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Los Ángeles

El oasis Liberarte

Inge Roberts y Ester Abuter son socias desde hace 22 años. El amor a la lectura y los libros las llevó a emprender el desafío quijotesco de instalar una librería en Los Ángeles, actividad que calza hasta la actualidad con sus intereses personales ligados al arte, el conocimiento, y la creación.


 Por La Tribuna

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Inge es profesora de historia y “librera por opción”. Ester, por su parte, estudió biología y es escritora. Juntas idearon en 1993 la creación de un espacio que realzara el alicaído universo de las letras local, y que constituyera una vitrina y un lugar de acceso a la red literaria nacional y mundial.

De esta forma nace Liberarte, nombrada así por la combinación de las palabras libertad y arte, que se ubica en avenida Ricardo Vicuña 578.

Contrario a lo que se pueda pensar, la heterogeneidad de su público es una de las principales características de Liberarte, diversidad que se subdivide primero entre quienes residen en la ciudad y quienes transitan por ella. Como explica Roberts, “el tipo de consumidor es muy heterogéneo. Están aquellos que consumen y cultivan la lectura desde siempre, con el hábito de leer y comprar  libros, que también son muy exigentes porque han ido creando un propio camino de afición, un segmento que acude sabiendo lo que busca y, de no encontrarlo, pregunta si lo podemos traer”.

“Existe otro cliente que no tiene claro qué leer, pero que sí sabe que es un libro; busca una novela, un ensayo, porque hay un tema que le interesa, no tiene claro el autor o la editorial, entonces tratamos de orientarlo según algún dato que nos entregue, ‘mira me gusta la ficción, la novela negra, o un ensayo sociológico que sea contemporáneo o clásico’, algún dato que nos sirva para orientar la dirección que podría ser lo que más le satisfaga su necesidad literaria”, agregó Roberts.

-¿Es el angelino es un buen lector?

No. Porque en estos 22 años de experiencia que hemos tenido, en los emprendimientos librescos que en la ciudad se han generado, por una u otra razón, ya sea porque se aburrieron o no les dieron los números, se notan más frustraciones que aciertos en este rubro. Como sucedió con el cierre de la cadena de librerías Feria Chilena del Libro porque pareciera que sus requerimientos, la realidad de sus ventas no lograba satisfacer los requerimientos económicos de la empresa.

-¿Qué opinión le merece el cierre progresivo a nivel nacional de librerías y bibliotecas?

Da cuenta de una situación de crisis en la lectura. Yo defino a Liberarte como un oasis que intenta contrarrestar la tendencia que habla de menos tiempo destinado a la lectura, aunque esto se demuestra, por ejemplo, en el universo léxico que es bastante limitado, por no decir casi primate. Indudablemente, es una situación que está en crisis, más si se considera el porcentaje importante de personas con un analfabetismo funcional, que logra leer pero no entiende nada, y eso uno lo observa cuando llegan jóvenes a primer año de universidad con un nivel de desvinculación con el soporte del libro, en definitiva, con la lectura.

Yo diría que Los Ángeles no es exactamente un foco potente. Estudié en Valdivia, que es una ciudad potentísima culturalmente, al igual como lo fue por mucho tiempo Chillán, donde, sin embargo, también se han cerrado librerías independientes en el último tiempo.

Las librerías en sí se concentran en más de un 50% en Santiago de Chile, y las regiones que van quedando sin librerías pequeñas, enfatizo en lo de independiente, porque tienen estos locales tienen una amplitud de temáticas regionalista que muchas veces no tiene una librería estándar, en las tiendas pequeñas hay una mayor preocupación por el producto. Aquí estamos muy contentas de ofrecer los libros de Camino del Ciego editores del artista plástico Cristian Fuica, una alianza virtuosa entre un artista y una librería locales.

-¿Podríamos definir entonces a Liberarte como un nicho solitario?

Por la naturaleza de los que prima en el entorno, como los lugares donde se va a comer o a beber, o el deporte, hay otros temáticas o influencias que son muy poderosas. Estoy de acuerdo, es una suerte de emprendimiento quijotesco pero estamos absolutamente convencidas de que más allá de los tiempos adversos, mientras las cifras de la administración nos permitan seguir existiendo nosotras felices.

-Entonces, ¿Cuál es la clave o el secreto de Liberarte?

Habría que preguntarles a nuestro clientes fieles, pero si tengo una intuición que se debe a que somos dos personas que amamos lo que hacemos, y que eso se expresa; porque como dice el viejo dicho “el que tiene tienda, que la atienda”, somos dos profesionales de universidades tradicionales, con un buen bagaje, una en ciencias sociales y la otra en ciencias exactas, y eso nos permite a nivel básico poder apoyar al consumidor, en el ofrecer o recomendar un texto, no es algo ajeno para nosotros, es una opción de vida.

-Con los años de trayectoria en el rubro ¿Cómo describiría la evolución de la literatura nacional?

Nosotros abrimos en 1993, justo en el retorno a la democracia, entonces hubo un gran período en el cual el énfasis estuvo en a la mirada frente a la tragedia que significó el tiempo previo al retorno a la democracia, lo que en esta ciudad tan conservadora no es muy bien visto. Entonces hay mujeres como Marcela Serrano, o la misma Isabel Allende, y un gran número de autores que hacen una reflexión frente a la dictadura o el quiebre de la democracia, frente al retorno incipiente a las prácticas republicanas. Y a medida que avanza en el tiempo, la literatura va abriéndose a otras temáticas, a una búsqueda más del individuo, más vinculado con las vivencias personales que a los fenómenos sociales, apelando a la era del individuo, más que a la era de las comunidades.

Se podría pensar lo contrario, debido a la gran cantidad de manifestaciones y movimientos sociales que han surgido…

Pero eso en torno a reivindicaciones personales como yo individuo, yo consumidor, me manifiesto junto a otros. Pero esa utopía colectiva esta desgastada, quizás los jóvenes a través los procesos de la “Revolución pingüina” y lo posteriormente ocurrido en 2011, hay un nicho, pero en general a calado hondo el individualismo.

-¿Qué autores son sus favoritos?

Debido a mi formación profesional, me gustan mucho los historiadores como Gabriel Salazar, premio nacional de historia 2006, Alfredo Jocelyn Holt, historiador liberal, Carla Guelfenbien, también me gusta como escribe Ester Abuter, y adoro a Julio Cortázar y soy fanática de Marguerite Yuorcenar, la primera mujer aceptada en la Academia de la Lengua Francesa en el año 1891.

-¿Cómo definiría la mirada literario femenina?

Es una mirada distinta porque las mujeres con nuestra especificidad y nuestra sensibilidad que es muy heterogénea por cierto. Pero hay algo que nos diferencia de la visión masculina, y es que esta siempre está centrada en el juego del poder, y las mujeres más se centra más en los vínculos emocionales, históricamente siempre hemos ido de menos a más, el espacio para la escritura femenina es una espacio que se ha ido ganando poco a poco y con un rotundo éxito, con escritoras como Isabel allende, Marcela Serrano, Carla Guelfenbein, Laura Esquivel, Ángeles Mastretta, Julia navarro, autoras muy apetecidas que abordan variopintos temas desde la novela histórica, pasando por una novela más emocional social, y que quizás no calzan con el modelo típico de la novela romántica rosa, tipo Corín Tellado, Bárbara Wood o Danielle Steel , sino que trascienden a otras temáticas más reflexivas, como Damiela Eltit, que para algunos es un ladrillo, pero que yo considero una escritora nacional interesantísima, por su mundos marginales. Pedro Lemebel que fue un escritor maravilloso, que abrió un nicho desconocido de pararse orgullosamente desde las dos trincheras de las que no renunció: su identidad sexual y su mirada crítica frente al proceso político neoliberal, fue un hombre muy importante en las letras chilenas.

-¿La gente consumo literatura chilena?

Si, autores como Ramón Díaz Eterovic, que nace en Punta Arenas, con su novela negra de suspenso, es un autor que piden sistemáticamente en los colegios , porque hay establecimientos que buscan títulos para sus alumnos que son mucho más progresistas , y que incorpora autores nacionales de manera muy significante. En otro aspecto, destaco el trabajo de la editorial independiente Lom que tiene una capacidad de búsqueda y de rescate muy relevante.

Y finalmente, ¿Cómo definiría este espacio o su público?

Este en un pequeño nicho, un pequeño universo,  de personas que convergen en el amor al libro o que vienen porque quieren hacer un regalo a alguien que ama la lectura. Se da la situación excepcional a la regla, que los adolescentes  que nos visitan siempre son muy comprometidos con sus procesos de conocimiento y de crecimiento intelectual, contrarios a la generación de los que “no están ni ahí”. Y son éstos mismos, quienes resultan ser bastantes exitosos  en saltar las pruebas de selección y llegar a carreras no mediocres, por así decirlo, en instituciones importantes y tradicionales con gran cantidad de estudiantes que comparten con su diversidad de miradas y en su propia nutrición intelectual.

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