Crónica Ciudadana

“La droga terminó controlando mi vida”: la historia del angelino Cristian Carrasco y su camino hacia la rehabilitación

A nueve años de dejar las drogas, comparte por primera vez su historia y explica cómo transformó su experiencia en un proyecto para ayudar a quienes buscan salir de las adicciones.

La droga terminó controlando mi vida: la historia de Cristian Carrasco y su camino hacia la rehabilitación, La Tribuna
"La droga terminó controlando mi vida": la historia de Cristian Carrasco y su camino hacia la rehabilitación / FUENTE: La Tribuna

Hablar del pasado no es fácil para Cristian Carrasco Bravo. Durante años convivió con una adicción que lo llevó a perder el rumbo, deteriorar sus relaciones familiares y poner en riesgo su libertad. Sin embargo, decidió hacerlo porque cree que su historia puede servir para quienes hoy atraviesan el mismo problema.

"Sería bueno visibilizar que la rehabilitación realmente funciona", expresa en conversación con La Tribuna.

Nacido en Los Ángeles y con 38 años, recuerda que el consumo comenzó mucho antes de que aparecieran las drogas más peligrosas.

"La droga dura la probé como a los 23 años, pero la marihuana ya estaba presente desde los 15 o 16, cuando estaba en el colegio. En ese tiempo era algo mucho más normalizado".

Con el tiempo comprendió que el consumo no era el verdadero problema, sino una consecuencia de situaciones emocionales que nunca aprendió a enfrentar y que se fueron acrecentando con el tiempo por el poco control parental y las malas influencias que tenía en su entorno.

"Ahora entiendo que uno consume para evadir realidades emocionales. Mis papás eran comerciantes, trabajaban todo el día y nosotros pasábamos mucho tiempo solos. Uno quería pertenecer, ser aceptado por un grupo y terminaba haciendo lo mismo que los demás".

LA ENTRADA A LAS DROGAS DURAS

Cristian reconoce que al principio creyó que podía controlar el consumo, una conducta que, asegura, es normal dentro de la psicología de las personas que sufren adicción. Sin embargo, la situación cambió cuando inició una relación con una persona que consumía cocaína.

"Para ser aceptado me metí en ese mundo", explica. Sin embargo, internarse en ese mundo hizo cambiar radicalmente sus emociones, sus estados de ánimo y su forma de ver la vida. "Todo lleva a cambios. Uno se vuelve más irritable e incluso violento en ocasiones. La droga te va cambiando completamente".

Tras el término de dicha relación, la situación empeoró aún más e incluso lo hizo entrar en un declive emocional que terminó por agravar su adicción. "Me quebré emocionalmente. Llegaba la noche, todos se iban a sus casas y uno quedaba solo. Ahí era cuando empezaba a consumir. Primero uno cree que puede manejarlo, pero llega un momento en que pierde toda la credibilidad, deja de trabajar, empieza a fallar en todo".

Su paso desde la cocaína a la pasta base, asegura, fue un cambio radical.

"Ya no tienes dignidad, orgullo ni hábitos. Toda gira en torno a seguir consumiendo. Incluso hay personas que terminan robándole a sus propios padres para conseguir droga".

EL DÍA QUE DECIDIÓ RECIBIR AYUDA

El punto de quiebre llegó en mayo de 2016. Mientras consumía en el sector Villa Génesis vivió una situación que lo hizo ver la realidad y fue suficiente para entender que estaba a un paso de terminar en la cárcel.

"Ese día llegué a mi casa y le pedí ayuda a mi mamá. Ahí hicimos una reunión familiar y decidí internarme".

Ingresó a un centro de rehabilitación en la Región Metropolitana, donde permaneció diez meses. Sin embargo, abandonó el tratamiento antes de finalizarlo.

"Recaí, estuve cuatro meses afuera, pero esa recaída fue mucho peor que la primera vez. Siempre las recaídas son mucho más fuertes que el consumo habitual", sinceró.

Cristian explica que volver a consumir después de un proceso de rehabilitación resulta aún más complejo abordar emocionalmente la adicción y para su familia era un fenómeno invisible que entregaba impunidad.

"El peso emocional es mucho más fuerte. Además, mi familia no entendía cómo funcionaba una rehabilitación, entonces era fácil volver a caer, ellos no se daban cuenta que yo había recaído".

VOLVER A EMPEZAR

Después de un segundo proceso logró completar su tratamiento y comenzó una nueva etapa. Cuando una persona logra superar este proceso, se le entrega el título de "re educado" y se convierte en un ejemplo dentro de un centro de rehabilitación.

Este año cumple nueve años sin consumir drogas. "Todos los 11 de noviembre celebro un año más. Desde entonces no he vuelto a consumir nada".

Lejos de dejar atrás esa experiencia, decidió convertirla en una herramienta para ayudar a otros. Por eso, hace casi ocho años creó el hogar de rehabilitación "Vuelve a Vivir", un centro que actualmente recibe a personas que buscan dejar las drogas.

"Fue una idea que simplemente hice después de terminar el proceso. No pensé mucho en los riesgos. Sentía que podía ayudar a quienes necesitaban salir de las drogas, porque yo había pasado por lo mismo".

"QUIÉN PASÓ POR ESO, LO ENTIENDE MEJOR QUE NADIE"

Cristian asegura que una de las mayores fortalezas de los centros dirigidos por personas rehabilitadas es la empatía con quienes recién comienzan el proceso, ya que saben totalmente lo que se necesita para salir de ese mundo.

"Uno sabe cuándo alguien está manipulando, cuándo realmente necesita ayuda o cuándo requiere una palabra de aliento, porque uno ya vivió todo eso".

Por esa razón cree que la rehabilitación debe abordarse desde la experiencia, pero también desde el compromiso personal. "La decisión siempre es voluntaria. Nadie puede obligarte a cambiar. Tiene que nacer de uno mismo".

Hoy, después de casi una década lejos del consumo, su mayor objetivo es que otras personas descubran que existe una salida. 

"Nos vamos a equivocar porque no somos perfectos, pero sí se puede salir. Yo soy prueba de que la rehabilitación funciona y que siempre es posible volver a empezar".




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