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La Tribuna

Clima adverso golpea a la apicultura del Biobío: pérdidas llegan al 40%

por Esteban Sepúlveda H.

Tormentas eléctricas, lluvias en plena floración y bajas temperaturas han reducido la disponibilidad de néctar, afectando especialmente al quillay.

Clima adverso golpea a la apicultura del Biobío: pérdidas llegan al 40% / Cedida

Sin duda, este verano ha sido atípico en la provincia de Biobío, con lluvia, frío y tormentas eléctricas intensas como la registrada el 30 de enero, cuando la cordillera de la zona fue una de las más azotadas por la caída de rayos sobre la vegetación, lo que en varias comunas ocasionó incendios de pastizales.

Una condición atmosférica que ha perjudicado directamente a los productores de miel, ya que, en el caso de la lluvia, el árbol que produce la flor de quillay —donde se genera la mayor polinización de las abejas— provoca que la miel sea menos abundante que en una temporada normal.

Bien lo saben en Santa Bárbara, capital de la miel, donde Orlando Ira Ira, apicultor y presidente del Comité Apícola de Los Junquillos, reconoce que el factor climático ha sido el principal problema que han debido enfrentar.

A su juicio, esto no depende solo del apicultor ni del trabajo que se desarrolle en la colmena, porque pueden poner todo el empeño posible, pero al final el clima es el que manda.

"Y este año ha sido bien difícil. Nosotros, en la época de producción de miel, por ejemplo de quillay, tuvimos tormentas eléctricas y esas fueron muy complicadas para nosotros los apicultores, porque al quillay, si le cae lluvia cuando está en floración, ya no es la misma cantidad de miel que logramos producir. A nosotros acá en el sector nos llovió dos veces y eso fue lo que nos causó un problema aún más grande".

Orlando Ira Ira, Presidente Comité Apícola Los Junquillos de Santa Bárbara.

Para Ira Ira, lo ideal sería que, si hay colmenares que están más atrasados en su desarrollo y el tiempo de floración fuese más largo, las abejas pudiesen alcanzar a juntar miel. Reconoce que es difícil, ya que la floración es de tiempo breve y, si vuelve a llover, todo se complica aún más.

"La flor que está abierta ya dejó de dar miel. Hay que esperar los botones que ya vienen por abrir; esos son los que siguen dando miel después, pero ya en menor cantidad, y ahí es donde nos complica", dice el dirigente apícola santabarbarino.

Por ser una zona con diferente floración, en la cordillera de la provincia de Biobío también se produce miel de avellano.

Sin embargo, Orlando Ira Ira señala que el frío juega en contra de la entrada del néctar, ya que para su cosecha se requiere una temperatura adecuada que no queme la flor ni por heladas ni por una ola de calor extremo.

También está la miel de manzanilla y una multifloral que se produce en el sector de Los Junquillos a finales de diciembre.

Luego de aquello, deben trasladarse necesariamente con parte de las abejas al árbol de quillay.

MIEL DE ULMO

Ante este panorama, algunos productores de miel de Biobío viajan al sur, entre la región de La Araucanía y Chiloé, donde se cosecha la miel de ulmo, que se caracteriza por su color ámbar claro, aroma floral intenso y una textura cremosa y suave.

Es reconocida por sus propiedades antibacterianas, antioxidantes y cicatrizantes, ideal para fortalecer el sistema inmune.

Si bien es una buena alternativa, los productores reconocen que conlleva costos. Se debe tener el conocimiento necesario del manejo y de cómo funciona el clima en esa zona, porque si no hay suficiente cosecha, se quedan solo con los gastos.

MERMAS DE HASTA UN 40%

Si bien no todos los productores apícolas se han visto perjudicados por los efectos del clima —ya que algunos han tenido una muy buena cosecha— quienes no lo han logrado han registrado mermas de hasta un 40% respecto de una temporada normal.

Desde la Organización de Acción Social y Cultural de Apicultores de Los Ángeles (OASCALA), su presidente Patricio Beltrán reconoce que, en general, la agricultura es compleja por los cambios atmosféricos.

La floración es el elemento clave para una buena producción de miel y, si llueve o hace frío, el panorama es desfavorable.

"El quillay es una flor muy lábil a los excesos de temperatura y viento. Eso, por un lado, afectó bastante este año y ha significado una merma en la producción".

Patricio Beltrán. Presidente Organización de Acción Social y Cultural de Apicultores de Los Ángeles.

Esa merma, en algunos casos, alcanza el 40%, es decir, un 10% más de afectación que a igual fecha del año pasado.

Para Beltrán, la cadena floral se ha ido perdiendo con los años. "La cadena floral que antiguamente había —en donde pasaba una especie y después venía otra, permitiendo reponerse— se ha ido eliminando. Antes uno podía recurrir a otros recursos del ambiente", recordó.

Por eso considera que se deben aplicar medidas de mitigación, con un manejo apícola que permita que las abejas no consuman todas las reservas antes de entrar al invierno.

"Porque nos queda bastante verano y la abeja sale en busca; si no encuentra en el campo, se queda con el gasto", señaló.

ALIMENTAR LAS ABEJAS

En caso de quedar sin reservas entre febrero y marzo, los apicultores deben recurrir a la alimentación de emergencia para las abejas en invierno.

Se estima que entre 6 y 8 kilos de alimento se debe entregar por colmena.

SANIDAD Y NUTRICIÓN APÍCOLA

La implicancia en los resultados de la apicultura es multifactorial.

Así al menos lo considera José Miguel Pacheco, productor angelino que posee un diplomado en apicultura orgánica.

Según su experiencia, hay varios temas importantes que se deben manejar en la apicultura, como la sanidad y la nutrición apícola.

Estando cubiertos estos dos parámetros, el principal factor que los afecta es el clima, aseveró.

"Si tenemos lluvia cuando hay floración abundante, eso afecta directamente la producción de miel", afirmó.

Para José Miguel Pacheco, la lluvia de diciembre afectó a gran parte de los apicultores, ya que la producción de miel de quillay bajó enormemente.

Añadió que hay otras zonas que han tenido mejor humedad del suelo y mejor situación climática, donde han podido cosechar mayor cantidad de miel, aunque igualmente más baja que el año pasado.

AYUDA GUBERNAMENTAL

Pacheco reconoce que las ayudas estatales son importantes, como la Asistencia Técnica Profesional que brinda el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) o el Programa de Desarrollo Local (Prodesal).

"Sí, es sumamente importante, porque muchos apicultores —especialmente los que se están incorporando a la actividad— no tienen el conocimiento acabado para cuidar las colmenas. El mayor interés es el cuidado de las abejas, saber manejar la parte nutricional y la parte sanitaria; esos son los ejes fundamentales para ser un buen apicultor", aseveró.

José Miguel Pacheco. Diplomado en apicultura orgánica.

ACOMPAÑAMIENTO DEL INDAP

Desde el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) trabajan apoyando a cerca de 500 apicultores y apicultoras a nivel regional.

Respecto de la temporada en curso, han constatado que en algunos sectores ha habido una baja en la producción, tanto por factores climáticos como por la menor disponibilidad de flora melífera tras los incendios forestales de los últimos años.

Pese a lo anterior, también existen experiencias opuestas en otras zonas, como en la provincia de Concepción, donde algunos productores no han disminuido su producción e incluso han registrado aumentos.

"A modo general, nuestro apoyo como institución se centra en entregar herramientas para que las y los apicultores puedan proteger su capital de trabajo y adaptar su manejo a este nuevo escenario de cambio climático. El desarrollo de capacidades, a través de la asesoría técnica, es la clave para la sobrevivencia de las colmenas".

César Hidalgo, director subrogante de INDAP Biobío.

Enfatizó que en los últimos años han trabajado en el apoyo a la comercialización, particularmente en valor agregado.

Por ejemplo, mediante el Programa de Desarrollo de Inversiones (PDTI) fomentan que los usuarios mejoren su infraestructura, como salas de cosecha y almacenamiento con resolución sanitaria.

Esto les permite asegurar la calidad de su miel y diversificar hacia otros productos de la colmena.

"Sabemos que cuando un apicultor o apicultora tiene una mala temporada eso se traduce en menos ingresos. En esta línea, INDAP también dispone de dos líneas de crédito con tasas preferenciales. Estas herramientas están diseñadas precisamente para que el apicultor no tenga que descapitalizarse y pueda adquirir los insumos necesarios para mantener sus colmenas sanas y listas para la próxima temporada", indicó.

Hidalgo aseveró que el compromiso de INDAP es acompañar a las y los pequeños apicultores para que, pese a la adversidad climática, su actividad siga siendo viable y sustentable en el tiempo.

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