Medio Ambiente

Biobío cierra mayo con escasas lluvias: meteorólogo detalla causas del bloqueo atmosférico

A pocos días del término del mes, el registro pluviométrico se mantiene bajo lo esperado, en un escenario marcado por sistemas frontales debilitados o desviados antes de llegar a la región.

El sistema de alta presión instalado en el centro-sur del país ha impedido el ingreso de sistemas frontales a la región del Biobío durante mayo., Edición Diario La Tribuna
El sistema de alta presión instalado en el centro-sur del país ha impedido el ingreso de sistemas frontales a la región del Biobío durante mayo. / FUENTE: Edición Diario La Tribuna

Mayo se va sin dejar el agua que la región del Biobío esperaba. La causa no es la ausencia de frentes en el Pacífico, sino una configuración atmosférica que los desvió: un alta de bloqueo que se instaló sobre la zona centro-sur y actuó como un muro invisible contra las lluvias.

"Lo que hace el bloqueo es, como su nombre indica, bloquear los sistemas frontales o desviarlos hacia el sur. Entonces, los sistemas frontales que deberían llegar a la zona central se encuentran con estas altas presiones y se desvían o se mueren en el océano Pacífico", explica Elio Brufort, meteorólogo del Centro Nacional de Análisis.

El bloqueo actúa como un dique de aire frío y seco que se posiciona a mediana altura de la atmósfera. Cuando un sistema frontal se acerca desde el oeste, en lugar de entrar directo a la costa del Biobío, se desplaza hacia el sur o se disipa en el mar. El resultado es una semana tras otra sin precipitaciones relevantes, incluso cuando los modelos mostraron probabilidades de lluvia.

DÉFICIT ACUMULADO Y COMPARACIÓN CON AÑOS ANTERIORES

La falta de sistemas frontales efectivos ya se refleja en el acumulado anual. Según datos que maneja el Centro Nacional de Análisis, el Biobío registra a la fecha 206 mm de agua caída. El promedio histórico para esta altura del año es de 220 mm, lo que deja un déficit de -6,3%.

Brufort aclara que técnicamente aún no comienza el invierno meteorológico, pero la tendencia ya preocupa porque mayo suele ser uno de los meses clave para la recarga inicial de suelos y cauces superficiales.

La comparación con años anteriores muestra que 2026 se aleja del patrón húmedo que se vio en inviernos como 2023. Sin embargo, el meteorólogo insiste en que es prematuro hablar de una temporada perdida, porque el segundo semestre suele concentrar los eventos de mayor intensidad.

PRONÓSTICO DESDE HOY

El panorama podría cambiar parcialmente esta semana. Los modelos meteorológicos indican el ingreso de un nuevo sistema frontal para el miércoles, aunque con características débiles.

"Lo que viene es un nuevo sistema frontal que va a dejar precipitaciones de características débiles sobre la región del Biobío", señala Brufort.

Se esperan montos bajos y acotados, principalmente en la zona costera y el valle central. No alcanzan para revertir el déficit, pero interrumpen la racha seca y mantienen la humedad en el ambiente. La isoterma cero se mantendrá alta, por lo que no se prevé aporte de nieve en la cordillera en este pulso.

EL NIÑO ABRE LA PUERTA A MÁS LLUVIAS

La mirada de largo plazo es más optimista. Los análisis trimestrales de la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, muestran que el océano Pacífico ecuatorial ya presenta anomalías de temperatura consistentes con un evento de El Niño.

"El calentamiento sobre las aguas ecuatoriales del océano, en torno al Ecuador, tiene una señal de que está más cálido. En estos momentos va cerca de 0,5°C sobre el promedio en general. Eso ya es la tendencia del Niño", explica el meteorólogo.

Esa condición es clave para Chile central y sur. Durante un Niño, la corriente en chorro subtropical se fortalece y empuja sistemas frontales más activos hacia el país entre junio y octubre.

El pronóstico actual ubica al fenómeno entre débil y moderado, lo que históricamente se asocia a inviernos con precipitaciones sobre lo normal en el Biobío. Sin embargo, el experto advierte que la atmósfera no responde de forma lineal, puede haber semanas secas intercaladas con eventos intensos.

QUÉ VIGILAN LOS METEORÓLOGOS

Para saber si la tendencia seca se revierte o se profundiza, Brufort monitorea los boletines trimestrales de la NOAA y los modelos estacionales como el CFS y el ECMWF. Estos indicadores entregan la probabilidad de anomalías de precipitación y temperatura para los próximos tres meses.

Otro factor que se observa es la posición y fuerza del anticiclón del Pacífico Sur. Si vuelve a fortalecerse, podría volver a bloquear los frentes, aunque exista señal de Niño. Por eso la recomendación es seguir el pronóstico semana a semana.

LO QUE VIENE EN LAS PRÓXIMAS SEMANAS

Si se cumple el pronóstico, la región debería ver un aumento gradual de las precipitaciones entre junio y agosto. El objetivo es acercarse al promedio histórico de 900 mm anuales para Concepción y zonas aledañas, que hoy se ve lejano con solo 206 mm a fines de mayo.

"Sí, eso es lo esperable. Dada la señal del Niño que está de débil a moderado, es probable que aumente la precipitación en la zona central de Chile", concluye Brufort.

Por ahora, la atención está puesta en el próximo sistema frontal. Aunque será débil, marca el fin del bloqueo que dominó mayo y abre paso a una configuración atmosférica más favorable. La pregunta es si esa tendencia se sostiene o si el anticiclón vuelve a ganar terreno.

Para la región del Biobío y su agricultura que depende del agua de invierno, cada milímetro cuenta. La próxima semana dirá si el invierno 2026 empieza a pagar la deuda que dejó mayo.




matomo