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La Tribuna

La historia del apicultor de Quilleco Manuel Mellado y sus más de 15 años de trabajo con abejas

por Claudia Robles Maragaño

Dejó Santiago para radicarse en la zona cordillerana de la provincia de Biobío, donde ha dedicado gran parte de su vida al trabajo con abejas y al oficio apícola.

Apicultor de Quilleco / Diario La Tribuna

Lejos del ajetreo y del paisaje capitalino, Manuel Mellado encontró en la cordillera de la provincia de Biobío un nuevo modo de vida. En la hijuela San Francisco, en la comuna de Quilleco, a la altura del kilómetro 40 del camino a Antuco, este apicultor desarrolla desde hace más de una década un trabajo silencioso pero esencial: el cuidado de las abejas y la producción apícola en armonía con el entorno natural.

Radicado en un territorio marcado por la ruralidad, los bosques nativos y la vida de campo, Mellado ha sido testigo directo de los cambios ambientales que afectan a los polinizadores y, con ello, a la producción de alimentos y al equilibrio de los ecosistemas.

Desde su experiencia en terreno, releva el rol clave que cumplen las abejas en la polinización, advierte sobre las amenazas que enfrentan y pone el acento en la educación ambiental y el compromiso comunitario como herramientas fundamentales para su protección.

En conversación con Diario La Tribuna, el apicultor comparte su historia personal, explica cómo funciona una colmena, detalla los cuidados que requiere este oficio y plantea la urgencia de ampliar y diversificar el espacio floral disponible, en un contexto donde la intervención humana y la pérdida de biodiversidad se han vuelto desafíos crecientes.

DE SANTIAGO AL CAMPO: EL ORIGEN DE UNA VOCACIÓN

-¿Cómo llegas a la apicultura?

Llegué por un primo, por mis familiares. Un primo fue el que me incentivó, me condujo a esto y yo hice caso... y aquí estoy.

-¿Qué sabías de apicultura o de las abejas antes de dedicarte a este oficio?

Yo era de Santiago y con el tiempo nos vinimos para el campo. De a poco me fui interiorizando en el tema, y también con harta capacitación a través de Indap y de Prodesal, que nos ayudan mucho con estos programas, además de las municipalidades.De hecho, hay algunos profesores acá, mis tutores y compañeros de la parte apícola, con quienes también entregamos capacitaciones.

EL TRABAJO APÍCOLA Y LA VIDA DENTRO DE LA COLMENA

-Para entender mejor el oficio, ¿cómo funciona una colmena y qué rol cumple cada abeja?

Dentro de la colmena existen tres sujetos: la reina, el zángano y la obrera.

La reina es la que da la vida a la colmena; el zángano cumple el rol de fecundar a la reina; y la obrera es la que acarrea todos los subproductos a la colmena, ya sea el propóleo, la miel y el polen.

Aquí, por ejemplo, tenemos un marco con postura, con abejitas que están naciendo y postura sellada.

-Después de tantos años trabajando con ellas, ¿qué has aprendido de las abejas?

He aprendido que es un ser vivo único. Las colonias de abejas trabajan de una manera muy especial, son muy inteligentes. El tema es que hay que cuidarlas.

AMENAZAS, CUIDADOS Y RESPONSABILIDAD HUMANA

-¿Qué es lo que está pasando hoy con las abejas y por qué es tan urgente protegerlas?

Hoy el ser humano, con tanta sobrepoblación, les está quitando mucho espacio y medio ambiente, sobre todo flores.

La apicultura es cuando uno entrega mucho hacia ellas y es cuando uno tiene tiempo, no cuando tiene tiempo. Si uno llega tarde con los medicamentos, se mueren; si llega tarde con el alimento, también. Todos esos manejos y cuidados deben mantenerse de manera constante.

-¿Qué deberían hacer las personas si se encuentran con enjambres o panales de abejas?

Cuando pillen enjambres -que es la forma natural que ellas tienen de multiplicarse- lo ideal es contactarse con Carabineros o con el SAG, que manejan teléfonos de apicultores.

La idea es que un apicultor vaya y extraiga el enjambre para evitar accidentes, porque a veces ellas tienden a picar. Con un manejo adecuado se puede solucionar el problema.

FLORA MELÍFERA, TERRITORIO Y EDUCACIÓN AMBIENTAL

-¿Qué llamado haría a las familias respecto al cuidado del entorno?

El llamado es a plantar flora melífera, que es el alimento que ellas utilizan para producir miel. Hay plantas que sí entregan el néctar que ellas buscan y otras que no.

-¿Qué especies son favorables para la apicultura en la región del Biobío?

Aquí tenemos el quillay, que es el que más sobresale; también el guindo santo, la hierba azul y el diente de león. Todas esas plantas son melíferas, entre otras.

Además, existen programas a través de CONAF y del INFOR que entregan asesorías para reforestar y ampliar el campo floral, asegurando alimento para las abejas.

MIRADA DE FUTURO Y LLAMADO COLECTIVO

-¿Cómo te proyectas de aquí en adelante como apicultor?

Ampliando un poco más mis abejas y haciendo los tratamientos sanitarios como corresponde, para que mantengan una vida confortable.

También tratar de hacerles la vida más amena, porque somos nosotros los que constantemente estamos dañando el medio ambiente, ya sea con fumigaciones o con la depredación de los bosques nativos.

-Finalmente, ¿cuál es el llamado que realizan los apicultores en el escenario actual?

El llamado es a cuidar a la abejita, que cumple un rol vital en la polinización.

Gracias a ella, nuestros huertos y campos desarrollan mejores productos. Ojalá las personas se eduquen y, por qué no, se hagan apicultores. Este es un rubro hermoso, pero que lamentablemente cada vez va más en descenso.

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