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La realidad del cultivo de la remolacha a casi un año del cierre de la planta Iansa Los Ángeles

A pesar del alza en los costos y el aumento de la competitividad de otros cultivos, las proyecciones son optimistas aunque esté ausente en Biobío la principal empresa compradora: Iansa.


 Por Jorge Guzmán

Remolacha
Remolacha

Un leve aumento del precio de la remolacha se espera para 2022, con un alza de 2 dólares 50 centavos en el precio, llegando a un total de 48 dólares con 50 centavos, más un dólar de fidelización por parte de la empresa procesadora para las personas que siembren más del 80% de la superficie que tenían la temporada anterior este año. La remolacha sigue siendo rentable y mantiene su proyección en Los Ángeles. Sin embargo, ha perdido competitividad frente a otros cultivos como la achicoria, el maíz y los semilleros.

Recordemos que, el martes 29 de septiembre del año pasado, los remolacheros de la zona recibieron una noticia que los preocupó. La remolachera Iansa, empresa que elabora azúcar a partir de remolacha y comercializa diversos productos de consumo y alimentación animal, cerraría su centro productivo ubicado en Los Ángeles.

Lo anterior luego de ser una de las principales industrias productivas en la ciudad desde hace más de 67 años, desde su fundación en 1957.

El anuncio tomó por sorpresa a los agricultores, que veían con preocupación el traslado de la sede industrial a otra ciudad. A muchos los preocupaba el aumento del flete. Sin embargo, la industria, se hizo cargo del diferencial de flete a la planta esta primera temporada, por lo cual no influye en los costos actuales a los productores locales.

La empresa procesadora de remolacha decidió concentrar toda su producción industrial en la zona de Chillán. Dicha decisión se tomó con el fin de aumentar su eficiencia y rentabilidad. De acuerdo a los productores de remolacha de la zona, esto implica costos de traslado mucho más altos a la planta procesadora ubicada en Cocharcas, comuna de San Carlos en las cercanías de Chillán.

Lo anterior no era lo único que les preocupaba a los agricultores del área productiva de la remolacha, también veían con preocupación los tiempos de viaje y de descarga de los camiones y la infraestructura para atención de los transportistas en el nuevo destino.

En entrevista con diario La Tribuna, el presidente de la Federación Nacional de Remolacheros –Fenare-, Jorge Guzmán Acuña, dijo que considera que el funcionamiento de la planta ha sido expedito. “No ha habido mayores demoras en la recepción, que era uno de los grandes temores que tenían los agricultores”. Además, Guzmán menciona que el hecho de que el costo del flete, por esta temporada, lo asuma completamente la industria fue fundamental para que los productores de Biobío y Malleco no se desanimaran para contratar hectáreas. También manifestó que las condiciones que ofrecen en el área de recepción a los transportistas también fueron remodeladas y ofrecen un acceso expedito y de calidad.

Por otra parte, Enrique Tapia, productor remolachero y presidente de la Asociación de Remolacheros de la provincia de Biobío y Malleco explica que el negocio de la remolacha funciona a través de la entrega de remolacha puesta en la planta, y ve con preocupación el alza en el costo de los combustibles, pues para la próxima temporada, la industria ofrece un bono de flete de U$ 7,5 por tonelada limpia, y lo que llevan los camiones es remolacha sucia que tiene aproximadamente entre un cinco y un ocho por ciento de suciedad (tierra, pasto, etcétera) lo que claramente no está considerado en el bono de flete.

EL PROBLEMA DE LOS COMBUSTIBLES

Una de las grandes preocupaciones de los productores remolacheros, es que la bonificación de flete para la próxima temporada alcance a cubrir el total de este, pues el aumento en el precio de los combustibles ha sido mucho en los últimos meses. Esto último también afecta los costos de maquinaria agrícola para sembrar, cosechar y entregar su producto a la planta procesadora y el gasto en el combustible de estas operaciones.

Todo lo anterior sumado a las grandes alzas de los insumos, especialmente de los fertilizantes, que podrían restar rentabilidad y competitividad al negocio de la remolacha.

Pero a pesar de esto las proyecciones según ambos personeros, se mantienen positivas, pues la remolacha es un cultivo de contrato, con precio conocido antes de sembrar y que tiene gran conocimiento por parte de los agricultores de la zona. De hecho, espera que mantengan la confianza en el negocio que llevan por muchos años.

Diario La Tribuna intentó conversar con ejecutivos de la empresa Iansa para conocer sus proyecciones para la próxima temporada, pero al cierre de esta edición no fue posible contactarlos.

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