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Ambiental

Los riesgos que acechan a la agricultura debido a la sequía

Aunque se anuncian lluvias para la semana que viene, las perspectivas son muy poco auspiciosas sobre la pluviometría. Por lo mismo, representantes de diversos rubros de la actividad agropecuaria coincidieron en advertir los riesgos que se avecinan y la urgencia de aplicar medidas de mediano y largo plazo para enfrentar esa contingencia.


 Por Jorge Guzmán B.

foto nota sequía
El maíz podría ser desplazado por cultivos menos demandantes hídricamente en caso de mantenerse la sequía en la zona de Biobío.

LOS TEMORES DEL SECTOR FRUTÍCOLA

La sequía en la región del Biobío afecta a los productores de fruta, que ven con preocupación un eventual retiro de esos cultivos del sector en el futuro, producto del cambio climático que amenaza su producción. 

El vicepresidente de la  Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Gastón Caminondo, dijo que “todo el país experimenta un déficit de lluvias notable”. Y además, agregó que “la zona frutícola es una de las que más reciente esta escasez hídrica”. Sabe que hay “pronósticos de lluvia, pero esa situación es dinámica y pueden caer 40 o 100 milímetros.

Caminondo dijo además, que desde la SNA son críticos del país “que se va en estudios sobre hacer embalses, pero si no se hace esto, seguiremos botando el agua de la cordillera al mar”. Y culpa de esto, principalmente, al Estado de Chile.

“Los distintos Gobiernos que han pasado no han avanzado en mega-obras hídricas”, dice el vocero de la SNA. En su opinión, “no han cumplido con generar la infraestructura para hacer frente a este escenario”.

“Se habla de que las inversiones son muchas, pero llegará a las mesas de todos los chilenos”. El vicepresidente de la Sociedad Nacional de Agricultura cree que los gobiernos no han hecho estas inversiones “porque los costos son muy altos”. Pero lo que critica sobre esta postura es que las obras “se hacen con los impuestos de todos los chilenos”.

De acuerdo a Gastón Caminondo, este supuesto gasto gubernamental permitiría aumentar la productividad de la zona y del país. “Y si hay producción hay impuestos y estos proyectos podrían pagarse perfectamente”.

Sí reconoce que “al principio hay un gasto no menor” para estas inversiones, pero afirma que “hacer un embalse hoy no demora menos de 20 años” y es crítico por el hecho de que “pasen décadas y no se haga nada”.

EL MIEDO DE LOS AGRICULTORES

Una de las cosechas que se vería afectada por las sequías serían las cerezas. Héctor Sepúlveda es productor de esta fruta y asegura que “hasta el momento no hemos tenido problema en la zona de Renaico”. Ha podido regar sus frutales.

Pero para esta temporada “el escenario es preocupante y crítico” y confía en “no tener problemas de riego por la pérdida de reservas de nieve”. Lo que sí cree es que este año no les afectaría, pero “quizá sí nos afecte después”.

De hecho, de continuar la situación de pluviometría baja que se ha mantenido hasta ahora, “podría tener que decidir bajar hectáreas de cultivo”, advierte Sepúlveda, lo que afectaría la productividad rentabilidad de su negocio.

A futuro, el agricultor dice que tiene planificado “aumentar las hectáreas con riego tecnificado para aprovechar mejor el agua” y así hacer frente al cambio climático que se está haciendo notar especialmente en los sectores agrícolas.

MEDIDAS APOYADAS POR FEDEFRUTA

El presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), Jorge Valenzuela, planteó varias medidas para ayudar al sector por los posibles impactos de la sequía.

Entre las sugerencias, está el diseño de una política pública que trascienda los gobiernos, y fortalezca las medidas de apoyo para un sector que provee de seguridad alimentaria a la población. También, un plan de plantas desaladoras financiadas por el Estado para asegurar el consumo humano, la alimentación y las actividades productivas, además de las modificaciones necesarias para el reúso de agua en las zonas más afectadas.

“De no atender estas urgencias por la sequía, solo lograremos hundir más en la precariedad a las zonas rurales que desde hace muchos años están postergadas”, agrega Valenzuela. “Esta crisis afecta no solo a agricultores pequeños y medianos, sino también a miles de familias que dependen de la producción de alimentos y que viven en los campos”.

Por lo pronto, la Federación y sus asociaciones ligadas piden medidas urgentes como la adquisición de estanque móviles colectivos para la pequeña y mediana agricultura, y el apoyo a la reprogramación de cuentas impagas de servicios básicos, y de deudas contraídas con la banca.

La profunda incertidumbre en la siembra de maíz

A pesar de los buenos precios y rentabilidad del maíz, existe incertidumbre en la siembra de esta temporada entre productores, compradores y empresas del rubro producto de la prolongada sequía.

El mercado mundial de granos ha seguido al alza y el maíz no ha sido la excepción. Esta también ha sido la regla para Chile y la región del Biobío. Según diversos organismos internacionales, entre estos, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se han registrado los mayores precios  para este cultivo de los últimos siete años durante la temporada 2020-2021. Lo anterior producto de cuatro razones principales.

Estas serían: la influencia del cambio climático en los mayores productores del mundo, el aumento de la demanda global de  este producto, la especulación de los mercados en medio de un periodo de incertidumbre y el debilitamiento global del dólar, todo esto ha contribuido a un aumento del precio del maíz en los mercados internacionales durante el 2020 e inicios del 2021.

Según Tomás McCrea, subgerente de ventas y encargado de compra de maíz de Copeval, una de las principales empresas compradoras de maíz de la zona y que además ofrece contrato por este cultivo, entregándole a los agricultores los insumos necesarios para la siembra, las proyecciones hasta este momento “eran buenas, sin considerar la sequía”.

Pero con la falta de agua no está seguro de si se podrán aumentar o mantener las hectáreas de siembra.

McCrea explica que en la compañía “hemos financiado y cooperado con insumos para agricultores, pero todavía nos pueden devolver hectáreas de siembra si la situación hídrica se agrava”.

Lo anterior porque “para asegurar el riego, podrían cambiarse algunas hectáreas por cultivos menos demandantes, como es el caso del trigo de primavera, por ejemplo”.

El representante de Copeval cree que “la actual situación de escasez hídrica podría cambiar las estimaciones de aumento de superficie que había al principio de la temporada, a solo mantener la misma superficie del año anterior”.

Sin embargo, plantea que “a pesar de que Biobío tiene mayor seguridad de riego que otras zonas, se debe seguir monitoreando la situación hasta octubre, que es cuando se inician estas siembras”.

AUMENTO DE SUPERFICIE

El director comercial de la oficina de Coagra en Los Ángeles, José Bermedo cuenta que también se ha visto “una intención de siembra más alta”. De hecho, según sus datos, se estima “un aumento de 15% en la siembra de maíz producto de los buenos precios”.

Bermedo afirma que “a pesar del déficit de agua, las reservas hídricas para esta temporada deberían ser suficientes” e, incluso, observa que la compra de semillas de maíz se ha adelantado respecto de otras temporadas: “ya nos han comprado entre el 60 y el 70 por ciento de las semillas que vendimos el año pasado”.

Lo anterior significa que “habrá una mayor cantidad de maíz porque más gente lo sembrará y porque cada comprador además aumentó las hectáreas de producción para esta temporada”.

Dada la mayor seguridad de riego de Biobío, el representante de Coagra cree que “esta sería una de las pocas zonas donde el cultivo aumentaría, a diferencia de lo que pasará al norte de nuestra región”. Aunque también indicó que “esto aún podría modificarse hasta el momento de la siembra”.

VISIÓN DE LOS PRODUCTORES

Germán Hermosilla es un productor de maíz que tiene expectativas similares a las del año pasado respecto a la siembra para esta temporada. “Hoy se están devolviendo semillas por un escenario más restrictivo”, cuenta.

En su caso, aumentará “las hectáreas de maíz por un tema de rotación”. Sin embargo, Hermosilla cree que, considerando el escenario ambiental, “se debería sembrar maíz más temprano y bajar la superficie de este para evitar pérdidas”.

Respecto a opciones productivas que requieran menos riego Hermosilla menciona “cultivos como el trigo de primavera, la canola y quizás la achicoria industrial”.

En entrevista de Diario La Tribuna, Marcelo Carrasco, agricultor arrendatario de los suelos donde produce maíz, comentó que “la situación ha variado mucho en los últimos años producto del cambio climático, transformando a Biobío en un gran productor de maíz”.

Lo anterior, según Carrasco, porque “antes había que incurrir en grandes costos de secado del grano después de la cosecha, que hoy son bastante menores o que prácticamente no existen hoy”.

La visión del productor de maíz es que “debido los altos precios del producto, sigue siendo una de las mejores alternativas de rentabilidad de cultivos para la presente temporada a pesar de la gran alza de los insumos, especialmente en los fertilizantes y el valor del arriendo en mi caso”.

Sin embargo, Marcelo Carrasco estima que “se debe ser muy cauteloso por la grave sequía que estamos enfrentando y probablemente deberé disminuir la superficie de maíz planificada”. En este caso, piensa cambiar esta superficie por algún cultivo menos demandante de agua como “semillero de canola o porotos”.

EL IMPACTO EN EL EMPLEO

La seremi del Trabajo y Previsión Social de Biobío, Sintia Leyton, dice que la escasez hídrica es un episodio que “influye e influirá en la productividad no solo frutícola, sino que a todos los rubros”. Lo que enfrentan desde la Secretaría Regional Ministerial “afecta a muchos trabajadores”.

Producto de este panorama, Leyton comenta que han mantenido conversaciones con “dirigentes y empresarios para mantener la productividad del sector”, con el fin de “garantizar y fortalecer la empleabilidad”.

Respecto a los planes a futuro, la seremi dijo en entrevista con Diario La Tribuna, que “estamos trabajando en planes para que los trabajadores se reinventen”. Dentro de estos planes se consideran: “cursos y herramientas para los trabajadores, en caso de escasez de contratación agrícola producto del cambio que podrían generar las sequías”.

El vicepresidente de la SNA, Gastón Caminondo, dice que “quizá no hemos promovido la vida sana que se puede dar en el campo”. Según sus palabras, desde el organismo tienen que darse la tarea de “reencantar a la población con las bondades del trabajo en el campo”.

Sin embargo, reconoce que “la sequía podría afectar a los trabajadores agrícolas que dependen de actividades como las cosechas frutales de verano para aumentar sus ingresos”.

También, cree que “los bonos continuarían dañando al sector agrícola producto de la baja en la mano de obra que han causado”.

A su vez, el representante de la SNA afirma que “tener menor producción también empeorará la economía” a nivel general.

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