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Editorial

El “súper miércoles” de la Nueva Mayoría

Bien para algunos, mal para otros, lo cierto es que el Ejecutivo está rompiendo todos los paradigmas, estatutos e incluso formas de vida que ya eran parte de la tradición para abrir el país a nuevas tendencias religiosas, sexuales y empresariales.


 Por La Tribuna

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La ministra secretaria general de la presidencia, Ximena Rincón, calificó con este nombre la jornada que permitió concretar una de las últimas polémicas iniciativas del mandato de la Presidenta Bachelet para este año legislativo.

Se trata del Acuerdo de Unión Civil (ex Acuerdo de Vida en Pareja) que, de acuerdo a lo planteado por el Gobierno, será una institución fundamental para las personas que hoy conviven sin estar casadas. Este estatuto jurídico que ha generado gran polémica en los sectores más conservadores busca que, a través de un estatuto jurídico que no discrimina y que se aplica a todo tipo de parejas, se reconozcan las distintas formas de familia que hay en nuestro país, con el fin de protegerlas.

Impensado sería que después de la aprobación de la ley contra la discriminación (Ley Zamudio) una medida como esta no tuviera cabida, sobre todo considerando que los sectores más liberales tienen mayoría en el Congreso y, por otro lado, es una iniciativa que surgió en un gobierno conservador.

Bien para algunos, mal para otros, lo cierto es que el Ejecutivo está rompiendo todos los paradigmas, estatutos e incluso formas de vida que ya eran parte de la tradición para abrir el país a nuevas tendencias religiosas, sexuales y empresariales.

La democracia se trata de eso, de tolerancia y de nuevos espacios, donde todos tienen algo que decir, pero donde, también, quienes no están de acuerdo quedan en el limbo.

Con el PUC y la ley anti discriminación, quien esté en contra de la homosexualidad, de la religión o lo que sea y quiera, por ser un país democrático, expresarlo, no podrá, porque será un acto que atenta contra la Ley.

¿Confuso? Por cierto, fiel lector.

Chile se abre al mundo en diversas materias. Ya fue la Reforma Tributaria, ayer la Reforma Educacional, hoy el Acuerdo de Unión Civil y para mañana se esperan cambios en materia laboral y sindical, sobre el aborto y, finalmente, el cambio a la Constitución.

Evidentemente, este “super miércoles” refleja el 50% de los grandes ejes de la Nueva Mayoría y, frente a una oposición que aún no se pone de acuerdo, todo parece indicar que lograrán realizar su plan de gobierno a cabalidad, sin que importen las encuestas y sin movilizaciones sociales importantes como en la administración anterior.

La derecha debe tomar lección de estas acciones, ya que en su aventura por llegar al poder avisaron un cambio que no se reflejó mayormente y sólo quedó en una fuerte campaña de marketing y frases de memoria.

El Gobierno, con sus parlamentarios, tiene la cancha rallada para generar todos los cambios que quiera, para bien o para mal, al menos pueden intentarlo, porque nada evitará que aprueben todas sus reformas.

Sólo un alcance. La Presidenta de la República aseguró en su periodo de campaña que su programa de gobierno sería “participativo, no entre cuatro paredes, no entre amigos”, pero aquí está a un paso de caer en el autoritarismo en democracia. Se vive en el Parlamento, se vive en las discusiones sociales -como la de los profesores o la consulta indígena- y se ve en la actitud algunas veces prepotente de parlamentarios que se sienten listos para hacer las cosas que les plazcan, lo que no debe ser así. Chile se consolida entre todos, escuchando a las partes y buscando consensos y no por imposiciones.

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