domingo 16 de junio, 2019

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La erosión amenaza tierras fértiles de la provincia de Biobío

*Cerca del 50% de la superficie quemada en la región pertenece a la provincia de Biobío . *En Quilleco, Nacimiento, Negrete, San Rosendo, Tucapel y Alto Biobío, Conaf está trabajando en un programa de educación ambiental.


 Por Sebastián Carrizo

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Claudia Robles

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La provincia de Biobío bien sabe de la convivencia con suelos sobreexplotados, erosionados por la agricultura o dañados por el fuego. Tal es el caso de sectores aledaños a Yumbel, donde la erosión ha cambiado el paisaje de lugares que antiguamente eran superficies productivas, asevera Juan Sandoval Urrea, ingeniero forestal, jefe de la carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos de la Universidad de Concepción, campus Los Ángeles. 

Un incendio forestal, sí o sí, producirá daño a los cultivos que se desarrollan en el área comprometida pero también al suelo que lo sostiene y al entorno en general.

“Nuestra preocupación debiera centrarse no tan solo en la prevención de los incendios, lo que trae consigo la pérdida de la cubierta vegetal que poseen los suelos, sino que además en las técnicas de labranza y cultivo, que también  propenden al empobrecimiento de los mismos”, detalló el académico.

En tal sentido, propone como medida indispensable educar a los niños en los colegios respecto a estos eventos tan dañinos para la vida en el planeta. “No suficiente con lo anterior, hay que vincularse con la comunidad, instruyéndola periódicamente. El reforzamiento debe ser sistemático, con campañas amigables, con mensajes prácticos donde se promuevan los beneficios de contar con suelos fértiles”, expresó.

¿De qué manera los incendios forestales dañan los suelos?

Los efectos más importantes sobre la materia orgánica del suelo es que el calor que se produce por la combustión del material superficial también quema el estrato que se encuentra bajo ella, en el que se encuentran todos los organismos que permiten la transformación de la materia orgánica, quedando, en consecuencia, todo este material reducido a cenizas, lo que dependiendo de las características climáticas y geomorfológicas asociadas al sector, van a escurrir cuando se produzcan las lluvias o se dispersarán por el efecto del viento. En el peor de los casos, dependiendo de la textura del suelo, se puede llegar a un estado de laterización del suelo, que se traduce en la formación de una costra dura en el suelo, parecida a la superficie de un ladrillo.

Estas partículas, ¿qué efecto tienen en el suelo? 

En estricto rigor, el tiempo que la naturaleza ocupa en trasformar esta materia orgánica en partículas más pequeñas, para que paulatinamente se transforme en nutrientes para las plantas, el fuego lo hace de forma acelerada quedando estas partículas en forma de cenizas totalmente descubiertas. Por lo tanto, toda vez que estas cenizas, que componían el suelo, son trasladadas por efecto de las lluvias o del viento se produce una “pérdida de suelo”.

¿Cuáles son los principales efectos de la erosión?

La erosión de los suelos se traduce básicamente en una pérdida de fertilidad de los mismos, en el entendido que se pierden  nutrientes disponibles para las plantas, sean ellas para uso hortícola, frutícola o forestales. Los efectos colaterales que tiene un proceso de erosión de suelos, además de los directamente relacionados con la productividad, es la alteración de los ecosistemas arraigados en el sector,  deterioro del entorno ambiental produciéndose una menor plusvalía del terreno. La erosión de los suelos finalmente es sinónimo de pobreza productiva y ambiental.

¿Cuáles serían las medidas de mitigación para enfrentar el daño provocado?

Todas las medidas remediadoras tienen costos asociados, desde las más sencillas, como las enmiendas de nutrientes que se producen con la aplicación de fertilizantes, cuando se pretende establecer un nuevo cultivo, por ejemplo, hasta medidas integrales cuando se combinan técnicas de cultivo en curvas de nivel, como la construcción de estructuras o  terrazas, que impiden el escurrimiento superficial del suelo a causa de las precipitaciones y el establecimiento de cultivos adecuados que le otorguen cobertura vegetal al suelo.

¿Existen estrategias para proteger los suelos afectados?

Claro, la más efectiva sería nunca quitar la cobertura vegetal que posee un suelo, pero como existen fines productivos sabemos que eso no siempre es posible, a no ser que se disponga de un sector exclusivamente de conservación). En consecuencia, siempre habrá una extracción de nutrientes hasta en el mismo producto que se le ofrece a la sociedad, entonces lo que queda por practicar es un uso sustentable de los recursos, comenzando por incorporar al suelo dentro de ellos, entendiendo que el suelo, como medio dinámico, produce ganancias o pérdidas de acuerdo a su fertilidad.

El impacto sobre el suelo, ¿es posible reducirlo?, ¿qué es lo más recomendable? 

Si no hay cobertura, entonces lo más recomendable es la forestación o la reforestación, si hubiese habido árboles antes, con alguna especie que otorgue un período de recuperación del suelo. Ahora bien, si nos enfocamos en medidas precautorias que tengan como objetivo evitar los incendios, no hay que perder de vista que cualquier superficie estará más expuesta en la medida que no se hagan manejos de reducción de combustibles aledaños a fuentes de calor, al tránsito de personas o a la misma continuidad de las superficies plantadas. Por ello, la construcción de cortafuegos mitiga en cierta forma que un siniestro se expanda y consuma todo el material vegetal existente, disminuyendo el impacto que se puede generar sobre el suelo.

¿Cuáles son los riesgos de los terrenos erosionados?

Lamentablemente un suelo erosionado difícilmente será de interés para mejorarlo, por cuanto, es muy posible que se mantenga expuesto al viento y a las lluvias por mucho tiempo, disminuyendo aún más su fertilidad. Lo peor de todo es que estos sitios con suelos degradados rápidamente se convierten en puntos de acopio de otros materiales, transformándose en mini basurales, siento otro factor de riesgo de incendios.

 

ES INEVITABLE LA PÉRDIDA DE MASA BOSCOSA

Según los datos proporcionados por la Corporación Nacional Forestal Conaf de Biobío, la superficie regional consumida por incendios forestales llegó a las 10.800 hectáreas. Del total, 4.992 corresponden la provincia de Biobío.

En la zona se registraron 552 siniestros forestales durante la temporada, de los 2.021 ocurridos en la región.

En conversación con Diario La Tribuna, el jefe provincial de Conaf, Miguel Muñoz afirmó que la temporada 2018/2019 se contó en la provincia con un total de once equipos para combatir y prevenir incendios forestales, pero que lamentablemente estos episodios se repitieron con la inevitable pérdida de la masa boscosa.

“El bosque hace un efecto de paragua, por lo tanto, protege la primera capa de suelo para que no se vaya erosionando. En cambio, con los incendios forestales,  lo que en general ha ocurrido, en que esas zona de pendientes, lamentablemente se va a producir este efecto, de escorrentía y de pérdida de suelo superficial”. 

Agregó que Conaf actualmente “está en un proceso de evaluación de las áreas quemadas pertenecientes a pequeños y medianos propietarios para apoyarlos en su reforestación".

El jefe provincial sostuvo además que “los bosques, ya sean exóticos o nativos, tienen múltiples funciones de bienes y servicios, siendo el principal foco la producción maderera pero también aportar a la disminución de la erosión. Añadió que la gran mayoría de los bosques se encuentran en suelos de aptitud forestal, clase VI y VII principalmente, donde se establecieron las principales masas forestales del país.

 

LLUVIAS Y ESCORRENTÍA

Con la llegada de las precipitaciones se harán evidentes las secuelas dejadas por los incendios forestales, aseguró el jefe provincial de Conaf. “Lamentablemente todavía no ha comenzado la temporada de lluvia en la provincia de Biobío. Las precipitaciones están bastante retrasadas y efectivamente en la medida que se comiencen a registrar las primeras lluvias, se va a notar la escorrentía del suelo. Eso, va a provocar que los ríos tengan un arrastre de sedimento, por lo tanto, ya no tendrán un tono tan transparente sino que con arrastre de sedimento bastante más oscuro”, comentó.

En otro orden, se refirió a la superficie dañada en la zona cordillerana, donde “en Alto Biobío, se registraron alrededor de nueve incendios de mayor magnitud con una superficie de 21 hectáreas, donde principalmente se quemó coirón y una pequeña superficie de bosque nativo”.

Manifestó que el bosque nativo tiene la particularidad, sobre todo en las altas cumbres, de recuperarse de manera natural, y “la regeneración natural de la superficie afectada por el fuego, que fue bastante agresiva, se recupera bastante rápido. Hay que recordar que en la cordillera, antiguamente existían mayores tormentas eléctricas, por lo tanto surgían los incendios forestales de bosque nativo. Hoy día no existe esta condición, o ha disminuido por el cambio climático, y por lo tanto, ahora tenemos bastante menos incendios de cordillera que antes”.

 

FORESTÍN

En las seis comunas más afectadas por los siniestros, la Corporación Nacional Forestal está trabajando en un programa llamado “Foresta-cuentos”, iniciativa dirigida al trabajo con niños de kínder y prekínder.

La iniciativa se desarrolla, con apoyo de “Forestín”, en las comunas de Quilleco, Nacimiento, Negrete, San Rosendo, Tucapel y Alto Biobío.

Este tipo de emergencias derivan en una serie de secuelas, que no sólo resultan perceptibles en el paisaje sino que están asociadas a problemas ambientales, con la pérdida de la vegetación y su fertilidad. También se ve comprometida la flora y fauna que habita en el lugar, afectando el ecosistema, que al mermar provoca un quiebre en la cadena natural.

Respecto de la labor desarrollada al momento precisó “este año tenemos menos superficie que la temporada anterior. Al minuto, llevamos 1.070 hectáreas quemadas de pequeños y medianos propietarios con 362 incendios. Por lo tanto, las cifras, a pesar de que son valores altos, se mantienen en un porcentaje menor que la temporada anterior”.

   

FOTO JEFE CONAF BIOBÍO

El jefe provincial de Conaf, Miguel Muñoz, ayer, al conmemorarse el Día Mundial de la Tierra, hizo un llamado a asumir un rol activo en la conservación del medio ambiente, a través de la educación ambiental enfocada principalmente en los niños. “Es fundamental para que las futuras generaciones cuenten con similares recursos naturales a los existentes hoy en día”.


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