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La Tribuna
Columnista

La provincia de Biobío necesita pega, no discursos

Gastón Saavedra Chandía

Senador de la República

por Gastón Saavedra Chandía

La provincia de Biobío no necesita discursos sobre crecimiento. Necesita pega. Necesita inversión, obras y decisiones políticas que se noten en la calle, en el campo, en los talleres, en las pequeñas empresas y, especialmente, en el bolsillo de las familias. Porque cuando falta empleo, las estadísticas dejan de ser números: son cuentas que no se pueden pagar, jóvenes que se van de sus comunas buscando oportunidades y trabajadores que viven con el miedo permanente de perder su fuente laboral.

En las últimas semanas hemos escuchado que las regiones tienen que esperar. Esperar estudios, esperar diseños, esperar presupuestos, esperar prioridades nacionales. Y mientras esperamos, Santiago sigue avanzando. Biobío no puede continuar haciendo fila para recibir las sobras del desarrollo. Tenemos recursos naturales, capacidad productiva, agricultores, trabajadores calificados, emprendedores y una ubicación estratégica. Lo que falta no es potencial; falta decisión política para transformar ese potencial en inversión y empleo.

Por eso las medidas contracíclicas no pueden convertirse en otra expresión elegante contenida en un documento escrito en Santiago. Si el Estado quiere reactivar la economía, entonces que la inversión pública llegue donde realmente hace falta. En la provincia necesitamos caminos, conectividad cordillerana, infraestructura de riego, mejores accesos rurales, obras sanitarias, hospitales y proyectos urbanos. Cada obra postergada significa también empleos que no se crean, empresas locales que no venden y familias que pierden oportunidades.

Y hay proyectos que debemos discutir sin complejos. Necesitamos avanzar en infraestructura hídrica y en la construcción de embalses que entreguen seguridad de riego a nuestros agricultores. Necesitamos mejorar seriamente la conectividad de la zona cordillerana y avanzar en obras como el puente sobre el río Biobío en el sector Callaqui, porque una provincia que quiere desarrollarse no puede mantener territorios aislados ni condenar a sus habitantes a recorrer enormes distancias por falta de infraestructura.

Pero tampoco basta con poner cemento. Necesitamos una verdadera política de fomento productivo. La agricultura debe incorporar tecnología, mejorar su productividad y generar mayor valor agregado. Las pequeñas y medianas empresas necesitan acceso al financiamiento y oportunidades reales para participar de las compras y obras públicas, debemos mejorar la ley de pago a 30 días a favor de las pymes. El turismo cordillerano tiene un enorme potencial que todavía explotamos insuficientemente. Y debemos atraer industrias capaces de generar empleos estables y bien remunerados. Además, tenemos que avanzar en la infraestructura pública que sustente la llegada de turistas nacionales e internacionales.

Ahora debemos tener claro que sin empleo no existe desarrollo regional que valga. Podemos inaugurar programas, formar mesas y presentar documentos llenos de buenas intenciones, pero si al final del mes una persona sigue buscando trabajo y no lo encuentra, algo estamos haciendo mal. La política económica tiene que medirse también por algo tremendamente sencillo: cuántas personas encontraron trabajo, cuántas empresas pudieron crecer y cuántas familias viven mejor.

Esto tampoco se resolverá desde un escritorio ministerial. Los municipios conocen sus territorios. Los trabajadores conocen sus industrias. Los agricultores conocen sus campos. Los emprendedores saben dónde aprieta el zapato y las universidades poseen conocimiento para desarrollar nuevas soluciones. El Estado debe dejar de creer que Santiago conoce mejor nuestros problemas que quienes viven en la provincia del Biobío.

La provincia tiene condiciones para convertirse en un verdadero polo productivo del centro-sur de Chile. Pero para conseguirlo debemos dejar atrás la política de administrar la escasez y comenzar a disputar inversión, infraestructura y oportunidades.

No queremos privilegios. Queremos que al Biobío se le entregue lo que necesita para producir, crecer y trabajar.

Porque la mejor política social sigue siendo un empleo digno. Y la peor política económica es mirar cómo una región llena de capacidades pierde puestos de trabajo mientras alguien, a cientos de kilómetros de distancia, nos explica que debemos seguir esperando.

Biobío ya esperó demasiado. Ahora necesitamos inversión, obras y empleo.

Gastón Saavedra Chandía

Senador de la República

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