miércoles 20 de noviembre, 2019

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Laja

Betanativa: el emprendimiento de una lajina que hace brillar a las mujeres

En un pequeño taller de Laja nacen todas estas piezas que esculpen diariamente con resina y madera, las que son recolectadas cada año sin dañar el Medio Ambiente.


 Por Marcela Vidal

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“Yo comencé esto porque siempre he sido bien autodidacta y en este proceso descubrí la resina, que se ha vuelto el pilar de este emprendimiento”. De esa manera describe su trabajo Ana Navarro, una lajina que se luce realizando joyas en nobles materiales hace más de siete años.

Y es que hablar de delicadeza, arte, vanguardia y cuidado del medio ambiente para esta mujer sin duda es un orgullo, puesto que ha sabido reunir todas estas variantes en un trabajo donde las palabras calzan justas.

“Yo me dedico a realizar aros, collares, pulseras y otros productos que se hacen con resina, madera recolectada y pintura. En ello plasmo mi talento que se mezcla entre el diseño y mi estado de ánimo”, manifiesta con orgullo esta alegre emprendedora que ha sabido llegar con sus piezas cien por ciento naturales hasta el extranjero.

Cada uno de los productos de Betanativa –como se denomina este emprendimiento- son de variados tamaños y formas, además incluyen una particularidad única y poco conocida en la provincia, puesto que son procesadas, mezcladas, decoradas y finalmente esculpidas con diversas técnicas con estos materiales, que dan vida a bellas alhajas que podrían mantenerse de generación en generación.

Todo esto se lleva a cabo en un taller ubicado en la comuna del papel donde Ana trabaja incansablemente y en diferentes momentos, apoyada todo el tiempo por su esposo e hijos, quienes le dan la fuerza porque ellos también de una u otra forma colaboran con ideas que han marcado una diferencia en cada uno de los lugares que se presentan.

PROCESO CREATIVO: FORTALEZA A LO LARGO DE LOS AÑOS

Cuando esta mujer habla de su trabajo explica que todo nace con el apoyo de su gran equipo y ese es el sello que distingue cada una de las piezas que actualmente surgen en ese hogar de calle Los Cerezos.

Ya que cuando se trata de armar alguna de éstas, la mezcla de colores se apodera de ella y, en una conjunción de delicadeza, nacen bellos anillos, pulseras, collares y aros, que se van mezclando entre su vida diaria y una organización con una alegría digna de resaltar.

Cuando explica el origen de su trabajo y visión como emprendedora, no evita decir que fue una idea que nació en medio de un camino que ella misma cultivó a través de los años con el interés de hacer algo diferente.

“Todo esto surgió cuando conocí diferentes técnicas por internet, la resina en ese entonces no era algo muy conocido y yo lo fui laborando. En ese momento mi esposo descubrió que era buena y esto me apasionaba”, explicó.

Sobre su pasión, manifiesta que como buena emprendedora y dueña de casa sabe mezclar su tiempo y la creación de piezas que cada día ensambla con un cariño único. “Yo organizo de una y otra manera en mi desorden, sin embargo hay ocasiones en la que estoy haciendo algo, paso por mi taller y me detengo a terminar algún aro, a eso se suma mi esposo y en ocasiones mi hija”, sostiene entre risas.

Así, de esa forma, entre un taller de grandes máquinas que pulen la madera y la sección de decorados, se comienzan a esbozar variadas figuras que a veces demoran horas, días y hasta semanas, porque Betanativa mantiene una calidad inigualable en la provincia y con este sello han llegado a diferentes partes de la región.

Estos son los resultados creados por esta mujer, los que terminan en aros, collares , pulceras y otras piezas.

PIEZAS ÚNICAS Y SOBRE TODO ECOLÓGICAS

“Trabajamos pensando en el concepto de la reutilización, con trozos de madera que son recolectados evitando al máximo su modificación natural, por eso ninguna pieza es igual a la otra”, comentó Ana, porque ella afirma que cada día invierte su tiempo en hacer algo cien por ciento original, para hacer un recuerdo que sea único. Puesto que también gracias a su desempeño son muchas las personas que la buscan por medio de sus diferentes plataformas para adquirir alguno de sus creaciones.

Resultados que mantiene perfectamente preparados en su taller y otros en una vitrina donde se puede apreciar la manipulación de semillas, la resina y la madera, que son transformadas en un arte decorativo para el ser humano, como se realiza hace millones de años.

Todo esto partiendo de trozos de peumo, quillay, boldo y arrayán, entre otras variedades, que tiene la particularidad de ser rescatadas antes de morir un árbol: “Nuestra idea es siempre preservar el medio ambiente”, consignó.

Sobre este trabajo que requiere concentración y desplante, Ana comentó que la etapa de recolección del material es una de sus partes favoritas puesto que se realiza en familia, donde tienen tiempo de conversar y vivir diferentes experiencias con los suyos, que van de las risas hasta disfrutar el entorno.

“Yo creo que de todo el proceso de la producción lo que más me gusta es la recolección, porque nos organizamos, vamos a distintas partes llevamos picnic y cuando ya tenemos un stock disfrutamos el paisaje porque nos encantan las partes donde vamos”, expuso esta mujer, quien agregó que todo este trabajo se lleva a cabo en campos de Laja, San Rosendo y otras zonas donde se encuentre este material que es escogido minuciosamente, sin causar daño.

En medio de esto y con mucho cariño recuerda que decenas de personas han llegado también con trozos de madera hasta su taller: “la gente se acuerda de nosotros en muchas partes y dice, ¡Anita te trajimos esto! y ese pedacito de madera nos sirve”, comentó risueña. 

Sin embargo esta diseñadora explica y rememora que la idea de todo el proceso es mantener el rescate de la madera, que siempre va a tener un cambio con la resina luego que esta sea pulida, donde se trabaja principalmente el bicollo, que es una resina de araucaria fosilizada de más de dos mil años, la que otorga el brillo a cada una de estas piezas que destacan en una sección de colores.

La resina y este tipo de madera recolectada, son las que dan vida a todas las piezas naturales de esta emprendedora que ha crecido con los años.

LO MÁS IMPORTANTE: EL APOYO FAMILIAR

Si bien la emprendedora asegura crecer día a día con este talento, no deja de olvidar que todo ello se realizó gracias al apoyo de quienes son el pilar más importante, su esposo Gonzalo Ruiz y sus tres hijos Bárbara, Carolina y Diego.

“Cuando mi esposo vio que realicé estas actividades no dudó en apoyarme y de eso estoy muy agradecida, si bien soy una emprendedora no dejo de olvidar quienes están conmigo y en este pilar está incluida mi familia, porque son incondicionales”, relató emocionada.

En medio de esto, Gonzalo, quien ve todo el desarrollo de su esposa, no deja de agregar lo feliz que se siente por el trabajo que realiza diariamente junto a su compañera de vida.

“Para mí, Ana es un pilar, es seguir adelante en la artesanía y en todo, ya que por su perseverancia nos superamos en varios aspectos”, comentó este hombre que descubrió en la pasión de su mujer un importante camino, el que ven crecer juntos y ser una gran unión.

Con emoción ambos presentan todo lo que ha significado este camino y cómo ha crecido obteniendo mejores máquinas para elaborar aún más productos, donde el empuje de Ana sin duda ha sido lo que ha marcado a esta familia.

Como un gran recuerdo Ana rememora los años que han hecho crecer a este negocio, donde se ha plasmado la calidad y el empuje necesario, que la han llevado a ser reconocida entre otros tantos emprendedores que crecen en la región.

Sobre este camino para tantas otras mujeres, la protagonista principal de esta historia dice que “en este camino el atreverse ha sido una de las máximas encrucijadas y eso es lo que yo aconsejaría, porque atreverse es el paso más difícil, para seguir adelante y no importa cuánto cueste hay que seguir, porque ver crecer un proyecto es la mejor de las sensaciones”.

En medio de todo, con cariño y algo de emoción recuerda las muchas veces que se ha sentido cansada, sin embargo confiesa que todo el trayecto recorrido la ha llevado por varios lados y la hace mirar hacia tantos otros, porque sabe que los años la han hecho crecer en este medio donde los sueños son cada día más reales.

De esta manera cierra su relato manifestando que quiere seguir creciendo y especializándose, porque las oportunidades que ha conocido le permiten ser una mejor emprendedora y eso es lo que quiere demostrar diariamente con todo el esfuerzo que es reconocido por muchos. Porque si bien se trata de joyas, éstas en varias oportunidades hacen sentir a una persona más bella y, por qué no decirlo, la hace brillar de una manera aún más natural.

Según explica Ana, el mejor apoyo radica en su compañero Gonzalo Ruiz, su esposo.

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