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La Tribuna

Norovirus en recién nacidos: por qué preocupa su rápida propagación en hospitales

por María José Villagran Barra

Kristian Buhring, director del Departamento Nacional de Salud Pública de la Universidad San Sebastián, destacó que el brote registrado en el Complejo Asistencial Dr. Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles constituye no solo un desafío clínico, sino también un evento de salud pública debido a la alta capacidad de transmisión del virus.

Una gastroenteritis puede generar un deterioro clínico significativo en un neonato, aumentando eventualmente la necesidad de intervenciones médicas. / CONTEXTO / Freepik

El brote de norovirus detectado en la Unidad de Paciente Crítico (UPC) Neonatal del Complejo Asistencial "Dr. Víctor Ríos Ruiz" de Los Ángeles mantiene puesta la atención en las medidas que permitan contener la propagación del virus y resguardar a los recién nacidos aquejados.

Recientemente, el recinto asistencial confirmó 11 casos de norovirus en dicha unidad, situación que llevó al reforzamiento de las medidas de aislamiento, la restricción temporal de nuevos ingresos y la suspensión de visitas.

Para el director del Departamento Nacional de Salud Pública de la Universidad San Sebastián, Kristian Buhring, el escenario requiere especial atención debido a las características de los pacientes expuestos.

"El norovirus es una de las causas más frecuentes de gastroenteritis aguda en el mundo. En la mayoría de las personas produce diarrea, vómitos y dolor abdominal durante unos pocos días. Lo complejo es cómo se mueve".

Director del Departamento Nacional de Salud Pública de la Universidad San Sebastián, Kristian Buhring.

El especialista detalló que el virus se transmite principalmente por vía fecal-oral, mediante el contacto con personas infectadas, superficies contaminadas, alimentos o agua. Además, los episodios de vómitos pueden contribuir a contaminar el entorno inmediato.

"Bastan muy pocas partículas para infectar a alguien, y quien está enfermo elimina el virus en grandes cantidades. Por eso se esparce con rapidez en casas, colegios y hospitales", sostuvo Buhring.

En el caso de la UPC Neonatal, el riesgo adquiere una dimensión mayor debido a la vulnerabilidad de los pacientes. Un recién nacido, particularmente si es prematuro, presenta bajo peso o tiene patologías asociadas, puede enfrentar mayores consecuencias ante una infección gastrointestinal.

"Un recién nacido, sobre todo si es prematuro, de bajo peso o tiene otras enfermedades, tolera mal las pérdidas de líquidos y los desequilibrios de electrolitos", advirtió.

Según el académico, una gastroenteritis que en un adulto sano puede resolverse en pocos días puede generar un deterioro clínico significativo en un neonato, aumentando eventualmente la necesidad de intervenciones médicas.

"Se trata de un problema clínico y a la vez de un evento de salud pública: hay que cortar las cadenas de transmisión y proteger a una población muy susceptible", enfatizó.

CONTROL DEL BROTE

Buhring valoró que el establecimiento haya adoptado medidas como el aislamiento, la restricción temporal de ingresos y la suspensión de visitas, aunque recalcó que su efectividad depende de una respuesta integral y sostenida.

"Con un virus tan contagioso, decidir rápido pesa mucho", afirmó, señalando que las medidas deben complementarse con vigilancia epidemiológica, limpieza y desinfección rigurosas, higiene de manos y el cumplimiento estricto de las precauciones establecidas por los equipos de prevención y control de infecciones.

A juicio del especialista, también es necesario realizar un seguimiento individual de los pacientes para identificar nuevos casos y establecer eventuales vínculos epidemiológicos.

"Hay que seguir los casos uno por uno, buscar vínculos entre ellos, detectar infecciones nuevas y revisar cada cierto tiempo si lo que se hace está funcionando", indicó.

En ese sentido, planteó que la cifra de 11 casos permite dimensionar la existencia del brote, pero no necesariamente determinar todavía su magnitud completa.

"Con la cifra de 11 casos no alcanza para saber qué tan grande es el brote ni de dónde viene. Faltan datos: cuántos pacientes estuvieron expuestos, cómo se distribuyeron los casos en el tiempo y qué complicaciones hubo", explicó.

IMPACTO EN LAS FAMILIAS

La suspensión de visitas también representa un desafío para las familias de los recién nacidos hospitalizados. Buhring sostuvo que las medidas de control deben considerar tanto la seguridad de los pacientes como sus necesidades afectivas.

"Tener un hijo hospitalizado como recién nacido ya es difícil, y la suspensión de visitas agrega incertidumbre", señaló.

Por ello, planteó que las restricciones deben ir acompañadas de información clara y oportuna para madres, padres y familiares, además de mecanismos que permitan mantener, de manera segura, el vínculo con los recién nacidos mientras se mantengan las medidas sanitarias.

"Prevenir infecciones y humanizar la atención no se oponen. Un buen manejo del brote debe resguardar la seguridad de los pacientes y, al mismo tiempo, atender sus necesidades afectivas y las de sus familias", afirmó.

El académico recordó además que el norovirus no cuenta con un antiviral específico de uso habitual, por lo que el tratamiento se centra principalmente en medidas de soporte y en evitar complicaciones, especialmente la deshidratación.

Por esta razón, recalcó que la prevención de la transmisión adquiere un papel fundamental, particularmente dentro de unidades hospitalarias que concentran pacientes de alta vulnerabilidad.

Finalmente, Buhring sostuvo que este tipo de episodios debe ser abordado como una oportunidad para fortalecer la seguridad asistencial y la prevención.

"Los hospitales no están aislados de lo que pasa en la comunidad: reúnen a personas con distintos problemas de salud, y una infección de fácil transmisión puede causar daños serios", planteó.

En esa línea, subrayó que la prevención y control de infecciones debe constituir una tarea permanente de los establecimientos de salud, con equipos capacitados, insumos disponibles, protocolos aplicados y vigilancia continua.

"La seguridad sanitaria se prepara antes de que aparezcan los casos, se ejerce durante el brote y se evalúa después. Reaccionar no basta. Hay que anticiparse, vigilar, tener capacidad de respuesta y revisar las decisiones tomadas", concluyó.

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