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Gastronomías por descubrir: ¿Qué ámbitos culinarios se encuentran escondidos en la ciudad?

Pasar por calle Caupolicán, Mackenna o San Martín nunca será lo mismo que hace 10 años atrás. Son hoy diversos locales de comida quienes entregan una alternativa a lo tradicional y revolucionan la capital provincial con sabores caribeños.


 Por Sofía Meier

sabor cubano

Con una ardua trayectoria, son miles los extranjeros que cada año llegan a Chile en búsqueda de oportunidades laborales. Con su arribo, la cultura del país enfrenta un proceso de transición y de incorporación de nuevos elementos a las costumbres chilenas.

Dentro de esta categoría, se encuentra la comida. Un aspecto que rápidamente ha tomado las calles de diversas ciudades a nivel nacional, entre ellas, Los Ángeles.  

Venezuela, Cuba, Colombia y Perú son los principales países de origen de microempresarios culinarios que han decidido innovar en la búsqueda de nuevos sabores para ofrecer al exigente paladar chileno.

En sus palabras, muchos de ellos han debido “adaptar sus ingredientes” a lo disponible en las despensas de los supermercados, que lentamente han comenzado de la misma forma un proceso de transformación, añadiendo opciones para aquellos que deseen tener un pedazo de casa en su cocina.

SABOR CUBANO

José Eduardo Pardo es chef y fue contratado por la dueña del local, de la misma profesión, para trabajar. Antes trabajaron juntos en Cuba, luego de casarse, ella decide venir a vivir a Chile, desde eso han pasado cinco años. Tiempo después vuelven a reencontrarse en Chile y hasta el día de hoy le dan a Sabor Cubano la calidad que encanta a los clientes.

Dando inicio a su local en marzo de 2020, los trabajadores del local de comida típica “Sabor Cubano” ubicado en avenida Ricardo Vicuña (casi al llegar a calle San Martín), confiesan algunas de las dificultades de funcionamiento.

Es que algunas semanas después de abrir, se vieron obligados a adaptar su modalidad de trabajar a las exigencias sanitarias de aquel entonces por el covid-19. Desde aquella época han remontado y ganado renombre en Los Ángeles, adquiriendo la preferencia de la gente por un plato distinto.

Sirven platos típicos como “ropa vieja”, que acá llamaríamos carne mechada. “La de nosotros lleva más elaboración, es más duradero y es otro proceso, más condimentada. En eso entabla la diferencia. Lo que sí, cuando comenzamos no nos quisimos arriesgar, lo que hicimos fue fusionar la comida de nosotros con la comida chilena” sostiene Pardo.

José Eduardo evalúa la mezcla de sabores y platos entre países como algo positivo y reflexiona dando realce a la diversidad y la adaptación: “El chileno por su estilo de vida y su estilo de trabajo debe hacer todo rápido. Hemos logrado irnos adaptando a su sistema. Implementamos, por ejemplo, las mesas frías y las calientes, con reparto al tiro. Llega, pide un completo y el cliente se lo lleva”.

Su dueña concluye enfatizando en el porqué de la preferencia de los clientes: “Una de las diferencias que más me han comentado mucho las personas es la atención diferenciada. Les ha marcado bastante la manera en que la que uno atiende al cliente”.

SON Y SAZÓN

Justo en la esquina de Caupolicán con Valdivia se encuentra el local de comida venezolana. Dependiendo de su horario de atención, ofrecen un sinnúmero de alternativas gastronómicas que – al igual que Sabor Cubano -, buscan combinar elementos de ambos países y ofrecer un producto auténtico y, a la vez, del gusto exigente del angelino.

El 19 de noviembre cumplen dos años en la ciudad. Abrieron también en plena pandemia y reconociendo la dureza de la época, sobre todo por las medidas.

Aun así han logrado mantenerse al margen y ganarse el cariño de la gente: “Tenemos nuestra clientela, trabajamos comida venezolana, peruana y manejamos obviamente comida chilena. La gente chilena ha tenido muy buena aceptación de la comida venezolana. Pero siempre hay algunos que no les gusta y para eso está el tener variedad”.

Dividieron la comida que ofrecen dependiendo de la hora del día. En la mañana venden desayunos, arepas, tequeños y empandas. Al almuerzo platos más contundentes como pollo guisado u arroz con pollo y a la noche la especialidad son las hamburguesas, pepitos y arroz caliente que es comida más típica de su país.

Muchas veces, se han encontrado en situaciones complejas por la disponibilidad de los ingredientes, lo que los ha obligado a buscar alternativas de importación, algunas directamente desde Venezuela, para entregar a los clientes la calidad y sabor que esperan.

A modo de análisis, Carolina Mendoza comenta: “Hemos aprendido de la gastronomía local, hay algunos que la consideran buena, otros no tan bueno. Pero lo estamos adaptando. Por ejemplo, si ambos preparamos un arroz con pollo, e incluso con los mismos ingredientes no nos va a quedar igual. Tenemos procesos diferentes. Nuestro sazón es diferente”.

“Nos pasó por ejemplo, que todos vienen a comer a las dos. Muchas veces las personas empiezan a mirarte, pero porque no ven que además de lo que estamos sirviendo en el local, adentro tenemos cuatro o cinco pedidos para delivery, y como nuestros productos los preparamos al momento, toman tiempo”, confiesa Mendoza en cuanto a la alta demanda de productos.

Ambos locales y sus trabajadores llegan a conclusiones similares, prevalecer las ventajas de este “mestizaje culinario”, es una característica que los identifica día a día y que además, les ha otorgado una modalidad de trabajo novedosa. Genera en su clientela una apreciación de la cultura externa y por sobre todo, comprende a los angelinos como los nuevos estrategas de inmigración, adaptándose a pasos agigantados a una nueva realidad chilena que va tomando partido: la pluriculturalidad.

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