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Opinión

“Los Ángeles 300 años”


 Por Mario Ríos Santander

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A propósito de un hecho real. Una persona electa para cumplir funciones edilicias, a poco de jurar me consulta, “¿En mi cargo, tengo responsabilidades en el área rural?”  Le expliqué que sus responsabilidades eran en toda la comuna y no solo la ciudad. Me retrucó expresando que, “cuando presenté mi candidatura lo hice bajo el slogan “Construyendo ciudad”, escrito en  todas partes”.  Le respondí que tal frase era una, “voladura del alcalde bastante demagógica por lo demás, pero su función era toda la comuna”. Luego le recordé que la comuna, es posterior a las ciudades.  “Ocurre que los habitantes rurales se sintieron marginados cuando la autoridad mencionaba solo de los “ciudadanos”, es decir, “gente de la ciudad” y el resto, se le mencionó como “campesinos”, llevando en tal denominación, una suerte de  “ciudadanos de segunda clase”, generalmente simpáticos y dispuestos a atender a “ los del pueblo”, a costa de sacrificar cuanto pollo anda por ahí. Entonces la autoridad nacional, crea las comunas, territorios, generalmente mayor que la ciudad cabecera y los incorpora a todos. Me responde, “Entonces voy a pedir que se elimine la “voladura del alcalde” con esto de que solo hay que hacer ciudad”, fue su opinión final.  No tengo información alguna si lo hizo o no. Le recomendé que también eliminara la otra voladura del alcalde, esa mano radical, abierta, que me trae recuerdos radicales de otros tiempos.

Pero, volvamos a lo principal. El pasado 26 de mayo ocurrieron varias cosas y también hubo otras que no ocurrieron. De partida, lo que no ocurrió. Nadie supo nada del concejo que, en términos institucionales, es la primera autoridad de la comuna. El alcalde es la primera autoridad de la municipalidad, órgano administrativo y ejecutivo de lo que el concejo disponga. La prensa, algo remolona con este cumpleaños, igual que el público, escaso en el acto de la plaza, se veían rostros “empalados” en las sillas y tras ellas, sentados todos con las piernas muy juntas, así apretadas, para evitar el aire helado colándose hacia no sé dónde, hombros en alto, para cuidar el cuello. Era la fiesta de la ciudad, pero no de la comuna.  Leí opiniones del futuro de algunos vecinos. Busqué la de los concejales y no había nada.  ¿Qué ocurrió?  Puede ser que la prensa no se cautive con ellos o, más grave aún, que ellos, los concejales, no tengan claro el futuro. Ambas cosas, debilitan a nuestro gobierno comunal.

Los Ángeles, tiene un desarrollo espectacular, provocado por un conjunto de iniciativas empresariales, cuyo alcance laboral, financiero y comercial, supera todas nuestras expectativas. A los emprendedores, se debe la formación de este enorme espacio urbano. En 17 años más se habrán cumplido 300 años desde su fundación. Tales fechas que marcan espacios de tiempo muy definido y los centenarios son algunos de ellos, nos dan motivo para comenzar a trabajar en el programa, “Los Ángeles, 300 años”. Para ello, el concejo es vital. Por eso, no sirven sus silencios. Tampoco aeropuertos vacíos ni basuras en calles y caminos. Menos los sicarios, agentes de la muerte. Por ello, el concejo, debe comenzar a oírse.


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