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Opinión

¡Se busca a María!


 Por Isabel de Allende Salazar
Vocera Voces Católicas

Isabel de Allende Salazar

Los cambios de casa y de ciudad siempre aportan y nos abren la capacidad de  empatizar con otras culturas y diferentes formas de llevar el día a día, nos obligan a abrir los ojos ante nuevas realidades. Y eso es una gran oportunidad.

Con el correr de cada día tendemos a pensar que todo el mundo vive como nosotros y sus realidades son similares. Lo que no tenemos al frente, de algún modo se  nos hace lejano, llegando incluso a dejar de existir para nosotros.

Es tal la carrera loca en la que estamos imbuidos que si bien, no nos olvidamos de respirar, gracias al sistema neurológico autónomo, sí dejamos de observar, de sentir, de escuchar y de mirar a los ojos a los otros y al interior de nosotros mismos.  ¿Hace cuánto tiempo que no sentimos nuestro cuerpo, que no hemos vuelto a “escuchar el silencio” o que no tenemos un momento de oración con calma y profundidad?  ¿Cuántas personas a nuestro alrededor nos miraron y no supimos ver lo que había en su interior?

En Aysén, San Pedro o Curicó se encuentran familias con vidas muy similares y distintas a la vez: se levantan al alba para partir el día; toman desayuno con queso,  los huevos que sacaron a la gallina o solo la tortilla, el pan amasado  o del supermercado, el café o el mate, si hay, y parten al trabajo y a la escuela.

Tal vez hubo alguien que se levantó más temprano,  calentó el agua, vistió a los niños y preparó las colaciones. Tal vez hubo un primer ¡buenos días!, un beso, un cariño o un “a lavarse los dientes”. Tal vez no querías ir, o te sentías mal pero un abrazo o un consejo te movilizó. Y tal vez, cuando llegaste a tu casa de regreso, no te diste cuenta que ya no había loza sucia,  que había olorcito a comida y hasta podría haber unas flores en la mesa.

Quizás esta no es tu historia, Tal vez estés  solo, enfermo o sin motivos para salir y alguien te dejo una bolsita con comida, al pasar a saludarte o te llamó por celular o simplemente te regaló una sonrisa.

¿Dónde está hoy María? María está aquí en esos que van en la micro o caminando delante tuyo: ¡Solo mírala en ese calor de hogar, ese aroma a primavera, ese gesto de generosidad,  el cariño y el apoyo que recibiste!. María está en ti, en tu amor hacia los otros, en tu dar sin esperar recibir, en tu sonrisa y preocupación por ese que es el más pequeño, más débil, más triste.

No busques más allá porque en tu corazón puedes encontrar y multiplicar a esa María Madre que está en todos y especialmente dentro tuyo, si la dejas actuar y sentir.

Ahora que estamos cerca del inicio del mes que dedicamos a María, tomémonos unos minutos, relajemos nuestra mente, soltemos nuestro cuerpo y escuchemos el silencio para sentir a la María que todos llevamos dentro.

Isabel de Allende Salazar

Vocera Voces Católicas


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