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Dos montañistas del Biobío conquistaron el desafiante Volcán Corcovado

por Norman Matus Matus

El médico del Complejo Asistencial de Los Ángeles, junto al odontólogo Michael Millán, alcanzó los 2.300 metros de altitud de uno de los volcanes de más difícil acceso del país. Una expedición que exigió meses de preparación, conocimientos técnicos y una enorme fortaleza física y mental, y que culminó el pasado 22 de octubre con la conquista de su cumbre.

Sebastián Moreno Torrejón y Michael Millán Jara celebran en la cumbre del volcán Corcovado, a 2.300 metros de altitud, tras completar una exigente expedición que suma un nuevo capítulo a la historia del montañismo chileno / La Tribuna

Una hazaña que combina pasión, preparación y espíritu aventurero protagonizó el médico Sebastián Moreno Torrejón, quien junto al odontólogo Michael Millán Jara logró alcanzar la cumbre del volcán Corcovado, imponente macizo de 2.300 metros de altitud ubicado en la Región de Los Lagos. Un logro que representa una nueva página en la historia del montañismo nacional, considerando las dificultades técnicas y geográficas que implica llegar hasta su cima.

En conversación con La Tribuna, el médico general del Complejo Asistencial de Los Ángeles compartió los detalles de esta experiencia, una aventura que comenzó mucho antes de poner un pie en la montaña y que demandó una rigurosa preparación física, técnica y logística.

"Seguimos extasiados por ese logro, que no fue nada de sencillo", reconoció Moreno, todavía emocionado por una conquista que ambos deportistas venían proyectando desde agosto del año pasado.

El desafío no era menor. El Corcovado es un estratovolcán situado en el Parque Nacional del mismo nombre, en la provincia de Palena, a unos 35 kilómetros al sur de Chaitén. Su particular geografía, con laderas que descienden hacia el océano Pacífico, lo convierte en una montaña de acceso complejo, donde el recorrido desde el nivel del mar hasta la cumbre exige superar diferentes obstáculos naturales y tramos de alta exigencia técnica.

"Este proyecto es un hito importante para el montañismo chileno, por lo difícil de su acceso, lo técnico que es y porque se trata de un ascenso que va desde el mar hasta la cumbre", destacó el profesional.

Durante los meses previos, ambos montañistas trabajaron en la planificación de cada detalle: transporte, equipamiento, cuerdas, arneses, mochilas y todos los implementos necesarios para enfrentar la montaña. A ello se sumaron prácticas de escalada en hielo, una preparación fundamental para afrontar los sectores más complejos de la ruta.

UNA TRAVESÍA MARCADA POR LA ESPERA Y LA DETERMINACIÓN

La expedición comenzó el 17 de octubre, cuando los deportistas salieron desde Concepción rumbo a Puerto Montt. Desde allí continuaron en barcaza hasta Chaitén, donde arribaron el día 18, alrededor de las 9 de la mañana.

En esa localidad se reunieron con Iván Maldonado, capitán de la embarcación que los trasladaría por el golfo Corcovado hasta una playa ubicada en el sector oeste del volcán, punto de partida de la aventura.

Ese mismo día instalaron su primer campamento río arriba, donde pasaron la noche. Sin embargo, la verdadera exigencia comenzaría al día siguiente, cuando debieron internarse en un bosque prácticamente inexplorado.

"Era un bosque prístino, sin senderos, muy tupido y con abundante vegetación, por lo que el tránsito resultaba bastante complicado. Después de aproximadamente siete horas logramos llegar al campamento alto", relató Sebastián Moreno.

El 20 y 21 de octubre fueron jornadas de espera. Las condiciones meteorológicas no permitían iniciar el ascenso definitivo, por lo que permanecieron en la carpa monitoreando los pronósticos mediante comunicación satelital.

La coordinación logística también resultaba fundamental, pues debían mantener contacto con Pablo Enrique, encargado de organizar su posterior retiro desde la playa donde habían desembarcado.

Finalmente, llegó la ventana de buen tiempo y con ella el momento más esperado de toda la expedición.

LA RECOMPENSA EN LA CUMBRE

A la 1:30 de la madrugada del 22 de octubre, luego de un desayuno energético compuesto por avena, manzana y saborizante de chocolate, Sebastián Moreno y Michael Millán comenzaron el ascenso definitivo hacia la cumbre.

Después de aproximadamente dos horas de aproximación, enfrentaron la escalada en hielo propiamente tal. Las condiciones no eran las ideales, debido a las altas isotermas, que provocaban mayor presencia de nieve que de hielo compacto, dificultando el avance por los sectores verticales.

Pese a ello, los montañistas continuaron progresando, superando tres escaladas técnicas verticales y posteriores travesías por el torreón cumbrero.

A las 11 de la mañana llegó el momento que había dado sentido a tantos meses de preparación: ambos profesionales alcanzaron exitosamente la cumbre del volcán Corcovado.

"Después de tres escaladas técnicas verticales, más las travesías por el torreón cumbrero, logramos hacer cumbre sin inconvenientes, con toda la alegría que ello significaba como premio a nuestro esfuerzo", recordó el médico.

Pero la aventura todavía no terminaba. El descenso también presentó dificultades debido a la constante caída de material, principalmente nieve y rocas, lo que obligó a extremar las precauciones y asegurar cada uno de los pasos expuestos.

Afortunadamente, ambos lograron regresar sin accidentes al campamento alrededor de las 15 horas, completando una exigente jornada de aproximadamente 13 horas de actividad.

Allí pudieron descansar, hidratarse y recuperar energías, pero, sobre todo, dimensionar la magnitud de lo que acababan de conseguir.

"Estábamos felices por la hazaña que habíamos logrado. Era un sueño para ambos", expresó Moreno, poniendo en palabras la satisfacción de haber superado uno de los desafíos más exigentes de su trayectoria deportiva.

UNA MONTAÑA RESERVADA PARA GRANDES DESAFIOS

La conquista de Sebastián Moreno Torrejón y Michael Millán Jara adquiere una dimensión especial al revisar los antecedentes históricos de este volcán, cuya cumbre ha sido alcanzada en contadas oportunidades.

El Volcán Corcovado es un estratovolcán de 2.300 metros de altitud, ubicado en la Provincia de Palena, comuna de Chaitén, en la Región de Los Lagos.

La cronología de los ascensos al volcán Corcovado / La Tribuna
La cronología de los ascensos al volcán Corcovado La Tribuna

La imponente cumbre del volcán Corcovado / La Tribuna
La imponente cumbre del volcán Corcovado La Tribuna

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