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Columnista

Síndrome de Noé

Luis Rozas Mardones, psicólogo

por Luis Rozas Mardones, psicólogo

(cuando el deseo de salvar, no salva)

Este desconocido síndrome es causado por una particular mezcla de trastornos obsesivo-compulsivos (TOC), de raíz psicótico, sumado a trastornos afectivos (soledad) o demencias, donde la persona busca llenar vacíos emocionales.

Puede suceder que esto se confunda con la causa animalista, en donde grupos organizados de personas, de manera seria y entusiasta, buscan rescatar animales que lo requieren y se suman a sendas cruzadas, dignas de elogio.

Pues bien, el "Síndrome de Noé", no tiene nada que ver con lo expuesto en el párrafo anterior, sino que más bien está vinculado a la acumulación compulsiva de animales, en donde la persona tiene problemas psiquiátricos, careciendo de la capacidad o los medios para brindarles los cuidados básicos, derivando a menudo en hacinamiento, insalubridad y maltrato de estas mascotas.

Tal como ocurre con los acumuladores compulsivos de objetos (mal de Diógenes), las personas que padecen esta patología suelen negar el problema y viven en pésimas condiciones, lo cual afecta primeramente a ellos y fuertemente a animales inocentes, que en medio de estos "cuidados, que no son", terminan encontrando la muerte.

Las personas que están en esta condición tienden a aislarse socialmente, pudiendo ser personas mayores, solas, viudas o con su autoestima baja, quienes ven a los animales como compañía o refugio y sienten que tienen una misión: ser un salvador de todos ellos, sin medir sus propias capacidades ni menos la cantidad real que sí pueden mantener.

Debemos tener en cuenta que las personas que se encuentran encerradas en este espiral disfuncional son seres humanos que están sufriendo, que han perdido en gran medida su contacto con la realidad y que acarrean severos problemas a la salud animal, salud pública y a las condiciones de habitabilidad familiar.

Para una cabal comprensión de esto, hay que mirar en el comportamiento obsesivo compulsivo, claros patrones de conducta, similares a los de una adicción, donde la necesidad de acumular animales es tan grande e irrefrenable, que domina por completo la vida del paciente.

El tratamiento e intervención, debe evaluarse de paciente a paciente, pero sin duda alguna obedece a una acción multifactorial, que incluye psicoterapia (para abordar la raíz del trastorno), intervención social (para hacer un seguimiento de la persona), personal municipal (para ayudar a la limpieza del hogar o del entorno),  médicos (para atender la salud física del paciente o su familia, médicos veterinarios (para atender y reubicar a las mascotas) y particularmente una red de apoyo familiar (para acompañar el resto del proceso).

Finalmente, así como las personas, los animales que comparten nuestro mundo, merecen lo mejor de nuestra humanidad, por lo que si has presenciado situaciones donde se describe estas patologías, no te restes y toma cartas en el asunto, no olvides que el Síndrome de Noé, esconde a una persona que sufre y que en silencio pide ayuda a gritos, viviendo en un mundo de fantasía donde "el deseo de salvar, en realidad no salva". ¡¡Que tengas un maravilloso día!!

Luis Rozas Mardones, psicólogo

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