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La Tribuna

Chile se posiciona entre los principales exportadores de carne de cerdo a nivel mundial

por Jorge Guzmán Buchón

El crecimiento del sector se sustenta en innovación tecnológica, cumplimiento ambiental y presencia en mercados exigentes de Asia.

A diferencia de los modelos tradicionales, las instalaciones porcinas modernas en Chile reducen las emisiones de gases de efecto invernadero en un ciclo de economía circular que también incluye la recuperación de agua para riego tecnificado. / Mindugar

El sector porcino en Chile ha completado una transformación sin precedentes en el último cuarto de siglo, mutando de una actividad de abastecimiento interno a una potencia exportadora mundial. El informe "La Sostenibilidad del Sector Porcino Chileno: 25 años de evolución", presentado recientemente por la Asociación de Exportadores de Carne de Chile (ChileCarne), no solo celebra los hitos económicos, sino que profundiza en la gestión de recursos, el impacto socioeconómico en las regiones rurales y los desafíos estructurales que enfrenta la industria ante un escenario global cada vez más exigente en términos de sostenibilidad.

MEJORAS EN EFICIENCIA Y ALCANCE DE MERCADOS INTERNACIONALES

Durante las últimas dos décadas y media, Chile se ha posicionado estratégicamente en el mapa, ocupando hoy el quinto lugar entre los mayores exportadores de carne de cerdo a nivel mundial. Según datos de ChileCarne, este crecimiento no ha sido meramente volumétrico, sino que ha estado sustentado en una sofisticación de los procesos productivos. La industria ha alcanzado una notable eficiencia en la conversión alimentaria: hoy se requiere un 38% menos de alimento para producir un kilo de carne en comparación con los niveles de finales de los años 90.

El reporte destaca que este incremento en la eficiencia permite ahorrar anualmente el recurso equivalente a la producción de 41 mil hectáreas de maíz. Al optimizar la dieta de los animales a través de biotecnología y genética avanzada, el sector ha logrado reducir significativamente la presión sobre la tierra y el uso de agua y energía necesarios para la producción de granos, componentes críticos en la huella de carbono de la proteína animal. Actualmente, los productos chilenos llegan a más de 30 mercados, destacando plazas de alta exigencia sanitaria y de calidad como Japón, Corea del Sur y China.

Uno de los pilares de la investigación liderada por la Dra. Claudia Pabón es la trayectoria de cumplimiento ambiental del sector. El informe sitúa el punto de inflexión en 1999, con la firma del primer Acuerdo de Producción Limpia (APL). Este instrumento de gestión público-privada permitió al sector adelantarse a la normativa vigente en ese entonces, estableciendo estándares para el manejo de efluentes y purines.

"La evolución del sector muestra una transición desde un enfoque basado únicamente en la productividad hacia uno que integra la sostenibilidad como un eje central de competitividad", señala el reporte. Un hito histórico destacado es la entrada en vigencia de la primera normativa chilena de emisión de contaminantes en planteles porcinos, diseñada específicamente para regular el impacto de los olores. Este proceso, que tomó casi diez años de diálogo técnico entre el Ministerio del Medio Ambiente, la academia y los actores industriales, coloca a Chile a la vanguardia en regulación sectorial en América Latina, buscando armonizar la operación industrial con el bienestar de las comunidades.

MOTOR DE DESARROLLO REGIONAL Y EMPLEO LOCAL

Más allá de las cifras de exportación, el estudio pone énfasis en la relevancia social de la industria. El sector porcino es un dinamizador crítico de las economías rurales, generando más de 12 mil empleos directos y una red de apoyo indirecto. La cadena de valor integra a aproximadamente 9 mil proveedores de bienes y servicios, de los cuales un 68% corresponden a pymes.

Esto permite que el desarrollo del sector se traduzca en infraestructura local, servicios logísticos y capacitación técnica en zonas alejadas de los grandes centros urbanos. El informe de ChileCarne y la PUC subraya que la sostenibilidad también implica el fortalecimiento de este capital humano, asegurando que el crecimiento de la industria sea inclusivo y sostenible en el tiempo para las familias que dependen de ella.

Fotografía de contexto. / País Circular
Fotografía de contexto. País Circular

DESAFÍOS: EL CONFLICTO DEL ORDENAMIENTO TERRITORIAL

A pesar de los avances, uno de los mayores desafíos identificados es la falta de una ley marco de ordenamiento territorial en Chile. El crecimiento demográfico y la expansión urbana hacia zonas tradicionalmente agrícolas han generado conflictos de coexistencia. La ausencia de reglas claras sobre el uso del suelo crea incertidumbre jurídica para la inversión a largo plazo y dificulta la planificación de zonas de amortiguamiento necesarias para la operación de planteles industriales.

Fotografía de contexto. / Infocampo
Fotografía de contexto. Infocampo

HACIA UNA PRODUCCIÓN REGENERATIVA

El informe concluye con una mirada hacia el futuro, proponiendo una transición hacia modelos de producción regenerativa. La meta es que la industria porcina no solo minimice su impacto negativo, sino que contribuya activamente a la restauración de los ecosistemas donde opera. Esto incluye desde el monitoreo avanzado de biodiversidad en los predios hasta la profundización de los estándares de bienestar animal, que ya son un requisito para mantener la competitividad en los mercados más sofisticados de Europa y Asia.

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