viernes 23 de agosto, 2019

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Yumbel

Emprender en lanigrafía: un talento que nació desde el amor

Esta técnica casi única, nació cuando su hija a los ocho años sufrió una parálisis cerebral, desde ahí aprendió a sobrellevar el dolor con esta práctica que hoy es reconocida a nivel nacional.


 Por Marcela Vidal

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En las catorce comunas que componen la provincia de Biobío, nacen diversas historias cargadas de anécdotas y emocionantes relatos, entre ellos, están las emprendedoras quienes tienen mucho que contar. Como es el caso de Maricarmen Torres, quien dice que su talento en lanigrafía nació desde el amor.

Esta historia en su plenitud se borda en Yumbel, en una acogedora vivienda de esta concurrida comuna, donde esta mujer gracias a su capacidad ha hecho valer un trabajo que nació en medio de una tragedia familiar, hospitales, médicos y tratamientos que le cambiaron la vida a una familia, que a pesar de la adversidad está orgullosa y da gracias a la vida.

“Yo me empecé a dedicar a la lanigrafía en una sala de hospital después que mi hija Carlita -“Yayita”- tuvo una parálisis cerebral a los ocho años, desde entonces ella es mi eterna niña y con ella nacieron bellas obras” comienza contando Maricarmen.

Instancia que la llevó a fomentar muchas expresiones, que siempre se vincularon al aprecio que le tuvo al arte, desde que su madre la instaba junto a sus hermanas a leer diferentes libros que despertaron su interés incluso por la escritura.

Habilidad que llegó a plasmar en su obra titulada “Celeste” dedicada a su hija en medio de todo este desafío que ha significado sacarla adelante, “soy artista, escritora y eso me encanta, puedo decir que he hecho varias cosas motivada por mis experiencias de vida” manifestó.

Sin embargo, la historia que la hace brillar actualmente, viene entre hilos de colores y un cómplice silencio que nace de una conversación entre miradas y gestos con su hija, quien a pesar de su discapacidad la ayuda diariamente en medio de una inocencia pura.

Atenta a cada uno de los movimientos de la mujer que le dio la vida, Carla que hace poco cumplió 41 años, le entrega los hilos de colores a su madre. Los mismos que terminaron dando vida a réplicas en arpillera de Guayasamín, Pacheco y otros artistas, piezas que se enmarcan con el talento de sus esposo y otro poco de ayuda de su hijo menor Sebastián, quienes nunca imaginaron que este talento llegaría a ser destacado a nivel nacional, sin embargo hoy es el orgullo de sus vidas.

DEL AMOR AL ARTE

“Mi trabajo en lanigrafía es como una evasión al mundo para crear. Es estar en contacto con el silencio, el color y lo que es más importante yo creo que aparte de esto me ha llevado a una simetría con mis dos hijos gracias a ello mi bebé aprendió a conocer colores y eso para mí es valioso. Llevo más de seis años en esto que nació de repente, desde el dolor como yo digo, por eso mi sello llamado “Del amor al arte” explica está inspirada, mujer que rodeada de sus más bellas creaciones admira a sus dos hijos y donde se lleva plasmado este lema.

Su labor, luego de ser madre y trabajadora además, comienza con una arpillera en bruto, recortada según la medida de la obra a plasmar que lleva una figura, desde ahí comienzan a nacer imágenes remarcadas con una aguja y una proporción de hilos gruesos, siempre marcados por el color.

“Siempre bordamos con mi Yayita, a pesar que mi pasión comenzó mientras la cuidaba en hospitales, con el tiempo ella se sumó y esto es nuestro relajo, porque hay una conjunción de amor que es fundamental a la hora de crear” sentenció con orgullo.

Entre todas sus creaciones destacan las obras del pintor ecuatoriano Osvaldo Guayasamín, porque según explicó Maricarmen él tiene fuerza interior. A ello se suma Aturo Pacheco chileno que admira por la manera magistral de retratar el mar y su Chiloé querido, tampoco deja afuera a Roberto Mamani pintor boliviano que retrata la tierra, el pueblo y a su gente.

“Estas piezas me mantienen con muchas ganas y los sentimientos se mezclan como todo lo humano que tiene sus altos y bajos, en los bajos es cuando más bordo, porque me evade y me gusta la combinación de colores, tenemos matices y trato de aportar, busco lanas nuevas, me las tiñen y busco llegar a los colores, las busco de manera especial”. 

“Soy artista, emprendedora de la lana y la arpillera, y soy referencia de las mujeres que hoy estamos empoderadas”.

UN TRABAJO RECONOCIDO

Con el paso de los años, la colección se hizo más grande y reconocida entre sus cercanos de la comuna que hoy es su hogar y la región, tanto que han llegado a formar parte de diversas exposiciones en Rere, Talcahuano y hace pocas semanas presentó sus piezas en el Congreso Nacional, donde estará hasta el 16 de agosto y donde se lucirán veinte piezas de su trabajo más íntimo.

En estos lugares, diferentes personas se han llevado un trozo de esta historia que para muchos es desconocida y para otros, es un ejemplo de lucha contra la adversidad, porque cada hebra como ella dice, lleva un trozo infinito de amor.

Sobre ello, manifestó con orgullo que “nunca imaginé que esto que nació en una sala de hospital mientras cuidaba a mi hija, hoy se hizo tan valioso, mis piezas son una parte importante mía, de mis hijos y de mi esposo”.

Referente a todo esto y su historia de vida, lo que más admira Maricarmen es haber llegado a ser una emprendedora, porque ha sido un trabajo de años, desde que vendió el primeros de sus cuadros que alcanzó para renovar la silla de ruedas de su hija.

“Entonces para mí es muy valioso, quiero seguir emprendiendo continuar exponiendo para que la gente conozca esto que es nuevo y distinto, mezclar un emprendimiento nuevo, el de una mujer llevada por el amor”.

Sobre su rol en la sociedad, agregó que “soy artista, emprendedora de la lana y la arpillera, y soy referencia que las mujeres hoy estamos empoderadas”.

REPLICAR CON AQUELLOS QUE LO NECESITEN

Sobre conservar esta técnica en el tiempo Maricarmen explica que es algo complejo en este momento, por sus constantes labores, sin embargo al hablar de tiempo manifiesta que este saber lo regalaría a aquellos que realmente lo necesiten.

“Me han pedido hacer clases de esta técnica, pero me  gustaría entregarla a madres o parientes con niños con discapacidad, porque creo que esto que a mí me pasa con mi hija yo creo que le puede pasar a ellos con un niño en condiciones físicas complejas y se puede producir la misma conjunción interesante como es lo que me pasó a mí y en este tipo de casos es ayudar a enfrentar la realidad, pero es una posibilidad por el momento”.

Todo esto en un afán de que como ella, sienta un orgullo intrínseco al ver sus piezas colgadas en aquellos lugares que nunca imaginó estar y donde alegra el entorno con bordados que enmarcan alegría, esfuerzo y sobre todo amor de madre.

Maricarmen junto a su hija Carla, de 41 años, a quien ella define como su eterna niña.


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