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La Tribuna

El palín vuelve a unir comunidades: mujeres de Ralco y Mulchén disputan formidable encuentro en Alto Biobío

por Millaray Hermosilla

“El palín es mucho más que un juego. Es una expresión viva de nuestra cosmovisión pehuenche”, afirma el alcalde Félix Vita Manquepi

El palín vuelve a unir comunidades: mujeres de Ralco y Mulchén disputan formidable encuentro en Alto Biobío / cedida

Bajo el frío y la lluvia cordillerana, el antiguo paliwe volvió a cobrar vida en Alto Biobío. Mujeres pehuenches de Ralco y jugadoras del Club Fénix de Mulchén se reunieron para disputar un encuentro de palín, el juego ancestral mapuche también conocido como chueca, en una jornada que mezcló deporte, cultura y hermandad.

El palín, que se juega hace siglos con un palo curvado llamado huiño y una pelota de madera, no es solo competencia. Por tradición, sirve para unir comunidades, resolver diferencias y fortalecer la identidad. Y eso fue justamente lo que ocurrió en Ralco: gane quien gane, al final la fiesta es de todos.

"El palín es cuidar nuestra historia"

El alcalde de Alto Biobío, Félix Vita Manquepi, valoró el encuentro y destacó el rol de las mujeres en la transmisión cultural. Para él, el palín trasciende lo deportivo.

"El palín es mucho más que un juego. Es una expresión viva de la cosmovisión de nuestro pueblo Pehuenche, donde el encuentro, el respeto por el otro y el profundo vínculo con nuestro territorio mantienen vivas nuestras raíces. Cada vez que una comunidad se reúne para jugar palín, también fortalece su memoria, su identidad y el legado que deja a las nuevas generaciones", señaló la autoridad.

Vita Manquepi puso énfasis en la participación femenina, que históricamente ha sido invisibilizada en este deporte. "Quiero destacar especialmente el rol de nuestras mujeres, porque con su presencia mantienen viva esta práctica ancestral. Ellas son parte fundamental de la transmisión de nuestra cultura, de nuestros valores y de la identidad Pehuenche, demostrando que el palín también es un espacio donde ellas enseñan, inspiran y dejan huella para quienes vienen detrás".

A pesar del mal clima, la jornada se vivió con intensidad. "A pesar del frío y la lluvia, vivimos una hermosa jornada junto a nuestras jugadoras y al Club Fénix de la comuna de Mulchén, quienes aceptaron nuestra invitación para compartir este encuentro en nuestro territorio. Como administración municipal seguiremos apoyando estas instancias, porque cuidar el palín es también cuidar nuestra historia, nuestra cultura y el alma del territorio Pehuenche", agregó.

"Compartir nuestra cultura y saberes en su plenitud"

Desde la comunidad de Callaqui, Anyela Díaz Parada, jugadora de Ralco, explicó lo que significa para ella disputar el palín. Para Díaz, el juego es una herramienta de empoderamiento y encuentro entre territorios pehuenches y no pehuenches.

"Es un juego cultural ancestral enriquecedor, donde mujeres de distintos territorios pehuenches y no pehuenches podemos compartir nuestra cultura y saberes en su plenitud. Además de fortalecer la práctica del deporte femenino en espacios trascendentales, ocasionando un precedente para nuestro género, dado la estigmatización y paradigmas de los territorios por la práctica del palín por mujeres", expresó.

Sobre la experiencia vivida en Ralco junto a las mulcheninas, Díaz destacó la convivencia: "Fue grato y valioso el momento de convivencia e intercambio de saberes con mujeres de la comuna vecina, donde predominó el valor a cada mujer y descartar sus capacidades de desarrollar un juego típico de nuestro territorio".

"Compatibilizamos nuestras responsabilidades con la práctica deportiva"

Por Mulchén, el Club Fénix llegó con 14 mujeres que entrenan hace más de un mes. Su capitana, Vanessa Pereira, relató la experiencia del viaje a Ralco y el compromiso que implica mantener vivo el palín femenino.

"Nosotros como equipo llevamos más o menos, más de un mes practicando aproximadamente este hermoso deporte ancestral, con mucho compromiso y esfuerzo y amor a nuestras raíces. Actualmente conformamos el equipo por 14 mujeres, entre ellas somos jefas de hogar, dueñas de casa, madres y mujeres trabajadoras, quienes compatibilizamos nuestras responsabilidades diarias con la práctica deportiva", contó Pereira.

El encuentro en Alto Biobío fue su primera gran experiencia fuera de Mulchén. "Recientemente tuvimos el honor de participar en un encuentro de palín femenino realizado en la comuna de Alto Biobío, Ralco, que gracias a la invitación recibida, fue una experiencia muy enriquecedora que nos permitió compartir con otras mujeres y fortalecer lazos de amistad y promover el respeto por nuestra cultura a través del deporte".

Para la capitana, el resultado deportivo fue secundario. "En lo deportivo, bueno, tuvimos buenos resultados, sin embargo, más allá del marcador y el clima en ese momento, para nosotros lo más importante fue el compañerismo y el aprendizaje, y obviamente la oportunidad de seguir creciendo como equipo".

Proyecciones y agradecimientos

Fénix Mulchén ya proyecta nuevos desafíos. "Nuestras proyecciones son continuar entrenando, practicando, tener nuevos encuentros y campeonatos, motivar a más mujeres que quieran integrarse al palín y seguir representando con orgullo nuestra comuna. Que este deporte siga creciendo y cada vez más mujeres se atrevan a practicarlo", afirmó Pereira.

La capitana también agradeció el respaldo institucional. "Queremos agradecer a la Municipalidad de Mulchén, especialmente a nuestro alcalde José Miguel Muñoz y al señor Eliseo Aguillón y al resto de los chicos que siempre están apoyando el deporte en Mulchén. Y agradecer a la Ilustre Municipalidad de Alto Biobío por la invitación y especialmente a quien mantuvo contacto conmigo, a María Isabel Jara. Ella es jefa del gabinete de Alto Biobío y sobre todo también a todo su equipo de trabajo, don Víctor Pessoa, que siempre está apoyando a las mujeres en este hermoso deporte".

Un juego que une y resuelve

El palín se juega en una cancha rectangular o paliwe, con mínimo 10 jugadoras, 5 por lado. El objetivo es cruzar la raya o wirin contraria con la pelota de madera usando solo el huiño. Gana quien logra 4 rayas seguidas.

Como contaban los antiguos, según Pascual Coña y Manuel Manquilef, el palín de adultos era una gran fiesta que podía durar más de un día y reunir a cientos de personas. La invitación se hacía con un werkén o mensajero, para "profundizar más nuestra amistad, como también la que une a nuestros amigos y a nuestras comunidades".

Hoy, en pleno siglo XXI y con frío cordillerano, esa misma lógica se repitió en Ralco: mujeres de Mulchén y Alto Biobío se encontraron en el paliwe para jugar, compartir y demostrar que el palín sigue siendo lo que siempre fue: una forma de estar juntos.

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