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Reportajes

Los curiosos casos de las calles y avenidas que fueron rebautizadas

Tenían un nombre pero, por distintas razones, fueron cambiados por otros. Es el caso de varias de las vías más importantes de la capital de la provincia de Biobío.


 Por Juvenal Rivera

COlonia Humán

En la historia de Los Ángeles, cambiar el nombre de una calle es más común de lo que pudiera suponerse. Por ejemplo, antes de que Almagro fuera conocida como tal, se llamaba calle del Comercio. O la avenida Ercilla que, en otras épocas, tenía una denominación bastante singular: la calle de Los Perros.

En este caso, eso sí, nos remitiremos a contar los casos de algunas de las vías más importantes y transitadas en la actualidad y cuyas denominaciones originales fueron modificadas, algunos por razones bastante singulares.

AVENIDA CEMENTERIO

El primero corresponde a la avenida Gabriela Mistral, una de las vías estructurantes más importantes y en cuyo entorno están los terrenos de mayor plusvalía dentro del radio urbano de la ciudad. Sin embargo, antes de ser conocida con el nombre de la poetisa que fue Premio Nobel de Literatura, tuvo un nombre bastante menos alegre: se llamaba avenida Cementerio.

Las razones son obvias. Por ese camino se llega a los dos principales camposantos de Los Ángeles: el municipal y el católico. Ambos recintos operan desde fines del siglo XIX y la principal vía de acceso era esa avenida, que llevó por nombre “Cementerio”.

Sin embargo, en la década del 40, Carlos Perelló Nieto, quien falleciera en 2018, tomó cartas en el asunto. ¿La razón? Según su testimonio, a la conservera de su familia – que se puso en marcha en 1938 y que se ubicada en la esquina con la calle Los Carrera – le llegaban los encargos por encomienda a la dirección de la avenida Cementerio.

Sin embargo, él quiso terminar con esa connotación tan negativa y simplemente sacó el letrero que tenía ese nombre y rebautizó la avenida con el nombre de la poetisa nacional, a la cual admiraba, más aún cuando obtuvo el Premio Nobel de Literatura en ese mismo tiempo.

AVENIDA HUMÁN

Lo de la avenida Alemania es más cercano. Hasta 1959, se le conocía como avenida Humán. Sin embargo, ese año – justo en el primer centenario – se cambió la denominación de esa vía en reconocimiento al aporte de los colonos alemanes y suizos que llegaron a Los Ángeles. De hecho, justamente desde la calle José Manso de Velasco hacia el oriente se instalaron las primeras familias de extranjeros que arribaron hacia 1859. Por lo mismo, en 2009 se habilitó un espacio en el bandejón central de esa avenida para recordar los 150 años de ese hito en la historia local.

Más curioso es el caso del pasaje Anselmo Quezada, que está entre las calles Bulnes, José Miguel Infante, Baquedano y Camilo Henríquez. Desde 1997 que esa vía lleva el nombre de quien fuera diputado por la zona, además de alcalde y regidor por Los Ángeles.

Sin embargo, ese pasaje antes tenía otra denominación: se llamaba Penitenciaría. Ese nombre, claro, no era muy auspicioso e incomodaba a más de alguno de sus residentes. Por esa razón, a instancia de los propios vecinos, la municipalidad tomó la determinación de rebautizar la calle. Y el lamentable fallecimiento del ex diputado Quezada fue la instancia propicia para dejar de lado esa poco feliz referencia a una cárcel y así homenajear a este destacado hombre público.

CALLE PEDRO LAGOS

Mucho menos conocida es el nombre que alguna vez tuvo la actual calle Balmaceda, que marca el fin en el extremo oriente de la avenida Ricardo Vicuña. En los planos de 1920, se le menciona como calle General Lagos, en homenaje a Pedro Lagos, el oficial de Ejército que se convirtió en héroe durante la Guerra del Pacífico.

El general que pasó a los anales militares por su estrategia para tomarse en apenas 55 minutos una fortaleza inexpugnable como parecía ser el Morro de Arica, también tuvo un rol dentro de la historia de Los Ángeles. De hecho, hasta fue intendente (gobernador) de esta capital provincial hacia 1879, luego de hacer una carrera en durante la ocupación militar del Estado de Chile hacia el sur del río Biobío.

Sin embargo, durante muchos años, la calle Balmaceda tuvo otra denominación cuyo origen está íntimamente radicado en el uso común. Es que como era la vía que durante muchas décadas marcó el límite oriente de la ciudad, se conoció vulgarmente como la “Calle Ancha” que, con el correr del tiempo, se iría deformando en su pronunciación hasta conocerse como “Callancha”.

AVENIDA PAILLIHUE

Recién en 1917 se comenzó a perfilar el primer emplazamiento habitacional en la ribera sur del estero Paillihue cuando se inició la venta de los lotes que dieron origen a la población Siglo XX.

Debieron pasar más de 40 años para que se instalara otra población que fue la 21 de Mayo (originalmente se llamaba José María Caro en homenaje al primer cardenal chileno) que, en un principio, fueron unas mediaguas de emergencia para ubicar a damnificados por el terremoto de 1960.

Con lo que fue la instalación de la primera población, se perfiló también la calle principal que se conoció como avenida Paillihue y que fue la primera por la cual se desplazaron los vehículos que se dirigían hacia el sur del país, en los albores del transporte por carretera (aunque fuera una vía donde dominaba la tierra y el barro.

Como era natural, la calle tomó el nombre del estero y del desaparecido fundo Paillihue, situación que cambió en 1959 cuando fue rebautizada por las autoridades comunales, encabezadas por el alcalde de ese tiempo, Pedro Stark. ¿El nombre? avenida Los Carrera, en homenaje a los hermanos que protagonizaron la independencia nacional en los albores de la República.

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