Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna
Columnista

Sin educación de calidad Chile no será un país desarrollado

Mario Morales Burgos

Profesor

por Mario Morales Burgos

Nuestra presencia en la OCDE debería constituir una fuerte motivación para realinear nuestro modelo educativo en pro de la calidad, sin embargo, nada o muy poco hemos aprendido de la historia de estos países pequeños, como nosotros, que han sabido priorizar la educación por encima de otras áreas contingentes, logrando avances notables como es encabezar los indicadores de calidad y desarrollo. Valga señalar la experiencia de Singapur y Finlandia, entre otros, quienes se propusieron en un horizonte de tiempo razonable priorizar la inversión en educación, alcanzando resultados extraordinarios que significaron apropiarse del conocimiento para acceder a las nuevas tecnologías e iniciar una verdadera revolución en la creación de productos tecnológicos que contribuyeron a mejorar su economía y también sus propios procesos productivos.

En nuestro caso, donde siempre la educación ha sido considerada como una acción más del Estado, ha traído consecuencias que aún no somos capaces de analizar bajo un juicio crítico.  Es inexplicable, por ejemplo, que siendo un país con un ilimitado poder en minería no hayamos desarrollado, desde la educación y la investigación acciones que nos hubieran permitido desarrollar tecnologías para mejorar la productividad, incorporando nuevas prácticas para competir en este importante mercado. Hoy sabemos que una de las complicaciones que tenemos en esta área es la obsolescencia técnica y operativa que eleva significativamente los costos de producción, complicándonos en el ámbito de la competitividad. También, el abandono de que es objeto nuestro sistema educativo conspira en contra de la innovación, lo que no permite incorporarle valor a lo que ya tenemos, para lo cual se requiere capacidad analítica de resolver problemas y comprender lo que otros han creado. En la práctica lo que se requiere es que nuestros estudiantes, en todos los niveles y de acuerdo a su pertinencia, sean capaces de abordar la resolución de problemas y la comprensión lectora, dos habilidades, que a la hora de las mediciones,  apenas llegan a la medianía de logros.

Es urgente, entonces, que desde el mundo político y también social se promueva un gran acuerdo nacional por la educación chilena, estableciendo que de aquí a 20 años tengamos la mejor educación del continente. Hay propuestas orientadas a que el Consejo Nacional de Educación amplíe sus facultades y sea más transversal y también resolutivo y que monitoreo y encauce la inversión de los recursos. En otro ámbito se propone dotar a la Agencia de la Calidad de la Educación con mayores capacidades y recursos descentralizándola, a lo menos en cada Región del País, para que pueda cumplir efectivamente con su misión, asegurando el correcto despliegue del currículum en las aulas. En la actualidad la agencia sólo aparece en regiones y provincia para resolver alguna emergencia o intervenir algún establecimiento deficitario.

La falta de interés político por generar cambios y cumplir tan sólo con los acuerdos es sorprendente; pues como ya es sabido, se ha postergado la instalación de los SLEP, reforma acordada por todos los sectores políticos, en su momento, considerando que era urgente dar respuesta a la crisis presupuestaria que hoy sigue afectando a muchos DAEM y por consiguiente a sus respectivos municipios, quienes tienen que suplementar los enormes déficits, que en nuestro caso ya conocemos.

Tener una educación de calidad compromete muchos factores, a parte del interés del Estado y del mundo político, debemos reavivar el interés por la pedagogía, especialmente de parte de las universidades las cuales deberán formar un nuevo profesor, con un perfil que sea capaz de trabajar con la diversidad, con el actual tipo de estudiante que la sociedad está produciendo, y que al poco andar queda fuera de la escuela por temas conductuales.

La cobertura y profundidad del currículum de nuestra escuela, conspira en el logro de aprendizajes profundos, como también, la dificultad para instalar un modelo pedagógico que facilite la creación de un clima adecuado para instalar las diferentes experiencias de aprendizaje.

Perfeccionar, a partir de los SLEP, un modelo educativo, respaldado por el acuerdo que se propone aquí, bien podría ser el punto de partida, para avanzar en una Educación de calidad que lidere los indicadores de desarrollo en nuestro continente.

Mario Morales Burgos

Profesor

banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
En vivo

Más visto