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Opinión

Política 2023


 Por Bryan Smith. Cientista político

bryan smith (6)

El 2023 será un año intenso, tanto a nivel mundial como nacional. Consideremos que el COVID 19, sigue sin dar tregua y países como China – clave en la economía mundial – resiente los embates de las oleadas de contagios en su cadena productiva, afectando, en cierta medida, a países como el nuestro; la guerra en Ucrania, sus giros y, por lo tanto sus efectos, son simplemente impredecibles; la inflación en Estados Unidos, si bien con la esperanza de estabilizarse al segundo trimestre, repercute en todo el planeta y tantos otros factores que nos hacen recordar que estamos inmersos en un sistema internacional complejo de interdependencia.

En nuestra casa, también aportamos lo propio. Desde 2019, la inestabilidad política, la incertidumbre para la inversión hasta la decisión política de hacer transferencias directas a la ciudadanía, llámese los retiros e IFE- en su momento de emergencia, pero luego utilizada como un instrumento electoral y hoy punto número 1 en el manual de los populismos – han contribuido fuertemente a una inflación desatada de 12,5% interanual y un 27% de encarecimiento de la canasta básica, que repercute en todas y todos, pero especialmente en las personas más pobres de nuestro país y que no prometen tregua de cara a un año difícil que, como se ha mencionado más arriba, es la suma de factores tanto exógenos como propios.

Como si todo lo anterior fuese poco, debemos considerar el proceso constituyente en curso, muy importante, muy necesario, pero que, dadas las condiciones venideras, tendrá que sortear un malestar agravado por el contexto y, por tanto, actuar colegiadamente con mucha delicadeza, pues en tiempos difíciles, la ciudadanía se torna “impaciente”, y aunque para todos quienes sabemos de política, este proceso es clave para el futuro, quienes no comprenden el asunto o el oportunismo de quienes nunca han querido cambios, puede complejizar el proceso en lo mediático, sumado a un gobierno impopular, que no logra mostrar una hoja de ruta y que anuncia más de lo mismo – transferencias directas – para navegar la recesión… la cosa no se ve fácil.

Pero también, como reza el proverbio chino “crisis es oportunidad”, y así puede ser, si las fuerzas políticas que tendrán la tarea de confeccionar la constitución venidera, conducidos por el acuerdo firmado, la prudencia, mesura y sobriedad, logran sacar adelante el trabajo constituyente. Si el gobierno establece lazos con las oposiciones para transparentar la verdad a la ciudadanía: será un año complejo; si somos capaces de sortear todo, los años venideros pueden marcar el inicio de un proceso de crecimiento y desarrollo importante para nuestra historia. También el gobierno puede abrir procesos de mejora y mantención de obras públicas a escala nacional, pues sí hay que pintar, reparar, ampliar y mejorar edificios consistoriales, públicos o infraestructura crítica como carreteras, caminos, hospitales, etc. Se activa una parte de la fuerza laboral que, en una crisis, son los primeros en ser golpeados por cualquier crisis, la construcción, la logística y sus variados mercados de insumos. Todo esto, podría contribuir fuertemente a aguantar el coletazo pronosticado para la primera mitad del año.

En conclusión, durante 2023 necesitamos de la más alta política que le sea posible a nuestras fuerzas políticas, quienes deben ser capaces de continuar la senda de los acuerdos y el trabajo conjunto, dejando de lado diferencias, siempre dispuestos a ceder y consensuar soluciones. Solo así tendremos políticas públicas a la altura del contexto que nos permitirán seguir reparando la confianza de la ciudadanía, la fe pública, tan necesaria para el desarrollo de las naciones.

Para todos y todas, la gente de la política, la ciudadanía y las personas que leen esta columna, mis mejores deseos para un año difícil.

Bryan Smith

Cientista Político


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