquinas y pesas que habíamos ahorrado para poder abrir se fueran poco a poco”. El galpón donde iba a operar el gimnasio tampoco está regulado municipalmente “y si queríamos hacerlo nosotros teníamos que contratar un abogado para que hiciera la escritura, a un arquitecto para que hiciera los planos e ingresar toda esa carpeta, proceso que nos dijeron que demoraba entre seis meses a un año, entonces la falta de agilidad en los trámites para abrir un negocio y poder valerse por uno mismo como emprendedor con patente y debidamente regularizado sofocó este proyecto”. 

BUROCRACIA

Respecto los trámites municipales que José Fernández intento realizar para poder abrir su gimnasio, contó que “fui de manera presencial a llenar los formularios correspondientes y nos dijeron que todo se hacía online, y una vez en la plataforma igual había que presentar documentos que se tienen que retirar presencialmente, entonces no hay una orientación clara, la visita del seremi se tiene que pedir presencialmente, las visitas de los arquitectos que revisan las obras se coordinan de un mes para el siguiente y nosotros no teníamos las espaldas para esperar tres meses y poder funcionar como un gimnasio, tengo amigos que tienen panaderías que en un mes les dan la patente, y nosotros pensamos que como queríamos trabajar a beneficio de la salud de la gente y que no manipulamos alimentos, el proceso iba a ser más fácil”. El gerente de Ozaru Machines lamentó la situación que le tocó vivir y el golpe que implica para las personas que buscan mantener un estilo de vida activo físicamente: “siento que falta mucho que hacer por el deporte, no tan solo en Los Ángeles, yo también juego basquetbol y si uno no tiene personalidad jurídica no se da acceso a conseguir las canchas de la municipalidad o del Polideportivo y lo único que queda son las canchas que están en las calles, también hay pocos gimnasios, que es un buen negocio, pero no bajo las condiciones en las que estamos actualmente, finalmente no se le da el apoyo que corresponde a la actividad física”.

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