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Opinión

¿Y la familia?


 Por Mario Ríos Santander

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Una consulta. ¿Ha sabido alguien de la Iglesia Católica? Yo al menos, nada. ¿Quién los tiene en silencio?  ¿La diversidad?… puede ser. También esto de que hay dos opciones en un remedo de participación que nunca existió y que el fruto de tal cuestión ahora los chilenos deben responder si lo aprueban o rechazan. Un partido político de origen católico, la Democracia Cristiana, que por lo general, siempre está a medio camino de ninguna parte, dispuso votar una opción y su presidente, alcalde La Granja, señaló que, “no había libertad alguna para que los que quieran votar distinto”. Dictadura pura, fin a la esencia del ser humano, libre.  Se fabricaron un suicidio. Y la Iglesia Católica, ¿estará en lo mismo?  Misterio. Es cierto que las cosas del César, no son las de Dios, sin embargo, ahora se debaten cosas de Dios. Recuerdo aquel himno cantado desde niño, “A Dios queremos, en nuestras leyes, en las escuelas y en el hogar…”. ¿Ahora no?   ¿Acaso nuestro cristianismo es más bien una carga?  Otro misterio.

La entidad de la familia, hoy desaparecida, ¿no es acaso una cuestión superior?  Recojo lo dispuesto por el propio Marx y su socio Engels, quienes en muchísimos documentos, invocaron el término de la familia, debido a que “la institución de la familia supone un resguardo del individuo y sus relaciones más próximas frente a la intromisión del estado”. Mas adelante, ya instalado Lenin en Moscú, el Ministro de Educación, Lanacharski, proclamaba que “Este pequeño centro educativo que es la familia, esta pequeña fábrica, toda esa maldición, llega de un pasado caduco” y por cierto debía ser demolida.

Y en el mismo nivel social, la responsabilidad de la familia y en ella principalmente los padres, sobre la educación de sus hijos, lo propuesto señala la libertad que tienen padres, apoderados y tutores para elegir el tipo de educación de las personas (no dice hijos), a su cargo, “respetando el nivel superior” ¿Qué será esto de “nivel superior?  ¿Quién lo establece?  Otro misterio. Luego también se advierte que tales “libertades”, se cuestionan en la “autonomía progresiva de niñas y niños y adolescentes”. Es decir, la Convención fijó la libertad de los padres hasta los 13 años, después, simplemente no.   

Alessandra Kollontay, famosa feminista soviética en pleno marxismo, años 20, declaraba que la Patria comunista, alimentará, criará y educará al niño”. ¿No es acaso esta proclama un “nivel superior” cuya imposición lleva doscientos años de lucha por imponerse y ahora, como nunca, está a las puertas de su realización?  Recuerdos mis días en Corea del Norte.

La familia, es el núcleo fundamental de la sociedad. En ella se sustenta el valor social. Su desestabilización y peor, los intentos de hacerla desaparecer, constituye por lejos, la más grave disposición constitucional que se nos presente para el 4 de septiembre. Y aunque ella se encuentra en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por tanto debió respetarse, tal como lo establece el artículo 135 de nuestra Constitución, la Convención no lo hizo,  y nos corresponderá a nosotros y no otros, asumir la responsabilidad  de ser autores del futuro.

Vuelvo a mi consulta primaria, ¿Qué será de la Iglesia Católica?  ¿Feliz que su brazo político la DC, haya aprobado  votar a favor de, entre otras cosas, los intentos de hacer desaparecer la familia?


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