Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna
Columnista

Solidaridad sin calendario

Macarena Brito

IdeaPaís Biobío

por Macarena Brito

Entre la vorágine climática que ha afectado a la Región del Biobío y la agenda legislativa, nuestro país conmemora una fecha especial: agosto es el Mes de la Solidaridad. Es en recuerdo, precisamente, al legado de San Alberto Hurtado.

Para muchos, puede ser un período para colaborar de modo puntual en campañas y colectas, formas de contribuir de suyo valiosas. Pero cuesta pensar en un valor más vigente en nuestros días y que, lejos de recordar únicamente gracias al calendario, podríamos poner en el centro de nuestras acciones durante todo el año.

En una sociedad moderna donde el individualismo avanza a pasos agigantados, con frecuencia vemos cómo se plantea que el estado ideal de las cosas, la mejor circunstancia posible, es aquella más cómoda. Libre de inconvenientes, de responsabilidades con otros, donde el sinónimo de tranquilidad es no deberle nada a nadie y no depender de otros. Ante esto, la solidaridad nos ofrece una perspectiva radicalmente distinta comprendiendo que la experiencia humana es en comunidad.

Aproximarnos a la vida cotidiana de forma solidaria parte por entender los problemas del resto como nuestros problemas. ¿Significa esto que debemos resolverlos todos por nuestra cuenta? Por cierto que esto escaparía las posibilidades de cualquiera o incluso, podría abrumar al mejor intencionado. Pero, día a día, la solidaridad puede estar en nuestras decisiones. En la voluntad del joven universitario que optó por destinar parte de sus vacaciones de invierno a ayudar a quienes fueron afectados por las lluvias en nuestra región, o en la compañía y consuelo que pueden ofrecer nuestras palabras a quienes carecen de redes de apoyo. Un segmento no menor de la población y, que según las perspectivas demográficas de nuestro país, probablemente solo crezca a medida que disminuyen los vínculos familiares.

En este punto conviene detenerse para subrayar que la solidaridad auténtica no consiste en resolver la vida del otro desde afuera, sino en reconocer el valor intrínseco de cada persona. La dignidad no se gana ni se pierde y no depende de lo que alguien pueda aportar. No es el asistencialismo que mira desde arriba y perpetúa la dependencia, sino el gesto que acompaña, escucha y devuelve a cada uno su lugar como protagonista de su propia historia.

La invitación es a pensar desde dónde podemos contribuir a una sociedad más solidaria y humana. Y aquella pregunta no necesariamente debe esperar a este 18 de agosto. La reflexión debiera ser una de todos los días.

Macarena Brito

IdeaPaís Biobío

banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
En Vivo

Más visto