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Editorial

El desarrollo regional como responsabilidad de todos


 Por Jorge Guzmán B.

Considerando que aún puedo decir que soy joven, me gusta pensar que es parte de nuestro trabajo como nuevas generaciones, el formar la ciudad que queremos desde las distintas áreas donde trabajemos.

Este es un sentimiento que, debo admitir, nació luego de trabajar en un medio de comunicación que tiene un enfoque regional y provincial. Quizá la globalización y el consumo de medios de comunicación y diferentes productos de origen extranjero me alejaron, como aleja a muchos, de las raíces de la ciudad donde me formaron y me formé. Pero en el proceso de conocer los distintos sectores desde donde personas de nuestra localidad aportan a la comunidad con su granito de arena, entendí también el profundo sentimiento de pertenencia que impulsa muchas veces a ese trabajo arduo, que tiene como dificultad agregada, el hecho de que se está haciendo en regiones y provincias alejadas de la capital.

Si bien no hay nada de malo en buscar el lugar dentro del país o del mundo en el que uno se sienta “como en casa”, sí creo que es relevante entender que el cariño por el lugar de proveniencia debe manifestarse en más que un sentimiento de orgullo al decir dónde nos encontramos o de dónde venimos.

Como juventud, somos los llamados a formar nuestra ciudad o nuestra provincia, reconociendo y utilizando los diferentes productos y servicios que ofrece, muchas veces de calidad excepcional.

Las veces que no fuera así, preguntémonos todo lo que debe batallar un emprendedor para conseguir insumos que muchas veces no se encuentran aquí, lo difícil que es tener una matriz productiva en lugares donde muchos proveedores no tienen un interés comercial, por ejemplo, y lo que sacrifican muchos jóvenes trabajadores por ser parte del progreso del lugar de donde vienen.

Una vez que reconozcamos el valor del trabajo local y elijamos apoyarlo podremos ver cómo, en conjunto, sacamos adelante un lugar tan bueno para establecerse, trabajar, formar familia y hacerse de amigos como cualquier otra de las capitales por las que muchos coterráneos se inclinan a la hora de elegir un lugar donde vivir y desarrollarse personal y laboralmente. Si usted, lector, se queja de algunos de los tantos defectos de Los Ángeles, piense si puede ser parte de la solución. Quizá comprender que todos se esfuerzan por entregar lo mejor de sí por cariño, lo re encante. 

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