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La Tribuna

Más de cuatro décadas dedicadas a la medicina: el legado de Francisco Klaassen en Los Ángeles

por María José Villagran Barra

Su familia, colegas y excolaboradores destacan una trayectoria marcada por la medicina, la innovación y el compromiso con sus pacientes, pero también por una profunda calidad humana.

La pesca era uno de los pasatiempos del Dr. Klaassen. / Cedida

Más allá de los años de ejercicio profesional, los cargos que ocupó o los avances que impulsó en la medicina local, quienes conocieron al Dr. Francisco Klaassen Pinto coinciden en un aspecto que trasciende su trayectoria: la profunda huella humana que dejó entre sus pacientes, colegas, colaboradores, amigos y, especialmente, en su familia.

La noticia de su deceso, a causa de un cáncer, causó un tremendo impacto en quienes lo conocieron y trabajaron con él. Su hijo menor, Christian Klaassen, resume esa dimensión desde el vínculo más íntimo. "Mi papá era el hombre más honesto que yo he conocido en mi vida, el hombre más leal que yo he conocido en mi vida", recordó.

A esa honestidad y lealtad suma otros rasgos que, según relata, definieron su personalidad: un hombre generoso, tolerante, reservado y empático.

"Era muy humano", enfatizó Christian, quien asegura que ese carácter se podía apreciar en las personas que se acercaron durante estos días para acompañar a la familia.

Para él, esas muestras de cariño permiten dimensionar un legado que permanece vigente. "El legado de mi papá es infinito y está vivo, más vivo que nunca", sostuvo.

Francisco Klaassen permaneció durante más de cuatro décadas ligado a Los Ángeles y a la atención de sus pacientes. Fue jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Víctor Ríos Ruiz y tuvo un papel relevante en la incorporación y desarrollo de la ecografía obstétrica y ginecológica en la zona.

La presidenta del Colegio Médico Regional Los Ángeles, Dra. Paz Burgos, destacó que Klaassen no fue solamente un profesional dedicado a la ginecología y obstetricia, sino también un médico que buscó contribuir al desarrollo de la especialidad en la provincia.

En este contexto, Burgos recordó que -durante varios años- Klaassen estuvo al frente de la maternidad, desde donde tuvo un papel relevante en la cohesión de los equipos y en la generación de condiciones que permitieran el crecimiento del servicio.

Para Burgos, ese espíritu refleja a un médico que no se conformó con ejercer su profesión, sino que buscó abrir nuevos caminos y entregar mejores herramientas para sus pacientes y para las generaciones que continuarían su trabajo.

Su legado, sin embargo, también se construyó en el vínculo cotidiano con quienes compartieron con él la práctica médica. Burgos recordó al jefe y al mentor, pero también al colega dispuesto a compartir sus conocimientos y a formar equipos. En esa faceta, señaló, dejó una huella entre quienes trabajaron a su lado y contribuyó al crecimiento profesional de otros médicos.

Pero detrás del especialista y del referente de la ginecología y obstetricia provincial estaba también Francisco, el hombre de familia y amigo. Burgos destacó los cerca de 50 años de matrimonio que compartió con Carmen Gloria y el profundo orgullo que sentía por sus tres hijos, quienes ocupaban un lugar central en su vida.

Entre esas facetas más personales estaba además su afición por la pesca, actividad que le permitía alejarse por momentos de las exigencias de la profesión, disfrutar de la naturaleza y compartir con sus amigos.

Para Patricia Contreras, matrona jubilada, el recuerdo se remonta a comienzos de los años 80, cuando inició su carrera profesional en el hospital angelino. Klaassen, cuenta, recibió a las nuevas matronas y las acompañó durante sus primeros pasos.

"Él tenía un modo quizás más callado, más lacónico, pero era una persona profundamente humana, un muy buen profesional, daba toda la confianza", recordó. Con el paso de los años, además de la relación laboral, se convirtió en su ginecólogo y atendió sus embarazos.

Contreras también identifica en la ecografía uno de los principales legados del especialista. "Él fue un ecografista prestigioso, fue yo diría el más prestigioso en Los Ángeles en los primeros años, en los 80", afirmó, destacando además su trabajo para acercar estos exámenes a las mujeres embarazadas.

El Dr. Pedro Pinto Miranda compartió durante años con Klaassen en el Servicio de Obstetricia y Ginecología, rescatando particularmente su personalidad. Lo recuerda como un médico y jefe de "inigualable firmeza" para defender sus convicciones y conseguir que la maternidad avanzara.

Pero esa firmeza, aclara, convivía con una profunda cercanía. "Cuando uno lo llegaba a conocer, era una persona que se llegaba a estimar mucho, nos trataba principalmente con mucho respeto y mucho cariño", señaló. También recuerda que estaba presente tanto en los momentos de alegría como cuando alguno de sus colegas atravesaba dificultades personales.

Pinto Miranda destaca además sus gestiones para que la maternidad del Hospital de Los Ángeles fuera una de las primeras especialidades en acceder a dependencias del nuevo recinto hospitalario y lo reconoce como un referente provincial y regional en ecografía materna y neonatal.

Esa imagen de jefe y formador permanece igualmente en Jorge Martínez, gineco-obstetra del Complejo Asistencial "DR. Víctor Ríos Ruiz" de Los Ángeles. "Fue nuestro gran jefe", afirmó, recordando que Klaassen dejó una huella profunda entre quienes trabajaron con él.

Para Martínez, el respeto que consiguió entre los distintos estamentos no provino simplemente de su posición. "El respeto no se impone, el respeto se gana", sostuvo, vinculándolo con sus actitudes, acciones y ejemplo.

Parte de esas enseñanzas permanecen incluso en las nuevas generaciones. Martínez asegura que algunas técnicas y formas de trabajo que aprendió de Klaassen todavía las conserva y las transmite a los médicos en formación, especialmente el orden y la prolijidad con que desarrollaba su trabajo quirúrgico.

Pero, finalmente, vuelve a lo esencial: "lo más destacado es él como persona, como humano. Siempre preocupado de los que no pueden elegir".

Ese principio también aparece en el recuerdo de su hijo. Christian asegura que su padre nunca dejó de preocuparse por sus pacientes, incluso durante los años más complejos de su enfermedad. "Él seguía contestando a los pacientes, él seguía preocupado, hasta el último día", relató.

Así, entre el reconocimiento profesional y los recuerdos personales, emerge la figura de un médico que no solo contribuyó a transformar la atención gineco-obstétrica en la provincia, sino que también dejó una manera de entender la profesión: con conocimiento, exigencia, cercanía y servicio.

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