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La Tribuna

"Más que un perro, es parte de la familia": el vínculo entre Goten y su guía en la PDI

por Stephanie Ramírez M.

Cariñoso, obediente y experto en detección de drogas. Así describen a Goten, el perro de la PDI que se convirtió en un compañero inseparable para su guía en Los Ángeles. Su trabajo en operativos antidrogas lo ha transformado además en uno de los ejemplares más reconocidos de la unidad.

Goten es parte de la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado de la PDI de Los Ángeles. / gentileza

Con mirada tranquila, movimientos atentos y una obediencia que sorprende incluso a quienes trabajan diariamente con él, Goten se ha convertido en mucho más que un perro detector de drogas para la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado de la PDI en Los Ángeles.

El labrador de siete años llegó a la capital provincial siendo apenas un cachorro de seis meses. Allí comenzó una relación con su guía que, con el tiempo, se transformó en una dupla inseparable dentro de múltiples operativos policiales en la zona y en distintos puntos del país.

Desde entonces, Goten no solo se convirtió en su compañero de trabajo, sino que también en una extensión de su labor diaria en la detección de drogas en operativos a lo largo de la provincia del Biobío.

"Lo tomé cuando tenía seis meses de vida, pasó por un periodo de instrucción en Santiago y después me lo asignaron para trabajar en detección acá en Los Ángeles", relató el agente policial y guía canino de la Brigada Antinarcóticos de Los Ángeles, Víctor Contreras.

En la jerga institucional, "adoptar" no significa llevarlo a casa como mascota, sino asumir la responsabilidad completa de su formación, entrenamiento y trabajo operativo.

UN ENTRENAMIENTO QUE EMPIEZA DESDE EL OLOR

El camino de Goten hacia su rol actual comenzó mucho antes de su primer operativo. Según explicó su guía, los perros de la brigada pasan por un proceso de instrucción especializado en la Brigada Canina de la Policía de Investigaciones en Santiago, donde se forman los ejemplares que luego son distribuidos a distintas unidades del país.

En ese proceso, el olfato —su principal herramienta— es entrenado desde una etapa muy temprana. Todo comienza incluso cuando aún están en fase de amamantamiento.

"Se les impregna un simulador químico en las tetillas de la madre, que replica olores de sustancias como marihuana, cocaína o éxtasis", explicó Contreras.

Ese método busca que el cachorro asocie el olor de las sustancias y, con ello, a una recompensa: primero la leche materna, luego el alimento y, más adelante, juguetes.

El aprendizaje continúa con una progresión de recompensas. En la etapa inicial, el premio es la comida. Luego, cuando el perro madura, el estímulo cambia a juguetes que simboliza el reconocimiento por una detección correcta.

Pero el trabajo de Goten no es solo técnica. Es comunicación silenciosa. En cada operativo, su comportamiento es clave para detectar si hay presencia de drogas entre bolsos, equipajes o vehículos.

"Cuando el perro está frente a una sustancia, cambia su actitud: puede manotear el bolso, mover la cola con rapidez o quedarse quieto mirando al guía", describió Contreras.

Ese lenguaje corporal es el que permite iniciar una revisión más profunda y exhaustiva. Sin embargo, el entrenamiento también exige precisión para evitar errores. No todo hallazgo de interés es droga; muchas veces, los perros detectan alimentos u otros elementos que pueden confundir con alguna sustancia ilícita.

Por eso, el refuerzo positivo es clave; solo cuando la detección es correcta, llega la recompensa.

UN TRABAJO EN EQUIPO

En la Brigada Antinarcóticos, la relación entre guía y perro es fundamental. No se trata solo de entrenamiento, sino de una conexión que se construye con el tiempo.

"El trabajo del guía y el ejemplar es muy unido. Si el guía conoce a su perro, puede interpretar sus cambios de conducta y saber cuándo está haciendo bien su trabajo", señaló Contreras.

El trabajo de Goten ha sido fundamental en el éxito de múltiples operativos, participado en numerosos procedimientos a nivel local y nacional.

 Si bien no existe un registro exacto de cuántos son los operativos en los que ha participado, su desempeño es valorado dentro de la unidad. "Es un perro de trabajo, un colega más", destacó Contreras.

Aunque su energía sigue intacta, Goten ya se acerca a una etapa de transición. Los perros de trabajo suelen desempeñarse en terreno hasta aproximadamente los nueve años, momento en que su rendimiento comienza a disminuir. "Ya a partir de los ocho años se evalúa su condición y a los nueve generalmente son jubilados", explicó su guía.

Ese proceso no implica abandono, sino un cambio de vida.

Algunos ejemplares permanecen con sus guías, otros son adoptados dentro de la institución. Siempre, bajo una condición clave: garantizarles una vida digna, con cuidados similares o incluso mejores a los que tuvieron mientras estuvieron de servicio.

"Son perros que han trabajado toda su vida con nosotros y merecen seguir teniendo buenos cuidados, alimentación y cariño. Más que un perro de trabajo, terminan siendo parte de la familia", sostuvo Contreras

UN COMPAÑERO QUERIDO POR TODOS

Más allá de su rol operativo, Goten tiene una personalidad que lo hace destacar incluso fuera del trabajo. Su guía lo describe como un perro dócil, cariñoso y extremadamente obediente.

"Los labradores suelen ser inquietos, pero él es muy obediente. Siempre está atento, trabaja bien y cuando hace las cosas correctamente tiene su premio", comentó Contreras con orgullo.

Esa misma personalidad lo ha convertido en una atracción tanto para funcionarios del cuartel como para la comunidad civil.

Es que su presencia no pasa desapercibida, provocando que todos quieren acercarse a él, saludarlo o simplemente acariciarlo. "Todos quieren tenerlo cerca, se pelean por él", admitió entre risas su guía.

En la Brigada Antinarcóticos de Los Ángeles, Goten no es solo un detector de drogas; es parte de una cadena de confianza, disciplina y afecto que sostiene el trabajo policial en terreno.

Su historia, desde cachorro hasta convertirse en un especialista del olfato, refleja también el vínculo único entre humanos y animales en labores de seguridad.

Porque para Víctor, la definición es simple y contundente: "es mi perro, pero también es un colega más".

En cada operativo policial, entre revisión de equipajes y distintos procedimientos en terreno, Goten mantiene un rol clave dentro del equipo. El ejemplar canino continúa desempeñando su labor especializada en la detección de sustancias ilícitas, guiado por su entrenamiento y su agudo sentido del olfato.

Su trabajo, silencioso pero constante, se traduce en una respuesta precisa ante cada intervención, reforzando el apoyo operativo en terreno y contribuyendo a la labor investigativa de la unidad.

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