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Columnista

Basta de alarmas sensacionalistas, debemos prepararnos para la llegada del "Niño Godzilla"

Jorge Rivas Figueroa

Administrador Público
Licenciado en Ciencias Políticas

por Jorge Rivas Figueroa

Nuestro planeta está vivo y, como todo ser vivo en su proceso de crecimiento, va teniendo cambios que, desde la Revolución Industrial en adelante, han afectado a La Tierra provocando que, ese proceso, sea en menor tiempo y más intenso.

Erupciones volcánicas, aluviones, congelamientos y deshielos (por nombrar algunos) son parte de lo natural, sin embargo, la explotación inconsciente y la producción industrial egoísta han hecho que algunos de estos sean más periódicos, afectando la vida del planeta y con ello, todo lo que depende de ella; por ejemplo, la sobrevivencia del ser humano.

Hoy, dedico este espacio a un tema que merece mucho más que dos párrafos y cuya explicación es mucho más profunda que lo que he descrito, pero sirve para explicar el fenómeno que estaríamos prontos a vivir y que, si bien es un pronóstico meteorológico, todo apunta a que sería cierto y que el llamado "Niño Godzilla" o "Súper Niño" nos afectaría con calor, sequías y lluvias intensas en poco tiempo. Temas que Chile y el mundo ya han vivido y que incluso han sido menos catastróficos que lo anunciado en los medios de comunicación.

Para entender con un ejemplo comparativo la "Corriente del Niño" aumenta en 0.5 grados la temperatura del mar, la del "Niño Godzilla" haría que estas suban hasta en 2 grados, de cumplirse el pronóstico.

El Niño, como es su ciclo, debiera aparecer por las costas del Pacífico chileno entre junio y septiembre, posterior a ello y si los pronósticos se cumplen (todo indica que así será) el "Niño Godzilla" debiera llegar en primavera y permanecer durante el verano, las diferencias entre uno y otro, solo serán visibles si lo anunciado ocurre.

Sin embargo, pese a los comunicados alarmistas, existe una posibilidad concreta basada en la experiencia que da cuenta de un comportamiento distinto, donde no existieron lluvias intensas en poco tiempo, pero donde el calor si se hizo presente. Eso ocurrió el año 2015 en Chile, pero también es cierto que una década antes, este mismo fenómeno, aumentó las temperaturas y las lluvias, sin consecuencias desastrosas, pero si complicadas para nuestro país.

Con lo expuesto, hay dos temas en los que debemos estar atentos como personas responsables: el primero, habla de una lectura correcta del fenómeno basado en la información que entregan los científicos, más que en el sensacionalismo del que gustan algunos medios de comunicación que buscan ganar seguidores en sus redes sociales con titulares alarmantes, que son - lamentablemente - con los que se queda la ciudadanía; mientras que el segundo, es exigir a nuestras autoridades que nos preparemos, porque de cumplirse todos los pronósticos, las consecuencias pueden ser graves.

Si bien, no se puede decir "a ciencia cierta" lo que ocurrirá, lo que sí debemos hacer es prepararnos, tanto para el invierno como para el verano, es decir, para las inundaciones que podrían llegar con las intensas lluvias y para los incendios forestales que podrían ocurrir dado el intenso calor.

La Organización Meteorológica Mundial, dependiente de la ONU, ha emitido las alertas, no para crear pánico en las personas, sino para que las autoridades de los países de la costa pacífica de América (principalmente Chile y Perú), comiencen a prepararse y eso, es lo que esperamos del gobierno, tema que ya debiera estar en la agenda pública y que hasta hoy sigue silenciado.

Jorge Rivas Figueroa

Administrador Público

Licenciado en Ciencias Políticas

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