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La Tribuna
Columnista

¿Está bien todo esto?

Mario Ríos Santander

por Mario Ríos Santander

Diputados, alcaldes y concejales han repletado las redes sociales. No todos, pero sí un número cada vez mayor. Aprovechan los actos públicos para que su "camarógrafo personal" grabe videos, lo fotografíe y transforme en noticia todo cuanto está ocurriendo. Los más conocidos del ámbito público, posan con los diputados, sonriendo, a veces con sus brazos sobre los hombros del parlamentario, dando cuenta de la amistad y disposición de apoyar cuanta petición les llega a diario de la mano de estos nuevos "asistentes sociales", que, como el nombre lo indica, sobrepasan en su andar toda la estructura social del país y muy especialmente la comunal.

Los periodistas ven pasar la competencia informativa cada vez más intensa, comprobando que aquel político que lo llamaba para hacerlo partícipe de alguna información ha preferido hacerlo él con su camarógrafo y fotógrafo personal y no con el periodista local. Esa es la verdad, como también es verdad que la competencia ahora se ha ido instalando en las redes sociales.

Es igual a los puntajes de las candidatas a reinas de escuelas y otros establecimientos las cuales, para conseguir puntaje, se retratan con el alcalde u otro personaje público. En el caso de los diputados, no son puntos que se ganan, son votos, con valor incluido y necesario para la reelección correspondiente.

¿Está bien todo esto? No. Definitivamente no. No es posible aprovecharse de una ceremonia para obtener fotos personales y los más "diablitos" estrujando al ocasional fotografiado con declaraciones sobre la materia que el diputado quiere apoderarse. Eso confunde y debilita la dignidad del cargo. Ya tenemos suficiente con las grabaciones realizadas en los discursos de horas de incidentes en la cual, se tiene especial cuidado de no mostrar el resto de la sala parlamentaria que, generalmente se encuentra absolutamente vacía. De esta forma, dejan la idea de que el Congreso los escucha y en verdad no hay nadie. Si a eso sumamos las redes sociales, hoy colmada de videos que pretenden ser noticioso de la mano del diputado y peor aún, últimamente odiosos, suman puntos no para ganar elecciones, sino que para desprestigiar la función legislativa tanto de él o ella, como la institución republicana que los cobija.  Por otro lado, ministros, jefes de servicios nacionales y otros, todos centralizados en Santiago, reciben a decenas de parlamentarios diariamente, para atender sus pedidos, debilitando a sus seremis y demás autoridades regionales.

Mario Ríos Santander

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