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La Tribuna

Mosca de la fruta: SAG explica cómo funciona la vigilancia preventiva en Biobío

por Jorge Guzmán Buchón

El Servicio Agrícola y Ganadero promueve una estrategia basada en tres enfoques centrales: corresponsabilidad del sector privado, liderazgo estatal en fiscalización y un robusto programa de vigilancia mediante una red de trampas en regiones como Biobío.

La revisión periódica de trampas para la mosca de la fruta ubicadas en puntos estratégicos de la región es parte del programa operacional de vigilancia fitosanitaria. / Diario Frutícola

El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) impulsa una nueva estrategia nacional contra la mosca de la fruta orientada a resguardar la condición fitosanitaria del país. Roberto Ferrada, director regional del SAG de Biobío, destacó la labor que la institución y sus funcionarios han desarrollado por años en el programa Mosca de la Fruta, el cual ha permitido que Chile sea reconocido como un país libre de esta plaga desde 1995, siendo el único país en Latinoamérica con esta distinción. Este estatus ha constituido el pilar fundamental para ingresar a los mercados agrícolas más exigentes del mundo con productos de exportación, condición que se busca proteger mediante una estrategia que considera tres enfoques prioritarios.

PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO AGRÍCOLA

El trabajo sostenido por el SAG y sus funcionarios en el programa Mosca de la Fruta ha sido determinante para el posicionamiento agrícola de Chile. El reconocimiento internacional obtenido en 1995 como país libre de la plaga distingue a Chile como la única nación latinoamericana en mantener dicha condición fitosanitaria. De acuerdo con lo señalado por Roberto Ferrada, director regional del SAG de Biobío, este logro histórico representa la base que permite enviar productos agrícolas chilenos de exportación a los mercados internacionales más exigentes.

Para continuar cuidando este patrimonio fitosanitario frente a las exigencias globales, el servicio ha estructurado una nueva estrategia que aborda la protección sanitaria desde tres enfoques de gestión.

CORRESPONSABILIDAD PRIVADA Y FINANCIAMIENTO TERRITORIAL

Uno de los enfoques centrales de la nueva estrategia es la corresponsabilidad del sector privado. En este esquema, los productores y exportadores asumen un rol activo tanto en el financiamiento como en la gestión territorial del programa. Esta participación se fundamenta en que estos actores son los principales beneficiarios de la condición fitosanitaria que posee el país libre de la plaga.

En el marco de sus atribuciones y compromisos, los productores y exportadores deben implementar las medidas de bioseguridad requeridas en sus operaciones. Además, la estrategia establece que deben prestar apoyo al SAG en la ejecución de acciones preventivas para evitar la introducción o dispersión del insecto.

Fotografía de contexto. / Diario Frutícola
Fotografía de contexto. Diario Frutícola

ROLES DE LAS INSTITUCIONES, LOS PRODUCTORES Y LA COMUNIDAD

Bajo la premisa de que la sanidad fitosanitaria es responsabilidad de todos, la estrategia asigna funciones específicas a cada actor de la sociedad. Roberto Ferrada, director regional del SAG de Biobío, enfatizó que la articulación entre el sector público, el sector privado y la ciudadanía resulta indispensable para proteger el patrimonio agrícola.

En esta distribución de funciones, el SAG tiene la tarea de liderar la estrategia de erradicación, así como implementar las medidas de control y fiscalización correspondientes. Los productores y exportadores deben cumplir con las medidas de bioseguridad y respaldar las labores preventivas. Por su parte, la comunidad debe comprar productos en el comercio establecido y, en caso de sospechar de la presencia de la plaga, informar oportunamente al SAG.

VIGILANCIA Y RED DE TRAMPAS

En las regiones donde no existen campañas de brotes de la mosca de la fruta, como la Región del Biobío, el SAG mantiene plenamente operativo su programa de vigilancia fitosanitaria. A nivel operacional, Roberto Ferrada explicó que este programa en Biobío consiste en la instalación de una red de trampas específicas para la plaga, ubicadas en puntos estratégicos del territorio.

Dichas trampas son revisadas periódicamente por funcionarios especializados en la detección del insecto. Este sistema de monitoreo constante permite verificar de manera continua la ausencia de la plaga en la región.

MUESTREOS, DIFUSIÓN Y ATENCIÓN DE DENUNCIAS

Junto con el monitoreo de la red de trampeo, el SAG Biobío lleva a cabo operativos de muestreo de trampas en lugares que revisten riesgo durante periodos determinados, especialmente en sectores donde no hay red fija de trampas. Esta acción preventiva refuerza la vigilancia en zonas no cubiertas de forma permanente.

Asimismo, las actividades del programa en Biobío incluyen la realización de charlas de difusión para informar a la ciudadanía sobre las acciones del plan. A esto se suma la atención continua de denuncias recibidas por el servicio, garantizando una respuesta oportuna ante avisos de la comunidad sobre eventuales sospechas de la plaga.

"La sanidad es responsabilidad de todos. Cada actor tiene un rol".

Roberto Ferrada, director regional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Biobío  

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