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Señales de recuperación

por La Tribuna

Comercio local / Archivo La Tribuna

El último Barómetro de la Economía Chilena elaborado por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello entrega una señal que, hace apenas algunos meses, parecía difícil de anticipar: la economía nacional volvió al cuadrante de "bien y mejorando". El Índice Económico IPP UNAB alcanzó en abril los 36,6 puntos, superando en 1,6 unidades el registro de marzo y revirtiendo parcialmente el deterioro observado en el informe anterior.

La cifra no implica una recuperación consolidada, pero sí evidencia que algunos componentes relevantes de la economía comenzaron a mostrar una evolución más favorable. El informe resulta particularmente relevante porque no se limita a observar un único indicador, sino que integra 24 variables económicas y sociales, permitiendo una visión más amplia sobre el comportamiento del país. De hecho, durante abril se registraron 18 cambios de cuadrante en distintos indicadores: once positivos, cinco negativos y dos neutrales. Esa composición revela que la economía chilena atraviesa un momento de transición, donde conviven señales de avance con factores persistentes de vulnerabilidad.

Uno de los elementos más relevantes del reporte es la recuperación del subíndice de Situación de los Consumidores, que alcanzó su nivel más alto en un año. La baja en las tasas de créditos de consumo e hipotecarios, junto con el aumento de las remuneraciones reales y una inflación que se mantiene relativamente controlada, ayudan a explicar esta mejora.

También aparecen señales moderadamente positivas en el mercado laboral. La creación de empleo volvió a mostrar cifras positivas y el Índice de Avisos Laborales por Internet alcanzó su mejor desempeño del año. Aunque la tasa de desempleo sigue elevada —8,3%—, al menos dejó de profundizar su deterioro. A ello se suma una leve disminución de la informalidad laboral, uno de los problemas estructurales que más afecta a las regiones y a los sectores de menores ingresos.

Sin embargo, el panorama dista mucho de ser completamente alentador, ya que el documento advierte que las expectativas económicas retrocedieron durante abril. La confianza empresarial cayó, la percepción de los consumidores volvió a deteriorarse y el Índice de Incertidumbre Económica aumentó de manera importante. Es decir, mientras algunos indicadores muestran recuperación, el ánimo económico del país continúa marcado por la cautela.

Ese contraste no es casual, lo que ocurre es que la economía chilena sigue dependiendo de factores externos altamente inestables. El conflicto en Medio Oriente y su posible impacto sobre los precios internacionales de la energía representa un riesgo directo para la inflación y para la capacidad de recuperación del consumo interno. Pero existen también factores internos que explican la fragilidad de esta recuperación uno de ellos es la inversión privada que continúa enfrentando incertidumbre regulatoria y política, mientras importantes proyectos siguen sujetos a extensos procesos de tramitación o discusión legislativa.  El propio informe plantea que la reactivación económica dependerá en gran medida de la capacidad del sistema político para generar acuerdos en torno a medidas pro inversión y crecimiento. 

Por ahora, los datos muestran que Chile logró recuperar parte del dinamismo perdido en marzo, pero el gran desafío es que esta recuperación sea el inicio de un ciclo sostenido de crecimiento y no un alivio temporal en medio de una economía que aún no logra construir condiciones de estabilidad y confianza a largo plazo.

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