Policial y Judicial

“Estoy cansada, pero no rendida”: el relato de una madre de Los Ángeles a casi cuatro años de la desaparición de su hijo

 José Luis Rivera fue visto por última vez el 13 de julio de 2022. Desde entonces, su madre ha recorrido caminos rurales, riberas y sectores boscosos de Huépil, aferrada a la esperanza de encontrar una respuesta sobre su paradero. Desde Fiscalía se confirmó que la investigación continúa vigente.

Estoy cansada, pero no rendida”:  el relato de una madre de Los Ángeles a casi cuatro años de la desaparición de su hijo, La Tribuna
"Estoy cansada, pero no rendida”:  el relato de una madre de Los Ángeles a casi cuatro años de la desaparición de su hijo / FUENTE: La Tribuna

El próximo 13 de julio se cumplirán cuatro años de la desaparición de José Luis Rivera Sandoval, el estudiante angelino que fue visto por última vez en la localidad de Huépil, en la comuna de Tucapel. Desde entonces, su madre, Rosa Sandoval, ha mantenido una búsqueda marcada por la incertidumbre y la esperanza de encontrar alguna respuesta sobre el paradero de su hijo.

José Luis desapareció el 13 de julio de 2022, luego de abordar un bus rural en el Terminal Isla Jacoop de Los Ángeles con destino a la localidad de Huépil, por razones que aún son materia de investigación.

En ese contexto, el último antecedente sobre el paradero de Rivera indica que descendió de la maquina a la altura del puente Riñico. Donde habría sido visto por última vez caminando en dirección al río Cholguán.

Desde aquel día, nunca más se le volvió a ver. Tras su desaparición, su familia ha participado en numerosas búsquedas y rastreos y ha seguido atentamente cada antecedente que pudiera aportar información sobre su paradero.

La investigación quedó a cargo de la Brigada de Homicidios de la PDI, por instrucción de la Fiscalía. Sin embargo, en paralelo a las diligencias institucionales, Rosa continuó recorriendo por su cuenta cada rincón de la localidad rural, tanto de día o de noche, manteniendo viva la esperanza de encontrar alguna respuesta que diera con el paradero de su hijo.

Con el paso de los años, reconoce que la incertidumbre se ha vuelto cada vez más difícil de sobrellevar. Aun así, asegura que no ha dejado de buscar pistas ni de volver a los lugares donde su hijo fue visto por última vez, aferrada a la posibilidad de esclarecer qué ocurrió aquella tarde de julio de 2022.

En conversación exclusiva con La Tribuna, Rosa relató que con el paso de los años, la falta de respuestas ha ido acrecentando su sensación de incertidumbre y la carga psicológica le ha generado fuertes afectaciones emocionales.

Según cuenta, durante los últimos meses ha intentado conocer si existen nuevos antecedentes relacionados con el caso, aunque asegura no haber obtenido información que le permita esclarecer el paradero de su hijo.

Más allá de los aspectos investigativos, reconoce que lo que más le afecta es convivir diariamente con la ausencia de certezas. A casi cuatro años de la desaparición de José Luis, asegura que la necesidad de saber qué ocurrió con su hijo sigue siendo tan fuerte como el primer día. "Necesito saber qué pasó con mi hijo. Necesito encontrarlo para poder descansar", expresó.

EL COSTO EMOCIONAL DE CUATRO AÑOS SIN RASTRO

A medida que pasan los años, la incertidumbre ha ido dejando profundas secuelas en Rosa Sandoval, quien reconoce que su salud física y mental se ha deteriorado considerablemente.

"Con el tiempo me enfermé. Solo con medicamentos me mantengo. Tengo insomnio, no duermo. Me dan crisis de pánico, ganas de gritar, de llorar. Hay momentos en que siento que ya no puedo más", relató.

Incluso reconoce que sus familiares han debido estar más pendientes de ella debido al desgaste emocional acumulado.

"He tenido arranques de desesperación. Ya no me dejan salir sola porque me puede pasar algo. Mi hijo mayor se preocupa mucho cuando sabe que ando recorriendo caminos o metida en sectores rurales buscando pistas", contó.

Pese a ello, asegura que no puede detenerse. "Estoy esperando en Dios poder encontrarlo algún día. Necesito saber qué pasó con mi hijo".

LOS RECORRIDOS NUNCA TERMINARON

Rosa continúa viajando regularmente a Huépil.

Recorre caminos rurales, sectores boscosos, riberas de ríos, puentes y lugares apartados donde cree que podría existir alguna pista que permita reconstruir lo ocurrido.

"A veces voy sola, otras veces me acompaña algún vecino. Recorro los montes, los caminos lejanos, los campos. Hablo con pescadores, con la gente que vive en el sector, con quienes andan de noche por la plaza de Huépil. Le pregunto a todo el mundo si alguna vez vio a mi hijo", señaló.

La búsqueda la ha llevado incluso a acercarse a personas en situación de calle, pescadores y habitantes de sectores apartados.

"La gente de Huépil ya me conoce. Muchos saben quién soy porque me han visto durante años recorriendo los mismos lugares", comentó.

Según relata, con frecuencia recibe fotografías o antecedentes de ropa encontrada en distintos puntos de la zona, aunque hasta ahora ninguno ha resultado ser una pista real.

"Una vez me mandaron fotos de un chaleco que encontraron cerca del río. Fui a verlo porque pensé que podía ser algo de él, pero no correspondía", recordó.

EL HALLAZGO DE UN CUERPO QUE NO ERA

Uno de los episodios más impactantes para Rosa ocurrió en diciembre de 2023, cuando fue encontrado un cadáver en avanzado estado de descomposición en un estero cercano a Huépil.

Por la cercanía del hallazgo con el sector donde desapareció José Luis, surgió la posibilidad de que pudiera tratarse del joven angelino. Ante esa situación, Rosa acudió al Servicio Médico Legal en busca de antecedentes que permitieran aclarar la identidad de la persona encontrada.

"Cuando encontraron ese cuerpo todos pensamos que podía ser mi hijo. La data coincidía y el lugar también estaba dentro de la zona que yo siempre recorría", explicó.

Sin embargo, según recuerda, incluso antes de contar con los resultados genéticos, un médico le manifestó que las características de los restos no coincidían.

"Me dijo que esa persona tenía más de 60 años y que no correspondía a un hombre joven. Después demoraron varios meses en llegar los exámenes desde Santiago y finalmente se confirmó que no era José Luis".

Para Rosa, la confirmación cerró una posibilidad que durante meses mantuvo abierta la expectativa de encontrar alguna respuesta sobre el destino de su hijo.

"Volví al Servicio Médico Legal porque incluso pensé que podía existir algún error. Pedí saber si era posible una contramuestra, pero me dijeron que no, que los resultados eran concluyentes", relató.

LAS DUDAS QUE PERMANECEN

La falta de antecedentes ha llevado a Rosa a preguntarse una y otra vez qué pudo haber ocurrido aquella tarde de julio de 2022. Sin respuestas concretas sobre el paradero de su hijo, reconoce que con el paso del tiempo han surgido múltiples interrogantes que siguen acompañando su búsqueda.

Según relata, en estos años también ha escuchado distintas versiones y comentarios provenientes de personas que viven o transitan por la zona donde José Luis fue visto por última vez. Sin embargo, ninguno de esos antecedentes ha permitido esclarecer lo ocurrido.

"Siempre he escuchado rumores. Una vez me dijeron que un pescador aseguró haber visto a mi hijo, pero nadie me quiso decir exactamente dónde. Si alguien sabe algo, por mínimo que sea, debería decirlo", sostuvo.

Pese a la falta de certezas, Rosa asegura que continúa atenta a cualquier información que pudiera surgir, por pequeña que parezca, con la esperanza de que algún antecedente permita acercarse a una respuesta sobre el destino de José Luis.

LAS EXPECTATIVAS QUE NO SE CUMPLIERON

A lo largo de estos años, Rosa asegura haber mantenido la esperanza cada vez que surgía la posibilidad de realizar nuevos recorridos o reunir antecedentes relacionados con la desaparición de su hijo.

Según relató, uno de los últimos operativos realizados en terreno le generó grandes expectativas, luego de que un funcionario le comentara que revisaría personalmente el sector donde se concentraban algunos de los antecedentes.

"Me llenó de ilusión. Me dijo que iban a conocer el sector y que tomarían el caso. Yo fui por mi cuenta temprano al lugar porque pensé que harían una búsqueda importante", recordó.

Sin embargo, cuenta que aquella jornada no le entregó las respuestas que esperaba, una sensación que, según reconoce, se ha repetido en distintas ocasiones durante estos años de búsqueda.

UNA FECHA QUE VUELVE A ABRIR LA HERIDA

La cercanía de un nuevo aniversario de la desaparición de José Luis ha removido nuevamente el dolor de la familia y los recuerdos de aquel día en que se perdió su rastro en las cercanías de Huépil.

Rosa reconoce que ha reducido sus apariciones públicas debido al sufrimiento que la situación provoca en su núcleo familiar y en el resto de sus cercanos.

"Me he mantenido más en silencio porque mi hijo mayor también sufre mucho. Cada vez que me ve recorriendo carreteras o hablando del tema se preocupa. Es el dolor de haber perdido a su único hermano", explicó.

Aun así, asegura que no abandonará la búsqueda.

"Estoy cansada, pero no rendida. Mientras tenga fuerzas voy a seguir recorriendo esos lugares. Lo único que quiero es encontrar a mi hijo, saber qué pasó con él y darle tranquilidad a toda nuestra familia".

Pese al desgaste emocional y a los años transcurridos, Rosa continúa aferrada a la esperanza de encontrar alguna respuesta. Mientras eso no ocurra, asegura que seguirá recorriendo caminos, conversando con personas y atendiendo cualquier antecedente que pudiera ayudar a esclarecer el paradero de su hijo.




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