Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna

“Nicolás era mi compañero”: el recuerdo de una madre a dos años del crimen de su hijo en Los Ángeles

por Jeremy Valenzuela Quiroz

La desaparición de Nicolás ocurrió el 26 de octubre de 2024 y, tras 20 días de búsqueda, su cuerpo fue encontrado enterrado en las inmediaciones del Cementerio El Desagüe, en la comuna de Laja.

Nicolás Cardenas / @justicia_xnico

Han pasado cerca de dos años desde que la vida de Marcia Villa Ortiz cambió para siempre. Su hijo Nicolás Cárdenas, de apenas 22 años, fue secuestrado, torturado y asesinado en un caso que todavía se encuentra en investigación y que, hasta ahora, no ha tenido una resolución judicial definitiva.

Desde entonces, su familia ha debido enfrentar no solo el dolor de su muerte, sino también un proceso que su madre describe como largo, desgastante y marcado por "injusticias e impunidad".

Al recordar a Nicolás, Marcia insiste en que antes de hablar del crimen es importante contar quién era su hijo y las circunstancias personales que atravesaba en ese periodo.

LA PENA QUE DESATÓ EL DECLIVE

El joven era hijo único y mantenía una relación muy cercana con su madre. Sin embargo, durante 2023 enfrentó una profunda depresión luego de la muerte de un familiar, situación que lo llevó a iniciar un consumo problemático de drogas.

Su madre asegura que decidió internarlo en un centro de rehabilitación en octubre de ese mismo año. Allí permaneció durante un tiempo, hasta que consiguió mantenerse prácticamente un año sin consumir.

"Yo todos los días lo iba a buscar a la universidad, lo iba a dejar a la universidad. No manejaba dinero por lo mismo, no salía a ninguna parte porque ya había salido lo suficiente y estábamos en este proceso de rehabilitación", recuerda.

No obstante, según su relato, cinco días antes de su desaparición Nicolás habría retomado el contacto con el círculo de personas con las que anteriormente consumía drogas.

El 26 de octubre decidió salir de su casa y le comunicó a su madre que se iría a vivir con unos amigos, argumentando que necesitaba mayor independencia.

Al día siguiente, de acuerdo con los antecedentes que maneja la familia, habría vuelto a consumir, situación que terminó involucrándolo nuevamente con ese grupo de personas.

Marcia sostiene que lo ocurrido posteriormente no puede explicarse únicamente por el consumo de sustancias y plantea que detrás del crimen habrían existido conflictos personales entre quienes compartían con su hijo.

La mujer también recalca que Nicolás no participaba de actividades de tráfico de drogas y que su vínculo con esas personas estaba relacionado con el consumo.

"Lamentablemente sí fue un consumidor, pero nada más que eso. Jamás mi hijo fue un narcotraficante", enfatiza.

DOS AÑOS DE INVESTIGACIÓN SIN CERTEZAS

De acuerdo con el relato de su madre, Nicolás fue secuestrado en las inmediaciones de Laguna Esmeralda y posteriormente trasladado hasta un predio en la comuna de Laja, a unos 34 kilómetros de Los Ángeles, donde finalmente fue encontrado sin vida.

Desde entonces, la familia ha seguido de cerca las diligencias para establecer cómo ocurrieron los hechos y determinar la responsabilidad de cada uno de los involucrados.

Sin embargo, Marcia asegura que el camino ha sido especialmente difícil, principalmente porque durante buena parte de la investigación no se habría logrado establecer con claridad el "móvil" del crimen.

A eso se sumaron distintas diligencias que, según explica, no habrían entregado los resultados esperados, pese a la existencia de elementos que considera relevantes para esclarecer lo ocurrido.

Entre ellos menciona el vehículo que habría sido utilizado para trasladar a su hijo, el que, según afirma, presentaba abundantes rastros de sangre, las escuchas telefónicas de los involucrados en el hecho durante los días posteriores a su desaparición, además de otros antecedentes incorporados a la carpeta investigativa.

"Ha sido muy largo este proceso. Está la declaración de cada uno de estos sujetos, en la cual ellos dicen cómo participan y actúan, pero aun así para Fiscalía no es suficiente para poder tomar una decisión", sostiene.

Actualmente, según la información entregada por la madre, cuatro imputados permanecen en prisión preventiva, mientras que otros cuatro cumplen arresto domiciliario. Una situación que ha provocado molestia en la familia, especialmente por las medidas cautelares aplicadas a algunos de los involucrados.

"Todos fueron participantes directos, todos cooperaron. Cada uno dice su participación", afirma, manifestando su desacuerdo con las decisiones adoptadas durante el proceso.

La mujer reconoce que ha intentado respetar los tiempos y las actuaciones de la justicia, pero admite que el desgaste emocional comienza a hacerse cada vez más difícil de sobrellevar.

EL CIERRE DE LA INVESTIGACIÓN SE ACERCA

La causa se encuentra en etapa investigativa, aunque, según lo informado a la familia, el plazo para cerrar las diligencias debería cumplirse durante las próximas semanas. Posteriormente, en marzo, comenzaría la preparación del juicio.

"Son dos años en los que yo tengo que repetir la historia una y otra vez", comenta, apuntando también a la carga emocional que significa para una familia tener que reconstruir constantemente las circunstancias en que murió su hijo.

"NICOLÁS ERA MI COMPAÑERO"

Más allá de las diligencias, las declaraciones y las medidas cautelares, para Marcia hay una parte de esta historia que ninguna resolución judicial podrá reparar: la ausencia de su hijo.

Lo recuerda como un joven cariñoso, cercano y con quien mantenía una relación de mucha confianza. Por eso, todavía le cuesta comprender cómo terminó involucrado en un escenario que, según insiste, no formaba parte de su vida familiar.

"Nicolás era mi compañero, era mi cómplice, era mi partner. Nosotros teníamos muy buena relación con mi hijo", relata.

A dos años de lo ocurrido, su principal petición es que el proceso judicial avance, que se esclarezca la participación de cada uno de los involucrados y que la historia de Nicolás no quede reducida a sus problemas de consumo.

"Yo no quiero que quede su nombre manchado como un vendedor, porque jamás fue un narcotraficante mi hijo. Y tenía derecho a seguir equivocándose", concluye.

Para Marcia, la justicia todavía está pendiente y, mientras se acerca el cierre de la investigación, la espera continúa siendo parte de una historia que como madre nunca quiso vivir.

banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
En vivo

Más visto