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Editorial

En camino a la descentralización


 Por La Tribuna

Ayer, y por primera vez en la historia de nuestro país, la ciudadanía eligió mediante votación popular a su máxima autoridad en cada una de las regiones que pasaron al balotaje, tras la elección del pasado 15 y 16 de mayo.

Se trata de la segunda vuelta de la elección de gobernadores regionales, un cargo que fue ideado con el propósito de descentralizar el poder: ya no será el intendente nombrado por el Ejecutivo en ejercicio quien dirija cada territorio, sino que lo harán en conjunto el gobernador elegido democráticamente y el delegado presidencial.

Dicha votación tiene diferencias importantes en relación a la anterior, ya que se realizó en un solo día, no hubo feriado irrenunciable y, además, se votó por un solo cargo. La participación fue baja y muchos de los votantes, y ciudadanos y ciudadanas comunes, manifestaron desconocer las implicancias de este nuevo cargo público de elección popular.

Ante esto, es importante saber que la nueva ley 21.074 de Fortalecimiento de las Regiones busca potenciar el proceso de descentralización en el país, con cambios sustantivos en la denominación de las autoridades e instituciones, destacándose la figura única de gobernador regional.

El período que durará su mandato será de cuatro años, pudiendo ir a la reelección por solo un período consecutivo. La persona electa liderará el Gobierno Regional y será responsable del desarrollo social, cultural y económico de la región, teniendo también atribuciones de planificación, presupuesto, administración y territorio. Todas estas tareas deberá abordarlas en conjunto con los consejeros regionales, figuras políticas también electas.

Con esto se entiende que desaparece la figura de los gobernadores provinciales, aunque las autoridades que las representaban pasan a denominarse delegados presidenciales provinciales, y en el caso del intendente, pasa a denominarse delegado presidencial regional, quien también reemplazará las funciones del gobernador de Concepción.

Estos delegados continuarán cumpliendo las tareas de Gobierno Interior al velar por el orden público, aplicar normas de extranjería y resguardar los pasos fronterizos, así como enfrentar y prevenir situaciones de emergencia o catástrofe, además de ejercer la supervigilancia y coordinación de los servicios públicos presentes en el territorio.

Con esto, en todo Chile existirán 16 delegaciones presidenciales regionales (ex intendencias) y 40 delegaciones presidenciales provinciales (ex gobernaciones), incluyendo la de la provincia de Biobío.

Sin duda, toda esta nueva institucionalidad y cargos requieren de ajustes y procesos de acostumbramiento ciudadano, no obstante, es un paso más al fortalecimiento de las regiones, con representantes elegidos por la ciudadanía.

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