suscríbete al boletín diario

Noticias

Evolución del hospital de Los Ángeles: desde el rancho miserable hasta las modernas instalaciones (II parte)

Lo que partió allá por 1842 como un hospital militar en precarias condiciones se fue transformando en el mayor centro de referencia de salud de la provincia de Biobío, con instalaciones inauguradas hace menos de una década y ahora con la construcción de un recinto dedicado a las especialidades en los corralones municipales.


 Por Juvenal Rivera

dav
dav

Contrastando con la realidad de los edificios del siglo XIX, se encontraban los médicos y enfermedad que llegaban a la zona. Sin embargo, ante el poco interés de los médicos chilenos por los bajos sueldos que pagaba el Estado, la opción fue conseguir el concurso de cirujanos militares contratados por la marina chilena. A Los Ángeles y Mulchén llegaron siete médicos.

Por otro lado, la atención de los pacientes del hospital estuvo a cargo de las religiosas de la orden de la caridad que llegaron en 1874 y permanecieron hasta 1985.

Estas religiosas jugaron un papel muy importante en la administración de servicios, cocina, ropería, persona e ingresos del hospital. Una de ellas, tal vez la más querida, fue Sor Vicenta (cuyo nombre era Sinforosa Carrasco), que hoy vive en el recuerdo de la ciudad en la denominación de una importante avenida con su nombre.

Hasta 1875, las muertes ocurridas en el hospital, en un alto porcentaje, fueron por enfermedades infecto-contagiosas, destacándose las del tipo entéricas y la tuberculosis. Otro rubro importante fueron las ocurridas por heridas, particularmente las propinadas con cuchillos.

Con la llegada de nuevos médicos, a comienzos de la década de los 1880, apareció una nueva orientación de atención a los pacientes.

En ese tiempo se dictó el “Reglamento Interno para el Hospital y Lazareto de Los Ángeles” que definió así las responsabilidades de los participantes en el equipo médico. También se ordenó la inauguración de un dispensario, esto es, el consultorio externo.

Entre 1887 y 1889, una epidemia de cólera asiático se presenta en Los Ángeles, causando la muerte de alrededor de 370 personas. El equipo médico despliega una gran acción, siendo apoyado por médicos venidos de la capital.

Esta epidemia, sin embargo, obligó a tomar determinaciones importantes en materia sanitaria: contar con suministro de agua potable, en vez de la de pozo, y de alcantarillado que reemplazara al pozo negro. Lo primero se logró en los primeros años del siglo XX mientras que lo segundo, recién hacia 1940.

El hospital, siempre escuálido en recursos, se sustentaba en ingresos municipales, testamentos y otros servicios. La distribución de los fondos para el hospital, postas y vacunatorios era responsabilidad de la Junta de Beneficencia de Los Ángeles y contaba con la firme asesoría administrativa de Sor Vicenta.

En 1887 comenzó a ejercer la medicina, en forma privada, el recién titulado médico Víctor Ríos Ruiz, quien colaboró en los programas de atención de pacientes coléricos. Tras ser diputado por Biobío, en 1922 fue nombrado administrador del hospital, cargo que ocupó hasta 1934. En reconocimiento a su labor es que ahora el recinto asistencial lleva su nombre.

El edificio del hospital se fue construyendo progresivamente, a medida que contaba con recursos, extendiendo sus estructuras hacia el oriente. En 1890 se instaló el lazareto en un edificio de madera de buena factura que perduró hasta 1985, cuando fue demolido. En éste se atendía, en 1920, a enfermos de tifus exantémica que, al año – al igual que las epidemias de gripe-, atacaba a personas menos validas de viviendas y salubridad.

Gracias a donaciones de la colonia española residente, en 1924 de abrieron las salas para niños, aparte de las de adultos. Otro tanto ocurrió en 1930 con las atenciones de urgencia.

Con la Ley de Seguro Obligatorio por Accidentes del Trabajo, en 1924 se estableció un nuevo servicio de atención médica que, 10 años más tarde, adquiriría importancia en recursos y administración: la Caja de Seguro Obrero, con su consultorio actualmente conocido como “Del Seguro”, ubicado en la esquina nororiente de la avenida Ricardo Vicuña con Colón.

El terremoto del ’39 deterioró gran parte de la estructura del hospital.

Tras muchas insistencias, se logró la reconstrucción, siendo inaugurado en 1953, con una superficie total construida superior a los 15.000 m2. En 1973 se amplía el tercer piso con la sección de maternidad.

En los años ’90 se dio inicio a un ambicioso plan de normalización que implicó demoler la infraestructura que albergó por medio siglo al recinto asistencial angelino. Primero, fue el Centro de Diagnóstico Terapéutico (CDT) y luego siguió con el resto de las instalaciones hasta tener un recinto completamente remozado a principios de la década pasada.

Las necesidades han cambiado, los adelantos tecnológicos y los recursos profesionales permiten una gran calidad de vida en la atención médica que cubre la población de la provincia de Biobío, en interconsultas y postas de la zona.

Son los antecedentes de hitos del desarrollo de organizaciones de prestaciones directas, en particular, el hospital de Los Ángeles que parte de un concepto caritativo, sigue con una administración centralizada por medio de la Junta de Beneficencia (1886-1951), luego el Servicio Nacional de Salud (1952-1984) y, actualmente, el Servicio de Salud Biobío.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes