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La Tribuna
Columnista

Los católicos y Lourdes

Mario Ríos Santander

por Mario Ríos Santander

Esto de tener que orientar la espiritualidad cristiana y al mismo tiempo, administrar adecuadamente la civilización de la que formamos parte, le ha parecido al Papa León un asunto de principal importancia. Y lo manifestó en Lourdes.

En efecto, el catolicismo, a pesar de ser la iglesia mayor del amplio mundo cristiano, ha tenido estos últimos años algunas debilidades que sus adversarios, especialmente la prensa laica y materialista, se ha encargado de difundir "urbe et orbi" a fin de romper en los católicos la fortaleza que los ha distinguido por siglos y siglos.

A lo anterior se suma la ciencia, que, encargada de competir con el ser humano, busca las alternativas presenciales para "achicar" o hacer desaparecer la humanidad del homo sapiens y de esta forma, los caballeros del mal, tan atentos a todo lo que huele a destrucción, alcanzan una suerte de clímax intelectual de tal magnitud que termina proclamando el fin de Dios. Creen palpar el fin de la historia espiritual para dar cabida a la continuidad nefasta de sus doctrinas.  

Todo aquello estuvo en Lourdes. León XIV.

El millón de fieles, principalmente franceses, descubrió que la voz del Papa produce silencio. Y el silencio, reflexión. En ese estado, el de reflexión se cobijó el millón de personas. Y estuvieron felices. Descubrieron que había una voz que llegaba al alma, (por eso su silencio) y que se manifestaba con tal profundidad que todo laicismo fue marginado, abandonaron hasta sus revoluciones y se entregaron por entero al mensaje católico, no cristiano, católico. Es decir, le habló a las calles y paseos urbanos, a los caminos rurales, al desierto y las lluvias del mundo. Su templo, en esa ocasión fue un muro de tierra fértil que también sirvió para amortiguar ese silencio que produjo su voz. Es decir, llegó a quienes caminan por ciudades, labriegos, mineros... a conventos y sitios parroquiales viviendo en la soledad de lugares pequeños, en que el alma reemplaza hermanos, padres, madres. En realidad, Lourdes conversó con el mundo. Y como ese estado especial sostenía la presencia de la madre de Jesús, resolvió una "alianza mariana" cuya magnitud llegó a todos los rincones de nuestra civilización, advirtiendo a los del más allá, el pronto encuentro con católico/cristiano, tal como ya se expresó hace un par de décadas, "En el 2050, el 75% de los habitantes de este planeta, serán cristianos"... y de paso, una advertencia a los odios callejeros de Francia surgidos del mundo musulmán. Por fin los franceses ahora saben en qué lugar cobijarse. Y saben que donde haya silencio está Dios. 

Mario Ríos Santander

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